Mercado Central, la despensa de Valencia

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Mercado Central de Valencia

El Mercado Central, además de ser uno de los edificios modernistas más bellos de Valencia (con la Estación del Norte y el Mercado de Colón), es la despensa de la ciudad del Turia, un auténtico crisol de olores y sabores por donde inevitablemente acaba pasando cualquiera amante de la gastronomía. Por algo es el mayor centro de Europa dedicado a la venta de productos frescos.

Considerado como uno de los mejores mercados urbanos del mundo, el Mercado Central de Valencia está ubicado en una de las zonas con más encanto de la ciudad, en pleno centro, junto a la Iglesia de los Santos Juanes y la Lonja de la Seda. Por eso no es de extrañar que, junto a los miles de valencianos que cada día van hasta allí a hacer la compra, muchos de los turistas que visitan la zona acaben perdiéndose por el laberinto de calles que conforman los cientos de paradas del mercado, convirtiéndolo en una de las principales atracciones turísticas de Valencia.

El imponente edificio modernista del Mercado Central combina el metal, la cerámica, el vidrio y las columnas, como si de una catedral del comercio se tratara. Y no podía ser menos en una ciudad marinera y con una huerta como la valenciana.

Esta joya de la arquitectura valenciana cuenta con más de 8.000 metros cuadrados dedicados a la venta, y se divide en dos grandes espacios: uno está dedicado exclusivamente al pescado (estamos en el Mediterráneo) y Cúpula del Mercado Centralen el otro podemos encontrar carnes, embutidos, frutas, verduras y cualquier otra cosa que se nos ocurra. Porque el Mercado Central, al igual que otros grandes mercados urbanos, como La Boquería en Barcelona o el madrileño Mercado de San Miguel, no es ajeno a la globalización ni a la creciente tendencia de los productos gourmet. Así que podemos encontrar desde productos de la tierra, como los tomates del Perelló, el arroz sénia o el garrofó (uno de los ingredientes de la auténtica paella valenciana) hasta pasta de curry tailandés, chile poblano o lemongrass.

Durante nuestro paseo por el mercado veremos a más de uno (y más de dos) parado en mitad del pasillo central, admirando la cúpula de cristal situada a 30 metros de altura, que es una de las imágenes más imponentes que nos ofrece el edificio. El pabellón de pescadería también cuenta con su propia cúpula, de igual belleza aunque de menor tamaño. Desde la calle podremos observar las dos figuras que rematan estas cúpulas y que son parte del skyline medieval de Valencia: un pez espada en la zona de pescadería y una cotorra que corona la veleta de la cúpula central.

Sobre la cotorra del mercat, como se la conoce, circulan varias historias y leyendas urbanas. Su condición de cotorra hace alusión a los chismes o cotilleos que siempre han sidoCotorra del Mercado Central habituales en los mercados. Por otro lado siempre se le ha atribuido un romance imaginario con el águila que sobrevuela el torreón de la Iglesia de los Santos Juanes, conocida como el Pardal de Sant Joan: la cotorra como emblema de lo mundano y el águila de San Juan como emblema de lo espiritual.

Tal es la fama de esta cotorra que con el tiempo se ha convertido en la mascota del mercado, que la ha elegido para ilustrar su identidad corporativa.

Tras un rato deambulando entre las paradas del mercado, resulta irrefrenable el deseo de finalizar nuestra visita hincándole el diente a lo primero que se nos ponga a mano. Que no cunda el pánico. Desde que el prestigioso cocinero Ricard Camarena inaugurara su Central Bar, uno de los mejores bares de tapas de Valencia, podemos culminar nuestra escapada gastronómica probando, por ejemplo, sus albóndigas con curry rojo, su sepionet con puerro y tocino o sus bravas Lourdes Luz, probablemente las mejores patatas bravas de Valencia. Un secreto: no muy lejos de allí, en la salida que da a la Plaza del Mercado, hay una báscula industrial de la que usan para pesar los productos. Podemos subirnos tranquilamente y comprobar si nos hemos saltado la dieta.

Para disfrutar del mercado en plena ebullición hay que acudir un sábado por la mañana, cuando se reúnen allí miles de valencianos con la lista de la compra y turistas con la cámara de fotos colgada del cullo. Tampoco debemos perdernos los aledaños del lugar, con varios comercios donde podemos comprar menaje popular valenciano (si buscas útiles para la paella, éste es tu lugar) y souvenirs de todo tipo.

Merece especial mención Original CV (Plaza del Mercado,35), una encantadora tienda gastronómico-cultural ubicada en la antigua Farmacia Cañizares, comercio emblemático del que se conserva intacto su espectacular artesonado de madera y placas cerámicas de 1880. Es la tienda ideal para que cualquiera con alma de gourmet se lleve un pedacito de Valencia en forma de arroz de la zona, cerámica o cerveza artesana. Por ejemplo.

Y ya que estás, no dejes de pasar por SIMPLE (Cajeros, 2), una de las tiendas más chulas de Valencia y auténtico templo para los amantes de los productos de toda la vida.

En el Mercado Central de Valencia confluyen historia, arquitectura, gastronomía, y todo ello en uno de los rincones con más encanto de Valencia, a tiro de piedra del barrio del Carmen, el casco antiguo de la ciudad. Siempre se ha dicho que en los mercados es donde se toma el verdadero pulso de una ciudad, y en el caso de Valencia no puede ser más cierto. Si tuviéramos que elegir sólo un lugar para visitar en la ciudad del Turia, un sitio que la definiera, sería sin duda su Mercado Central.

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