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VENECIA EN UN DÍA | COMER EN VENECIA | VENECIA EXPRESS
Tras nuestra primera incursión por las calles y canales venecianos, dedicaremos el segundo día de nuestra escapada a visitar mercados, museos y monumentos que hacen de la ciudad italiana una de las más bellas del mundo. Además, visitaremos alguna de sus islas, alguna de ellas de renombre mundial, como Murano.
Por la mañana...
La mañana de nuestro segundo día en Venecia la podemos comenzar con un buen capuccino en cualquiera de los encantadores cafés que salpican las callejuelas venecianas. Y después, como hemos comentado antes, podemos disfrutar de los olores, sabores y colores más increíbles en el Mercado de Rialto, con sus coloridos puestos y su ambiente. Hay incluso establecimientos flotantes en barcas amarradas en los canales, que aportan un encanto muy especial a este mercado único en el mundo.
Después de abrir nuestros sentidos con el ambiente del mercado callejero podemos disfrutar de una visita a la Galleria della Accademia, considerada una de las pinacotecas más grandes del mundo y que sin duda alberga la mayor colección de arte veneciano del planeta: Canaletto, Veronés, Tiziano, Tintoretto, Bellini y muchos otros artistas deleitarán las pupilas de los amantes del arte sala tras sala, en un despliegue sin igual de color, maestría y técnica.
Y si de arte se trata, podemos dar un giro de 180º y sumergirnos en lo más profundo de las vanguardias contemporáneas visitando la Fundación Peggy Guggenheim. A la belleza del magnífico Palazzo Venier di Leoni, el edificio situado en el Gran Canal en el que tiene su sede la Fundación, se suma la enorme calidad de su colección de arte contemporáneo europeo y americano. Artistas de la talla de Kandinsky, Giacometti, Rothko, Miró, Calder. ¡Incluso Yoko Ono tiene obra en la Fundación!
En la entrada del Gran Canal se levanta una de las iglesias más impresionantes de la ciudad, tanto por su estampa barroca como por su privilegiada ubicación. Nos referimos a la Basílica de Santa María della Salute, del siglo XVI y ante la cual escritores como Henry James mostraron su abierta admiración. El templo debe su nombre ("de la salud") a que fue edificada tras la lucha contra la peste que libró la ciudad de Venecia en el siglo XVII. La iglesia cuenta con estupendas obras de Tintoretto y Tiziano, que realmente merece la pena ver, aunque hay que tener en cuenta que en la mayoría de las iglesias y edificios de Venecia es necesario abonar una entrada para ver las mejores obras de arte.
Otro edificio célebre y de gran belleza es Ca' Rezzonico, uno de los palazzos más importantes de la ciudad, situado también, cómo no, en la orilla del Gran Canal. No es tan espectacular como el Palacio Ducal, pero es muy interesante y tiene estancias de gran belleza; si sobra tiempo merece la pena dedicarlo a hacerle una visita. Además, en la ciudad hay otros palacios e iglesias de gran interés histórico y artístico, que además se encuentran muy próximos unos de otros: Ca' d'Oro, Santa Maria Gloriosa dei Frari, la Scuola Grande di San Rocco, el Museo Correr.
Después de tanto arte e historia, seguro que a muchos viajeros les apetecerá disfrutar un poco del aire libre y la enorme belleza de las calles de Venecia. En este sentido, puede ser una buena idea hacer una visita al Barrio Judío, un lugar que muchos turistas no llegan a conocer por no ser una visita habitual. El nombre de este barrio, Ghetto, dio nombre a todas las juderías del mundo; se encuentra en Cannaregio y en él es posible contemplar dos sinagogas, tiendas de productos kosher, librerías de publicaciones hebraicas. Como nota literaria y curiosa, mencionar que el judío Shylock, villano de la obra teatral de Shakespeare " El Mercader de Venecia", tenía en este barrio su residencia. Dicen que es el rincón con más paz de Venecia, un lugar mágico y escondido que queda fuera de las rutas oficiales de la ciudad. Y por este motivo, es quizás también algo que no nos debemos perder.
Por la tarde...
Los amantes del cine, mitómanos y buscadores de escenarios del celuloide disfrutarán en Venecia de lugares excepcionales, aunque para llegar a ellos tengan que desplazarse un poco (siempre puede hacerse en vaporetto). El Hotel Des Bains, situado en el Lido, fue el escenario donde Luchino Visconti rodó la mítica película "Muerte en Venecia". Es posible pedir permiso en recepción para visitar el edificio libremente; seguramente el personal a cargo no tenga ningún problema en permitirlo.
Además, hay otro hotel muy cinematográfico: el Hotel Excelsior, también en el Lido y que suele ser el lugar donde los famosos que acuden al Festival de Cine de Venecia dan sus ruedas de prensa. Pero no sólo es célebre por eso: la escena de una de las secuencias de baile de la magnífica película "Érase una vez en América", de Sergio Leone (aquélla en la que suena la canción Amapola) fue rodada precisamente en uno de sus salones.
Venecia no termina en la tierra firme, algo lógico en una ciudad tan íntimamente ligada al agua. Es posible embarcarnos en un vaporetto para visitar alguna de las muchísimas islas que salpican la Laguna, como por ejemplo la Isla de Murano.
Este lugar es la sede de las fábricas de vidrio soplado artesanal más famoso del mundo, el cristal de Murano; una de las actividades más populares de Venecia es acudir a alguna de ellas para ver cómo se sopla el cristal, aunque al final tendremos que pasar por el trámite de la venta de artículos. En la isla también es posible acudir al Museo del Vidrio de Murano, y visitar la antigua Basílica de Santa María y San Donato.
Otra preciosa isla, más curiosa si cabe que la de Murano aunque menos conocida, es Torcello. Es una isla que parece haberse quedado detenida en el tiempo, lo que atestigua su ambiente rural y casi decadente. En esta isla se encuentra la iglesia más antigua de la Laguna, la Basílica de Santa María dell'Assunta (del año 639), donde es posible contemplar bellísimos mosaicos bizantinos y disfrutar de unas inigualables vistas de la Laguna desde su campanario. Y una curiosidad: en la plaza del pueblo encontraremos un sillón de mármol, que es el trono. ¡del mismísimo Atila!Y con ese nombre es conocido.
A cinco minutos en vaporetto de Torcello encontramos otra isla, en este caso de una gran belleza: Burano. Es muy conocida por sus preciosas casas de colores, y probablemente se trate de una de las islas más visitadas de la Laguna. Posee más de cuatro mil habitantes y es posible divisarla desde la lejanía, gracias a su peculiar campanario inclinado. Las hermosas y pintorescas casitas de colores que salpican la ciudad han convertido a esta isla en un destino muy turístico; sus habitantes, de hecho, tienen la obligación de pintarlas de forma periódica para evitar que pierdan su encanto. Dicen que antiguamente se pintaban de colores para que los marinos pudieran encontrar la isla en días de niebla. Al tratarse de una isla muy pequeña, es posible recorrerla en sólo una o dos horas. Y si queremos llevarnos un buen recuerdo, podemos escoger alguno de los bellos encajes artesanales cuya producción es un arte tradicional en la isla.




