Zaragoza, una gozada de ciudad

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Escapada a Zaragoza

Salduie para los celtíberos, César Augusta para los romanos y La Blanca para los musulmanes, el Ebro le da la vida y su razón de ser y estar. Desde la Exposición Internacional de 2008, la capital aragonesa avanza hacia el futuro y se moderniza a ritmo de jota. Toma nota.

COGE UN BUEN PEDAL. Bizi es un nuevo transporte público sostenible y autónomo para conocer ecológicamente la ciudad. El servicio ofrece cientos de aparcabicis y bicebergs, parkings subterráneos en plan casero con capacidad para unas 70 bicis, protegidas de los amigos de lo ajeno.

Una ruta recomendada para conocer la ciudad en bici (o a pie) parte del Parque Metropolitano del Agua , zona donde se ubicó la Expo 2008, en un meandro en la cara norte del Ebro. Se puede merodear entre La Torre del Agua y los pabellones de España y de Aragón, una enorme cesta con láminas de vidrio y hormigón. Torre del AguaCruzando el puente de la Expo se llega al barrio de la Almozara (o La Química), antigua explanada utilizada por los árabes para recreo y práctica de ejercicios militares. No muy lejos y también de herencia musulmana es el Palacio de la Aljafería , situado en el parque del mismo nombre. Fue residencia de recreo de los huríes desde el siglo XI y posteriormente de los Reyes Católicos. En el centro hay un gran patio árabe con naranjos y dos albercas. Como curiosidad, su Torre del Trovador , la más antigua del palacio, fue la cárcel citada en el Cantar de Roldán y sirvió de inspiración para Il trovatore de Verdi.

Para llegar al Pilar directamente, toma la calle Conde de Aranda , gira a la izquierda por la Avenida César Augusto y haz un alto en el Mercado Central, donde se emplazaba desde la Edad Media el mercado al aire libre. Es un edificio de hierro fundido y cristal de principios del siglo XX con aspecto de estación ferroviaria.

Por el Mercado, el Paseo Echegaray y Caballero y el Coso alto y bajo pasaban las Murallas romanas, que contaban al menos con cuatro puertas de acceso desaparecidas, pues actualmente sólo quedan en pie algunos tramos. Frente a ellas se encuentran dos monumentos emblemáticos: el Torreón de la Zuda (torre del homenaje del alcázar original, que actualmente alberga la Oficina de Turismo) y la Iglesia barroca de San Juan de los Panetes, del siglo XVIII, con una maravillosa torre octogonal de estilo mudéjar aragonés. Dándole la espalda está la Fuente de la Hispanidad , una original representación del continente sudamericano regado por una generosa cascada que corona la cara norte de la famosísima Plaza del Pilar .

EL PILAR, UN TEMPLO A PRUEBA DE BOMBAS. En Zaragoza todos los caminos llevan a la Catedral de Nuestra Señora del Pilar, el templo barroco más grande de España, situada en la plaza del mismo nombre, epicentro de la ciudad.

La basílica cuenta con tres largas naves coronadas por grandes cúpulas y cuatro torres que forman el skyline más reconocible de la ciudad. El templo alberga en su interior una obra maestra del barroco: La Santa Capilla , un templete construido para alojar la columna (el pilar, de ahí su nombre) sobre la que, según la tradición, se apareció María a Santiago en el año 40, y la imagen de la Virgen que sostiene.

Frente a la Santa Capilla se encuentra el Coreto, un pequeño coro cuya bóveda fue pintada por Francisco de Goya, uno de los aragoneses más ilustres de la historia.

Bombas en el PilarDurante la guerra civil, un bombardero del ejército republicano español lanzó tres bombas sobre el templo pero ninguna de ellas explotó. Una de las bombas quedó clavada en la calle a pocos metros de la basílica, otra atravesó el techo del templo y la última cayó en el mismo marco dorado del mural de Goya en el Coreto. Que el templo permaneciera inteacto fue atribuido a un milagro de la Virgen. Hoy se exhiben y conservan dos de estos proyectiles en uno de los pilares cercanos a la Santa Capilla.

En la cara norte de la Plaza del Pilar está La Lonja , un edificio sobrio y manierista del siglo XVI construido para actividades mercantiles de comerciantes y ciudadanos, y el Ayuntamiento del siglo XX pero inspirado en el estilo renacentista aragonés.

ZARAGOZA ROMANA. Al sur de la plaza del Pilar se encuentra la Plaza de la Seo y el Museo del Foro Romano , que exhibe los restos de finales del siglo I a.C. de esta plaza donde se encontraba la Curia para cuestiones administrativas, una basílica para asuntos jurídicos, el Templo, siete tabernas y comercios. En el centro había una fuente y otros elementos ornamentales como arcos del triunfo.

Por debajo discurría la red de cloacas de la época de Tiberio. Y delante La Seo o Catedral del Salvador, templo ecléctico construido en ladrillo con tres naves y tres ábsides. Se conservan elementos románicos entre las columnas y capiteles de un ábside donde se intercalan animales y santos con instrumentos musicales.

Hay partes de mampostería mudéjar, el retablo mayor es gótico germánico, una torre y el interior con esculturas manieristas son barrocos, y la fachada es neoclásica. Anexo está el Museo de Tapices, uno de los más completos del mundo en colecciones góticas. Enfrente está el Museo del Puerto Fluvial que encierra los restos del antiguo puerto romano. Al sur en la calle de San Jorge, está el Teatro Romano del siglo I d.C . Construido durante el mandato de Tiberio para representaciones dramáticas y circenses tenía un aforo de 6.000 personas y es uno de los más grandes y mejor conservados de España. También se pueden visitar las antiguas termas públicas .

Podemos acabar este itinerario tomamos la calle de Don Jaime I, que discurre entre las plazas de la Seo y del Pilar hasta el Puente de Piedra , Bien de Interés Cultural que conserva restos romanos y árabes (cuando era de madera). La obra actual comenzó en el siglo XV aunque a causa de las fuertes riadas y la voladura de los franceses en 1813 ha sido sometida a constantes remodelaciones.

DE PASEO ENTRE MUSEOS. En la céntrica Plaza San Felipe está el Museo de Pablo Gargallo, el escultor aragonés, ubicado en el palacio renacentista de los Arguillo. Recoge una inmensa colección de piezas fundidas del escultor como el Retrato de la señorita Sureda, Maternidad o Kiki de Montparnasse. También pueden verse obras de Gargallo en la Calle Alfonso y en el Palacio Montemuzo (calle Santiago), muy cerca del Museo Camón Aznar, antiguo Palacio renacentista de los Pardo, que recoge obras del Greco, Zurbarán y Los caprichos, La tauromaquia, Los disparates y Los desastres de la guerra de Goya.

A tiro de piedra está La puerta del Carmen (o Puerta Baltax), la única de las ocho entradas a Zaragoza que se conserva, construida en 1782 a imitación de los arcos de triunfo romanos.

En dirección sur encontramos otro edificio renacentista reconvertido en centro de exposiciones: El palacio de Sástago, cuartel general, antiguo Café París a finales del XIX y Banco de España en el siglo XX. Está en la calle del Coso, muy cerca de la Plaza de España, con su famosa fuente dedicada a los mártires de la Guerra de la Independencia, y del Teatro Principal del siglo XVIII, centro social de la burguesía decimonónica con una espléndida decoración art-decó en el hall, la cúpula y los palcos.

No muy lejos en la Plaza de los Sitios está El Museo Provincial de Zaragoza: un imponente edificio neorrenacentista, que cuenta con una excelente sección de arqueología romana y árabe, etnología, bellas artes y cerámica.

El broche de la ruta de museos lo pone el Parque Primo de Rivera (Parque Grande), que alberga el Museo Etnológico, el jardín botánico, un quiosco de música y esculturas celebres como la estatua de Alfonso el Batallador y la Fuente de Neptuno, homenaje a Isabel II.

COMER EN ZARAGOZA. Para tapear hay que pasar por El Tubo, una zona de pequeñas callejuelas repletas de locales en los que es típico ir de ruta probando las especialidades de cada uno de los bares y acompañándolas de un vino o una caña de cerveza. Prueba los champiñones, en La Cueva en Aragón (Libertad, 16). En Vinos Nicolás (Estébanes, 4) pide un plato de jamón y el croquetón de ibéricos, y en Bodegas Almau (Estébanes, 10), la anchoa reina. Al lado está Fenicia conocida por sus empanadillas y Triana , famosa por sus centros (enormes fuentes de embutidos o mariscos).

La Republicana (Méndez Nuñez, 38) ofrece una verbena de tapas (ocho pinchos creativos) y un menú tradicional. La Miguería (Estébanes, 4) ofrece una amplia variedad de este plato, y para acabar con algo dulce, La Bombonera de Oro (Coso 48), pastelería tradicional de gran renombre, y Fantoba (Don Jaime I,21) precioso local decimonónico con repostería fina y sus famosos Deseos ocultos de Mª Antonieta . Si quieres espectáculo, pásate por El Plata ( Cuatro de Agosto, 23), un extravagante cabaré.

DORMIR EN ZARAGOZA. Hotel Alfonso (Coso, 15) vanguardista, bien ubicado, con piscinas y desayuno bufé muy completo. Catalonia Pilar (Manifestación, 16) precioso hotel al gusto moderno y al lado de la Basílica. Hotel Reina Petronila (Av. Alcalde Sáinz de Varanda, 2) excelente desayuno, habitaciones amplias, tranquilo spa y parking gratuito. En plan independiente, los confortables y acogedores Apartamentos Sabinas Bayeu (Francisco Bayeu, 4) con parking y vistas al Pilar. Casa Palacio de los Sitios (Pozo, 7) apartamentos nuevos y completamente equipados en una calle tranquila y céntrica.

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