Sevilla, una escapada con duende

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Escapada a Sevilla
23/11/2013

Sevilla es la ciudad perfecta para una escapada de fin de semana. A su total renovación y la peatonalización de su maravilloso casco histórico (uno de los más grandes de España), se suman la simpatía y la hospitalidad de los sevillanos.

Siempre es un placer callejear por el Barrio de Santa Cruz; cruzar el Guadalquivir hacia el barrio de Triana; admirar la Catedral y disfrutar de la sobria elegancia de la Torre del Oro o perderse por los Jardines de María Luisa hasta desembocar en la imponente Plaza de España. Y cómo no, salir de tapas por Sevilla, disfrutando de una cerveza bien tirá y de la mejor manzanilla del mundo.

¿Quieres saber qué ver y qué hacer en Sevilla? Toma nota.

BARRIO DE SANTA CRUZ

El Barrio de Santa Cruz es el corazón del casco histórico sevillano y tiene su origen en la antigua Judería de Sevilla, que en tiempos fue la segunda más importante de España, tras la de Toledo. En este laberinto de callejuelas (diseñado para librarse del abrasador sol del verano sevillano) encontramos el primero de los lugares que hay que visitar obligatoriamente en Sevilla: el Real Alcázar (Patio de Banderas, s/n),

Barrio de Santa CruzEsta antigua fortaleza del siglo VIII d. C merece una visita en profundidad, aunque si andamos justos de tiempo debemos ver obligatoriamente el Palacio de Pedro I (una impresionante muestra de arquitectura mudéjar) y el Jardín del Estanque, ambos perfumados con un intenso aroma a jazmín durante la primavera.

A tiro de piedra se encuentra otro de los rincones que no podemos perdernos: el Hospital de los Venerables. Está situado en la plaza a la que da nombre y donde, según la leyenda, nació Don Juan Tenorio. De estilo barroco y elegante, actualmente es sede del Centro Velázquez. Su patio sevillano, similar a un claustro de iglesia, y su hermosa fachada son dignos de ser contemplados. Además en su interior alberga, entre otras, dos obras de Velázquez: Santa Rufina y La imposición de la casulla a San Ildefonso.

Pero el principal atractivo del Barrio de Santa Cruz es dejarse llevar para ir descubriendo sus múltiples rincones con encanto, como la coqueta Plaza Doña Elvira, entre cuyos naranjos surgió el amor de Don Juan y Doña Inés, el Callejón del Agua, donde se alojó Washington Irving, o la calle Mateos Gago, repleta de tabernas, desde donde se obtiene una panorámica perfecta de la Giralda.

LA CATEDRAL

En la Plaza del Triunfo nos da la bienvenida uno de los iconos de Sevilla: la Catedral. Para describirla, nada mejor que la frase que el pueblo sevillano acuñó tras decidir construírla: Hagamos una Iglesia que los que la vieren labrada nos tengan por locos. Ahí queda eso.

La GiraldaAl lado de la Catedral se eleva la famosa Giralda, la torre minarete cuya gemela, la Koutubia, se encuentra en la ciudad de Marrakech. La mezcla de estilos de este impresionante conjunto (almohade, mudéjar, gótico, barroco) lo convierte en único. Se trata de la catedral gótica cristiana más grande del mundo y, cómo no, es Patrimonio de la Humanidad. Por cierto, desdelo alto de la Giralda se obtienen las mejores vistas de Sevilla.

Mucha gente desconoce que la Catedral de Sevilla es la última morada de Cristóbal Colón, pues su tumba se encuentra en el altar de la Piedad.

Un precioso rincón que no hay que perderse en la Catedral es el encantador Patio de los Naranjos, antiguo patio de abluciones árabe. Y no debemos olvidarnos del famoso Giraldillo, pues así se denomina la popular escultura que corona la  Giralda de  Sevilla, cuyo nombre real es Triunfo (o Coloso) de la Fe Victoriosa. Se trata probablemente de la escultura de bronce más importante del Renacimiento y representa el triunfo del  cristianismo  sobre el mundo  musulmán. Frente a una de las puertas de la catedral, a la altura del suelo, encontraremos una réplica exacta del Giraldillo, la que sustituyó al original cuando éste tuvo que ser restaurado.

Junto a la Catedral encontramos otro edificio emblemático: el Archivo de Indias, ubicado en la Casa Lonja de Mercaderes, del siglo XVI. En él se encuentra toda la información existente sobre las antiguas colonias españolas de ultramar, y forma parte del conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad de Sevilla, junto con la Catedral, la Giralda y los Reales Alcázares.

LA TORRE DEL ORO

Muy cerca de la catedral sevilla se encuentra otro de los grandes iconos de Sevilla: la Torre del Oro, junto al río Guadalquivir.

Lo más curioso es que la torre no es dorada, por lo que se supone que el nombre le viene dado por las riquezas que se guardaban en su interior procedentes de los barcos que regresaban de América. Otra teoría dice que la torre debe su nombre al reflejo dorado que proyecta sobre el río al atardecer.

La Torre del Oro Erigida entre los siglos XIII y XIV, en la actualidad la Torre del Oro es un Museo Naval que alberga maquetas, grabados, instrumentos de navegación y cartas marinas.

Muy cerca de allí se encuentra la meca de cualquier aficionado a la tauromaquia: la Plaza de Toros de la Real Maestranza.

La construcción es del siglo XVIII y está considerada una de las plazas de toros más hermosas de España, además de ser de las más antiguas. Los amantes del arte taurino tienen una cita, además, con el Museo que albergan sus instalaciones.

PARQUE DE MARÍA LUISA

Continuando por la ribera del Guadalquivir, en la Avenida Hernán Cortés encontraremos el auténtico pulmón verde de Sevilla, que además refleja historia por los cuatro costados. Se trata del Parque de María Luisa, plagado de hermosos jardines y evocadoras construcciones. Es el lugar perfecto para descansar a la sombra en el intenso verano sevillano.

En la Plaza de España se grabaron escenas de Star WarsLos jardines formaban parte del imponente Palacio de San Telmo, que alberga a día de hoy la Presidencia de la Junta de Andalucía, pero fueron donados al pueblo a finales del siglo XIX por la infanta Mª Luisa Fernanda de Borbón (de ahí su nombre). Se inauguraron en 1913. Quizás el enclave más conocido y popular de estos jardines sea la Plaza de España, que se construyó para la Exposición Iberoamericana de 1929. Como curiosidad, mencionar que este lugar (convenientemente retocado) fue el escenario del planeta Naboo en la película Star Wars II: El ataque de los clones.

Los jardines están plagados de románticos y evocadores monumentos: fuentes, glorietas, pabellones y paseos invitan a la ensoñación y al descanso. En el Parque también es posible visitar el Museo Arqueológico, y el de Artes y Costumbres Populares. Los más románticos no pueden perderse uno de los rincones más románticos del parque: la Glorieta de Bécquer, dedicada al poeta sevillano. Y un secreto: junto a muchos bancos de piedra hay anaqueles que contienen libros, procedentes de la Biblioteca, donados o dejados por los paseantes, que servirán de compañía a los viajeros cansados.

TRIANA

Nadie puede irse de Sevilla sin conocer el Barrio de Triana, el más castizo de la ciudad, donde marineros, toreros y artistas han convivido durante generaciones. Nuestra puerta de entrada el barrio no puede ser otra que el famoso Puente de Triana, cuyo nombre oficial es puente de Isabel II, que desemboca en la Plaza del Altozano.

Plaza del AltozanoNuestra primera parada en Triana será la Calle Betis, que es peatonal y discurre paralela al río. Desde allí tendremos una panorámica perfecta de algunos de los principales monumentos de la ciudad, como la Catedral, la Torre del Oro o la Maestranza. Si nos internamos por las callejas del barrio nos encontraremos con lugares como la Capilla de los Marineros, que guarda la imagen de la Virgen Esperanza de Triana, una de la más queridas de los sevillanos.

En la parte norte del barrio, de tradición alfarera, encontraremos el Mercado de Abastos, los restos del Castillo de San Jorge o el Callejón de la Inquisición, en el que se suceden las referencias del tétrico Tribunal que tuvo su sede en Triana.

LA PLAZA NUEVA

La Plaza Nueva es sin duda uno de los puntos claves de la ciudad. Allí se encuentra el Ayuntamiento y, muy cerca, la calle Sierpes, probablemente la más popular y famosa de Sevilla.

De la plaza original se conservan testimonios como el Ayuntamiento, del siglo XV (aunque fue reformado en el XIX), aunque su reconstrucción en el siglo XIX fue la que dio su forma a este bello lugar. Por detrás del Ayuntamiento accedemos directamente a la Plaza de San Francisco, del siglo XVI. Antiguamente fue la Plaza Mayor de Sevilla y aún hoy es uno de los rincones más populares e importantes.

La Plaza Nueva y la zona de la Catedral conforman el centro neurálgico de SevillaMuy cerca podemos darnos una vuelta por la calle Sierpes, la vía peatonal que constituye uno de los lugares más bulliciosos de la capital. Es el rincón perfecto para las compras, el tapeo y el callejeo relajado. Como curiosidad, decir que la Cárcel Real de Sevilla está al final de la vía: en ella estuvo preso nada menos que Don Miguel de Cervantes. La calle Sierpes, además, forma parte de la Carrera Oficial de las procesiones en la Semana Santa.

Y para endulzarnos el recorrido nada mejor que la confitería La Campana, establecimiento de referencia en la ciudad. En una vía paralela a esta calle encontramos también el Palacio de la Condesa de Lebrija, del siglo XVII y cuya espectacular colección de mosaicos romanos es algo digno de ver. En el palacio también se exhibe una colección de arte que alberga obras de autores como Van Dyck o Brueguel el viejo.

A tiro de piedra del Palacio nos encontramos con la Plaza del Salvador, donde podemos admirar Iglesia del Divino Salvador (que, con el permiso de la Catedral, es el templo más grande de Sevilla) y el Hospital de Nuestra Señora de la Paz.

MUSEO DE BELLAS ARTES

Los amantes del arte aprovecharán sin duda cualquier momento de su estancia en Sevilla para visitar el Museo de Bellas Artes (Plaza del Museo, 9). Situado a unos minutos del Ayuntamiento, es en la actualidad el segundo museo más importante de España en lo que respecta a artistas nacionales (siempre después del Museo del Prado).

La pintura barroca sevillana (con especial atención a Zurbarán y Murillo) y la pintura andaluza del siglo XIX, exhiben en este precioso edificio sus máximos exponentes. Pintores como Velázquez, Lucas Cranach o El Greco también tienen representación en sus salas.

PLAZA DE LA ENCARNACIÓN

El Metropol Parasol, popularmente conocido como las Setas de la Encarnaciónpor su forma de hongo y su ubicación en la céntrica plaza de la Encarnación, se ha convertido rápidamente en uno de los nuevos símbolos de Sevilla. La estructura consiste en seis imponentes parasoles con forma de setas de grandes dimensiones, y su diseño se inspira en las bóvedas de la catedral de Sevilla y los ficus de la cercana plaza del Cristo de Burgos.

Más allá del pasado histórico y glorioso la ciudad, esta nueva construcción se erige como contrapunto vanguardista al resto de edificios de aire clásico que imperan en el casco urbano de la capital Metropol Parasolsevillana. De hecho, en 2013 fue uno de los cinco finalistas al Premio Mies van der Rohe de Arquitectura Contemporánea.

Obra del arquitecto berlinés Jürgen Mayer, se trata de una estructura orgánica y transgresora, realizada en madera con dos columnas de hormigón que albergan los accesos al mirador, desde donde, a 26 metros de altura, obtendremos una de las mejores panorámicas de Sevilla. El conjunto alberga el museo Antiquarium, donde se exhiben los restos arqueológicos hallados en el lugar, el Mercado de la Encarnación (un antiguo mercado, totalmente reformado, que se encuentra a nivel de suelo), el espacio conocido como Plaza Mayor, diseñado para albergar eventos de distinto carácter, así como locales comerciales, bares de tapas y restaurantes panorámicos.

Pero si por algo destaca este complejo (que es la mayor estructura de madera del mundo) es por su nivel superior, de libre acceso, que alberga un impresionante mirador y una pasarela que serpentea sobre los parasoles. Desde allí se obtienen las mejores vistas del casco antiguo de Sevilla, con la Catedral al fondo.

ISLA DE LA CARTUJA

Y para quienes prefieran el aire libre al disfrute del arte bajo techo, todavía nos quedan bellos paseos en la ciudad de Sevilla. Partiendo del Puente de Triana podemos ir por cualquiera de las dos orillas del Guadalquivir para llegar a la Isla de la Cartuja. Este enclave es muy conocido en toda España por haber sido la sede de la Expo Sevilla de 1992. El arquitecto Santiago Calatrava diseñó por aquel entonces el Puente del Alamillo, cuya liviana estructura con tirantes le consiguió el apodo de Paquito por parte de los sevillanos (en referencia al norteamericano puente colgante de San Francisco).

En esta isla se encuentran el Monasterio de la Cartuja, la Cartuja de Santa María de las Cuevas y el Museo Andaluz de Arte Contemporáneo. El parque tecnológico que hoy día ocupa los terrenos de la antigua Expo guarda preciosos edificios de principios de siglo, de industrias entonces florecientes. Pero si por algo es famoso este lugar, además, es porque en él se asienta el parque temático Isla Mágica. Las familias con niños podrán aprovechar para pasar un buen rato en las vertiginosas instalaciones del lugar.

ITÁLICA

Son muchos los que viajan a Sevilla y no encuentran un hueco para visitar la ciudad romana de Itálica. Grave error, pues se trata de la primera ciudad auténticamente romana fundada en la antigua Hispania. En Itálica nacieron emperadores como Adriano y Trajano, y a su importancia histórica se une su magnífico estado de conservación.

Itálica El recinto arqueológico se encuentra en la localidad de Santiponce, a menos de 10 kilómetros de Sevilla.

En Santiponce también podremos ver el Teatro Romano (que poco tiene que envidiar al de Mérida), la edificación más antigua del conjunto arqueológico, situada en el casco urbano de la ciudad. No fue hasta el año 1979 cuando se empezó a excavar para sacarlo a la luz. Hoy día ha sido completamente restaurado y en él se celebra todos los años el Festival de Teatro de Itálica.

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