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GUÍA DE LOS MEJORES BARES DE TAPAS DE SEVILLA

SEVILLA EN UN DÍA | SEVILLA EN DOS DÍAS | COMER EN SEVILLA
Callejear por el Barrio de Santa Cruz. Cruzar el Guadalquivir en pos del encanto flamenco de Triana. Admirar la bella Catedral, por dentro y por fuera, y disfrutar de la discreta y sobria elegancia de la Torre del Oro. Surcar el río Guadalquivir contemplando sus frondosas riberas. Inundarnos de jazmín en los Reales Alcázares... Y degustar tapas, finos, cervezas bien tirás y la mejor manzanilla del mundo. ¿Dónde es posible vivir estas experiencias? La respuesta sólo puede ser una: en Sevilla.
Sevilla es probablemente la ciudad perfecta para una escapada o un fin de semana. A su total renovación y la peatonalización de su maravilloso casco histórico (uno de los más grandes de España), se suman la simpatía y la hospitalidad de los sevillanos. Que Sevilla tiene un color especial ya no lo duda nadie, pero lo mejor es acudir en persona a inundarse de ese color y de la alegría que se respira en esta hermosa ciudad. Llena de árboles y flores, con sombreadas callejuelas que alivian (en parte) el intenso calor veraniego, Sevilla sorprende en cada rincón al paseante que recorre su casco histórico admirando los preciosos edificios, los soberbios palacios y las refrescantes y umbrías tascas, donde la cerveza se sirve helada...
Vivir el corazón pasional de Sevilla es posible a lo largo de todo el año, pero muy especialmente en Semana Santa. La ciudad exhibe algunas de las procesiones más sentidas, populares y sobrecogedoras de España, en las que las saetas que surgen de lo más hondo cortan el aire como cuchillas. La alegría y el bullicio de la Feria de Sevilla suceden a la espiritualidad religiosa: en sus casetas, el baile, el cante y los finos se extienden hasta el amanecer. Pero durante el resto del año, Sevilla es igualmente bella y magnífica; hacer una visita a esta antigua capital es siempre la mejor de las ideas.




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