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PRIMER DÍA EN SEVILLA | COMER EN SEVILLA
Sevilla es una ciudad perfecta para una escapada de fin de semana, así que aquí proponemos una ruta para aquellos que quieran sacarle el jugo en tan solo un día...
Por la mañana...
Un segundo día en la capital andaluza nos servirá para conocer otros rincones y alrededores de la ciudad. Todavía nos queda por ver un punto clave en la ciudad: la Plaza Nueva, en la cual se encuentra el Ayuntamiento y, muy cerca, la calle Sierpes, probablemente la más popular y famosa de Sevilla.
Junto con la Plaza de la Catedral esta zona es el centro neurálgico de la ciudad; de hecho, el tranvía de Sevilla termina su recorrido en la Plaza Nueva. De la plaza original se conservan testimonios como el Ayuntamiento, del siglo XV (aunque fue reformado en el XIX), aunque su reconstrucción en el siglo XIX fue la que dio su forma a este bello lugar. Por detrás del Ayuntamiento accedemos directamente a la Plaza de San Francisco, del siglo XVI. Antiguamente fue la Plaza Mayor de Sevilla y aún hoy es uno de los rincones más populares e importantes.
Muy cerca podemos darnos una vuelta por la calle Sierpes, la vía peatonal que constituye uno de los lugares más bulliciosos de la capital. Es el rincón perfecto para las compras, el tapeo y el callejeo relajado. Como curiosidad, decir que la Cárcel Real de Sevilla (s. XV) está al final de la vía: en ella estuvo preso nada menos que Don Miguel de Cervantes. La calle Sierpes, además, forma parte de la Carrera Oficial de las procesiones en la Semana Santa.
Y para endulzarnos el recorrido, habrá que hacer una visita a la confitería La Campana, establecimiento de referencia en la ciudad. En una vía paralela a esta calle encontramos también el Palacio de la Condesa de Lebrija, del siglo XVII y cuya espectacular colección de mosaicos romanos es algo digno de ver. En el palacio también se exhibe una colección de arte que alberga obras de autores como Van Dyck o Brueguel el viejo. A tiro de piedra del Palacio nos encontramos con la Plaza del Salvador, donde podemos admirar Iglesia del Divino Salvador (que, con el permiso de la Catedral, es el templo más grande de Sevilla) y el Hospital de Nuestra Señora de la Paz.
Los amantes del arte aprovecharán sin duda cualquier momento de su estancia en Sevilla para visitar el Museo de Bellas Artes (Plaza del Museo, 9). Situado a unos minutos del Ayuntamiento, es en la actualidad el segundo museo más importante de España en lo que respecta a artistas nacionales (siempre después del Museo del Prado). La pintura barroca sevillana (con especial atención a Zurbarán y Murillo) y la pintura andaluza del siglo XIX, exhiben en este precioso edificio sus máximos exponentes. Pintores como Velázquez, Lucas Cranach o El Greco también tienen representación en sus salas.
Y para quienes prefieran el aire libre al disfrute del arte bajo techo, todavía nos quedan bellos paseos en la ciudad de Sevilla. Partiendo del Puente de Triana podemos ir por cualquiera de las dos orillas del Guadalquivir para llegar a la Isla de la Cartuja. Este enclave es muy conocido en toda España por haber sido la sede de la Expo Sevilla de 1992. El arquitecto Santiago Calatrava diseñó por aquel entonces el Puente del Alamillo, cuya liviana estructura con tirantes le consiguió el apodo de Paquito por parte de los sevillanos (en jocosa referencia al Puente de San Francisco norteamericano).
En esta isla se encuentran el Monasterio de la Cartuja, la Cartuja de Santa María de las Cuevas y el Museo Andaluz de Arte Contemporáneo. El parque tecnológico que hoy día ocupa los terrenos de la antigua Expo guarda preciosos edificios de principios de siglo, de industrias entonces florecientes. Pero si por algo es famoso este lugar, además, es porque en él se asienta el parque temático Isla Mágica. Las familias con niños podrán aprovechar para pasar un buen rato en las vertiginosas instalaciones del lugar.
Una buena opción para disfrutar la mañana y conseguir auténticas "gangas" (basta con que nos lo parezcan a nosotros.) es acudir a los mercadillos sevillanos. Los hay de todas clases y se alternan en varios días de la semana. Por ejemplo, los amantes de los objetos antiguos y con el encanto del tiempo pasado tienen una cita los jueves en el mercadillo más antiguo de la ciudad, ubicado en la Calle Feria. Este particular "rastro" lleva en activo nada menos que desde el siglo XIII.
Los sábados por la mañana tenemos varias opciones: ropa y complementos en la Avenida de Pino Montano, bisutería (también los viernes) en la Plaza Duque de la Victoria, y de todo un poco en el Mercadillo Charco La Pava (Avenida Carlos Tercero). Los domingos se monta un curioso mercado de animales vivos en la Avenida Torneo; también podremos contemplar y comprar arte en la Plaza del Museo, visitar de nuevo el de Charco La Pava para comprar ropa, zapatos, libros, complementos y demás, o cambiar sellos y monedas en el Mercadillo Filatélico (Plaza del Cabildo).
Por la tarde...
Y más descubrimientos en la antigua Híspalis. Frente al Puente de la Barqueta que cruza a la Isla de la Cartuja comienza la calle Resolana, que guarda un interesante y atractivo "tesoro" que muy pocos turistas conocen. Estamos hablando de la Torre de los Perdigones (Resolana, s/n), una torre de 45 metros de altura erigida a finales del siglo XIX. En la cúspide de la construcción hay una auténtica cámara oscura, en la que es posible ver reflejadas en un espejo imágenes de Sevilla, como si se tratara de una fotografía en movimiento. Una experiencia singular y muy original, sin duda. Además, en la base encontraremos el Kiosko Torre de los Perdigones, con restaurante y excelentes tapas. Y por si fuera poco, los viernes a las 10 de la noche el programa "Flamenco bajo la Torre" ofrece espectáculos gratuitos.
Cerca de la Torre de Perdigones, siguiendo en agradable paseo por la calle Resolana, llegaremos a uno de los edificios más queridos por los sevillanos: la Basílica de la Macarena, que da nombre a este barrio. El eterno y cariñoso "pique" entre las gentes de Triana y las del barrio de la Macarena por decidir cuál de las dos vírgenes (ambas procesionan en la Madrugá sevillana) es la más guapa, es todo un clásico en la capital. El templo no es muy antiguo, ya que se edificó en los años 40 del siglo XX; pero aún así, es hermoso y estilizado. La talla de la Virgen de la Macarena que en él se exhibe data del siglo XVII, y está ubicada en un gran retablo neobarroco. El sentimiento de este lugar es más espiritual que artístico; muchos sevillanos veneran a su Virgen de la Macarena y le rinden homenaje en distintas fechas.
Merece la pena visitar el barrio sobre todo durante la Semana Santa Sevillana y no perderse la mencionada Madrugá; pero también cobra mucha vida durante las fiestas de las Cruces de Mayo y a finales de septiembre, con la Velá en honor de la Virgen del Rosario. En el Barrio de la Macarena se encuentra una de las calles con más solera de la ciudad: la calle Feria, en la que tiene lugar el Mercadillo de los Jueves (que le da nombre a la vía). Además de su ambiente auténtico, en esta calle podemos destacar bellos edificios como el Mercado de Abastos (s. XVIII) y la Parroquia de Omnium Sanctorum, en estilo mudéjar y del siglo XIII.
También por esta zona se encuentra la célebre Alameda de Hércules, unos bellos jardines que se abrieron al público en el año 2009 después de tres años de obras. El ambiente universitario y erasmus es típico de esta zona, que ha visto nacer a grandes artistas, escritores y toreros. La bohemia más chic de la ciudad también se da cita en sus bares, restaurantes y espacios escénicos, donde vibra el flamenco y se despierta la "otra Sevilla", ésa que no aparece en las guías.
Una vez recorrida la ciudad y si creemos que nos falta por ver alguna parte interesante de Sevilla, no debemos tener miedo a realizar uno de los múltiples tour turísticos que nos ofrece Sevilla. Las opciones son muchas: cruceros por el Guadalquivir, paseos en autobús panorámico. ¡E incluso viajes en globo o ultraligero! Varias empresas de la localidad ofrecen la oportunidad de disfrutar de estos recorridos. Lo mejor para ver todas las posibilidades es acudir a las oficinas de información y turismo, y consultarlo allí directamente. Puede ser el mejor broche de oro para nuestra visita a la ciudad.
Y si ya nos la hemos "pateado" a fondo y hemos conseguido captar, aunque sea un poco, su maravilloso ambiente y su alegría, podemos hacer alguna excursión a lugares cercanos llenos de belleza y encanto. De hecho, hay un lugar que es indispensable conocer: la ciudad romana de Itálica, tan hermosa como bien conservada. Se trata de la primera ciudad auténticamente romana fundada en la antigua Hispania. El recinto arqueológico se encuentra en la localidad de Santiponce, a menos de 10 kilómetros de la capital; hay autobuses frecuentes que salen de Sevilla. En Itálica nacieron emperadores como Adriano y Trajano, y a su importancia histórica se une su magnífico estado de conservación.
En Santiponce también podremos ver el Teatro Romano, la edificación más antigua del conjunto arqueológico y que se sitúa en el casco urbano de la ciudad. No fue hasta el año 1979 cuando se empezó a excavar para sacarlo a la luz. Hoy día ha sido completamente restaurado y en él se celebra todos los años el Festival de Teatro de Itálica.



