Vigo, la capital del mar

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Escapada a Vigo
12/11/2013

Ciudad atlántica, celta y pescadora, Vigo es la capital oficiosa de las Rías Baixas y reina de la movida gallega. Sin ser tan monumental como Santiago de Compostela ni tan distinguida como A Coruña, la efervescencia de la capital viguesa enamora al más pintado.

En la ciudad olívica la noche se vive intensamente mientras que la luz del día deja al descubierto los múltiples encantos de una ciudad hermanada con el mar y el salitre. Así que si quieres saber qué ver y hacer en Vigo, ve tomando nota.

UN PASEO POR EL CASCO VELLO

El Casco Vello de Vigo es el núcleo urbano original y amurallado desde el siglo XVII. Conserva el carácter caótico de sus tortuosas callejuelas con olor a piedra y salitre, como a Rúa dos Cesteiros, calle del gremio de cestería, Rúa da Palma, La Oliva, Calle Real (la más importante de la ciudad hace 200 años), la Praza da Constitución, una recoleta plaza donde está el antiguo ayuntamiento (ahora Casa de la Cultura) con una pequeña farola en el centro que fue la primera que dio luz eléctrica a la ciudad, y la Plaza Almeida donde está el edificio más antiguo de Vigo, La Casa de Ceta del siglo XV de piedra con impresionantes gárgolas y heráldicas.

En el casco vello se levantó la Colegiata de Santa María, obra cumbre del neoclásico gallego donde se exhibe el Cristo de la Victoria, escultura emblemática con leyenda propia: era conocido como El Cristo de la sal pues fue rescatado cerca de Las Cíes por un comerciante de sal, pero los ciudadanos lo rebautizaron tras su victoria sobre los franceses el 28 de marzo de 1809, hecho que se rememora cada año en la fiesta de La Reconquista.

Antes de salir de la zona vieja es obligada la visita a la Rúa das Ostreiras y probar las famosas ostras de la ría en alguno de los numerosos puestos, restaurantes y bares Rúa das Ostreiras que las sirven fresquísimas. Después déjate caer por el Mercado de A Pedra, un curioso recinto donde se suceden puestos reducidos que venden ropa y tecnología a un precio más bajo que los comercios tradicionales. Este mercado ya era popular antaño por encontrarse productos que venían de América y alguna que otra cosilla de contrabando.

Frente a la ciudad vieja está el Puerto Pesquero, donde se descarga la mayor cantidad de pescado fresco de toda Europa. De madrugada en la Lonja se realiza la subasta del pescado, todo un espectáculo. Consulta en la Oficina de Turismo (Cánovas del Castillo, 22) si puedes asistir a una sesión de puja. Te fascinará.

El puerto está protegido por el Espigón, una pasarela de cemento a ras de mar iluminada por un faro rojo desde donde podremos disfrutar de una de las mejores puestas de sol frente a las Islas Cíes.

VIGO, LA CIUDAD DE JULIO VERNE

Quizás algún despistado no conozca la estrecha vinculación entre la ciudad de Vigo y el escritor Julio Verne, que en su obra 20.000 leguas de viaje submarino dedicó todo un capítulo (concretamente el VIII de la segunda parte) a la bahía de Vigo, alimentando la leyenda sobre el tesoro de Rande a través del popular personaje del Capitán Nemo y su famoso Nautilus.

Como homenaje, frente al Puerto Deportivo y el Real Club Náutico, cuya sede es un original edificio-barco, se encuentra El Capitán Nemo en Vigoel Monumento a Julio Verne, en bronce e inspirado en su famoso libro, que muestra al escritor sentado a lomos de un calamar gigante. Es una de las esculturas más célebres de la ciudad.

Pero más impresionante es aún el grupo escultórico, también en bronce, levantado en la playa de Cesantes (al fondo de la ría de Vigo, la más profunda de las Rías Baixas) que representa al capitán Nemo sobre un pedestal y a dos buzos del Nautilus transportando cofres. Lo mas atractivo de la estatua es que cuando sube la marea los buzos quedan completamente sumergidos, y solo asoma Nemo sobre la superficie.

En la ciudad, que Julio Verne llegó a visitar tras la publicación de su libro, existe incluso la Sociedad Verniana de Vigo, una particular agrupación creada para honrar la memoria del escritor francés.

LA CIUDAD DE LAS ESCULTURAS

Si algo tiene Vigo son esculturas modernas por doquier. Quizá las más famosas son la de Los Caballos en la Plaza de España, cinco expresivos caballos salvajes de bronce forman una escalera de caracol, y el Monumento al Trabajo en la Gran Vía: siete marineros tirado de una red que sale de un estanque como si fuera la mar.

Vigo sabe rendir homenaje al trabajo duro y así consta en el Monumento al Herrero (Plaza de Eugenio Fadrique) con piezas de hierro, ensambladas in situ y el Monumento a los Canteros, dentro de O Castro, un conjunto que incluye esculturas antropomórficas, herramientas del oficio e inscripciones en arxina, la jerga de los canteros.

Son varias las esculturas que hacen referencia a la emigración gallega como La Puerta del Atlántico (en la Praza de América), realizada en granito de las canteras del cercano pueblo de Porriño, y el Monumento al Emigrante (Avenida de Castelao) un grupo en granito de padre, madre e hijo que se abrazan al reencontrarse. En el pedestal se lee: "Amigo que por el mundo vas en busca de una lejana estrella, vuelve la vista, regresa a tu hogar donde el calor de los tuyos te espera".

Pero es en la Calle de Alfonso XII, un agradable paseo con mirador sobre la ría, donde se encuentra el símbolo vivo de la ciudad y protagonista de su heráldica: el olivo centenario, cuyo origen se remonta a los templarios y le da sobrenombre de olívica a la ciudad.

VIGO SEÑORIAL Y MODERNISTA

Por la calle Policarpo Sanz están algunos de los edificios más famosos de la ciudad, como El Moderno, impresionante edificio novecentista, o el antiguo Teatro García Barbón, actualmente Centro Cultural Caixanova, con una gran biblioteca para 300 personas, teatro-sala de conciertos y auditorio. Edificio ModernoEsta calle se une con la larguísima Avenida de García Barbón, donde se encuentran el Edificio Odrizola, del siglo XIX, y la impresionante Casa de Oya, de 1904, con una fachada de granito muy ornamentada, que ahora es el hotel NH Palace.

Otras calles para patear en busca de arquitectura ecléctica son la calle Oporto con la Alcaldía, antiguo Rectorado de la Universidad, Marqués de Valladares, paralela Arenal y Policarpo Sanz, y Montero Ríos con el espectacular Edificio Mülder de 1910, curvilínea obra modenista única en Galicia.

Pero sin duda, la más popular del centro de Vigo es la calle El Príncipe: peatonal y comercial por excelencia, se pueden encontrar tiendas de marcas internacionales junto a otras de solera local, lugares emblemáticos como el Edificio Simeón, para muchos el edificio modernista más bello de la ciudad, el Edificio Galoya, de inspiración Art Decó, el Círculo Mercantil, inaugurado en 1927 por Alfonso XIII, o el MARCO, actual Museo de Arte Contemporáneo y antiguo Palacio de Justicia.

Dos famosos monumentos hacen las veces de meeting point y delimitan esta calle: en a Porta do Sol (kilómetro 0 de la ciudad, que se abre al casco vello) está el Sireno, una original escultura de un hombre-pez que se erige sobre un elevadísimo pedestal. Al otro extremo en la súper transitada Calle Úrzáiz, está La Farola, monumento centenario con lágrimas de luz de diversos tamaños donde suelen quedar los vigueses.

VIGO TIRA AL MONTE

El Monte da Guía (en el barrio de Teis) ofrece unas vistas espectaculares de la bahía, con la Islas Cíes de fondo. Antiguamente, las mujeres de los pescadores encendían allí hogueras para orientar a sus maridos de regreso al puerto. En la cima se encuentra una pequeña ermita en honor a Nosa Señora das Neves.

Otro monte emblemático en Vigo es O Castro, en pleno centro de la ciudad donde se instalaron los celtas. Son tantos los restos hallados por los arqueólogos que se ha abierto un museo permanente. En lo alto está el Castillo de San Sebastián, del que se conserva un fragmento de muralla, actual Mirador del Castro, y el monumento a los galeones hundidos en la Batalla de Rande.

Sin embargo, la zona verde preferida por los vigueses es el Parque de Castrelos, no sólo por sus extensos y cuidados jardines sino por su anfiteatro al aire libre, que ofrece diversos espectáculos en verano, y por el Museo-Pazo Quiñones de León, residencia aristocrática desde el siglo XVII y donado a la ciudad en 1924. Alberga colecciones de arte gallego contemporáneo con más de 1.500 obras y arte prehistórico hasta la romanización.

LA OTRA MOVIDA

En los años 80 Vigo se convirtió en sucursal de la Movida (que se escribía con M de Madrid y V de Vigo), por eso la ciudad está plagada de locales de todo tipo desde locales multiespacios como El Mondo Club (Joaquín Loriga 3), con una zona lounge con sillones y a media luz y música suave o de baile, a bares de ambiente con el de la calle Oliva, after-works y cervecerías de la zona de la Alameda como Estrella de Galicia (Plaza de Compostela, 17) y la Cervecería Beer Station (Montero Ríos, 18),así como discotecas y after-hours por la zona de Samil.

En los años 80, Vigo fue el epicentro de lo que se conoció como movida galegaLa zona rock por excelencia se concentra alrededor de la calle Churruca donde se encuentra un veterano de la noche viguesa, La Iguana (Churruca, 14), La Fábrica de Chocolate Club para dance retro, punk, rock (Rogelio Abalde, 22) o Baol (Martín Códax, 4) para amantes del funky y las caipiriñas.

Los locales más “pijitos” están en la zona del Arenal como el Metropol (Arenal, 40) muy agradable para tomarse la primera copa, Oh lá lá! céntrico bar de copas, al lado de la iglesia de Santiago de Vigo, y el imprescindible 20th Century Rock (Arenal, 18) un retro-sitio con una espectacular decoración setentera (incluso hay un tranvía dentro).

Para bailongos el Versus (Arenal, 18) tiene dos plantas, gogós, show-láser para dejarte cieguete y un fantástico barman acrobático. Para cerrar la noche en el Arenal, muchos acaban en el Etro (Av. Beiramar, 251), en el barrio de Bouzas, un after con decoración a lo Studio 54, llenito de noctámbulos de capital. Es desde esta zona de Beiramar a Samil donde está la mayor concentración de after-hours de la ciudad. Como el Nglobe (Samil, 79) ambientazo para todos los públicos en primera línea de playa, y Cachamba (Samil, 43) con música latina y karaoke.

AQUÍ SÍ HAY PLAYA

La playa urbana de Vigo es Samil, que siempre está de bote en bote en cuanto sale un rayo de sol. Al caer la tarde son muchos los que disfrutan de su estupendo paseo marítimo, un sitio perfecto para disfrutar de espectaculares puestas de sol desde cualquiera de sus bares con terrazas. En Samil, una de las mejores playas urbanas de España, también hay piscinas, canchas de baloncesto, pista de patinaje y zonas verdes.

Saliendo por la carretera de la costa hacia Portugal te encuentras con la Isla de Toralla, privada y urbanizada, unida por un fino puente a la Playa de O Vao, la favorita de los vigueses para pasar las tardes de verano. De arena finísima, tiene aparcamiento, campos de fútbol, duchas, servicios y bar. Entre los arenales de O Vao, está la playa nudista de O Baluarte, agradable y discreta, conocida por los lugareños como la playa del Breadouro, su chiringuito de toda la vida.

Si queremos tranquilidad, nada mejor que las calas de A Sobreira y O Xunqueiro, en el Cabo Estai, una zona residencial privilegiada cuyos fondos rocosos son ideales para el buceo.

Y por supuesto, la joya de la corona: una excursión a las Islas Cíes. Los barcos salen desde La Estación Marítima de Bouzas y en verano hay un barco más o menos cada hora desde las 10.00 a las 19.00h.

COMER EN VIGO

En el casco vello está la zona de vinos y tapeo de Vigo, con un montón de bares tradicionales como La Central (Praza da Constitución, 8) con dos plantas, abajo tapería y arriba el restaurante, dedicadas a la cocina tradicional. Tampoco te pierdas el Mesón O Portón (Pescaderia, 1) famoso por su arroz con bogavante; Casa Vella (Pescaderia, 1) para tomar una buena mariscada y A Curuxa (Cesteiros, 7), taberna tradicional con recetas de la casa como cocido gallego (los domingos), lacón con grelos y marisco por encargo.

Para tapear por el centro (cerca de El Corte Inglés, que es un referente en Vigo), está Las Bellotas (Ecuador, 48) con su famosa empanada de chocos y Tapas Areal (México, 36), un local con una excelente relación calidad-precio; el salpicón de marisco y las brochetas de langostinos y rape, imprescindibles.

Mención aparte merece Maruja Limón (Avenida de Galicia, 103), considerado como el mejor restaurante de Vigo. Y no es para menos, porque el talento del chef Rafael Centeno Moyer Restaurante Maruja Limón ha situado a este local en la élite del panorama gastronómico, sobre todo después de recibir una de las codiciadas estrellas Michelin. Es el sitio perfecto para darnos un buen homenaje si estamos en la capital viguesa.

No se queda atrás el Restaurante Marina Davila (Muelle de reparaciones de Bouzas, s/n), con una elaborada cocina de autora, una estupenda carta de vinos y espectaculares vistas al mar. Alameda XXI (Plaza de Compostela, 21) es un elegante espacio con un menú degustación excelente. Muy cerca está el Suppo (Plaza de Compostela, 29) restaurante, terraza y lounge-bar con cocina moderna.

Para menús en grupos, el Baño María (Martín Códax, 10) a precios cerrados. Destacan las zamburiñas a la plancha y delicioso variado de tostas. Para comidas caseras a precios de peseta, El Puerto (Arenal, 30), un bar antiguo, de los de antes, con raciones abundantísimas, y El Gallinero (Arenal, 1), donde aunque sólo trabajen con huevos y pollo, sales bien comido por poco dinero.

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