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Muy cerca del Museo de Arte Contemporáneo encontramos un restaurante cuyo nombre es tan original como su carta: El Limonar de Soano (Rubio, 4). Se llama así porque antes de llegar a la capital, estaba ubicado en el pueblo de ese mismo nombre, junto a un limonar. Una cocina creativa y deliciosa, con excelentes materias primas y platos tradicionales con un toque innovador.
En la zona de Puertochico encontramos un clásico moderno: Lasal (Castelar, 5). Su magnífica cocina de temporada se combina con su elegante ubicación, para ofrecer una experiencia gastronómica de primer orden. Atención a su bodega.
Otra buena opción es Machinero (Ruiz de Alda, 6), cuyo delicado tratamiento para los ingredientes de la tierra y el mar es su mejor baza. La carta tiene delicias como el rape con erizos de mar o el pisto con centollo. Una apuesta segura, sin duda.
2. CLÁSICOS TRADICIONALESCasa Millán (Guevara, 15). En Santander, el acuerdo es casi unánime: es uno de los mejores restaurantes de cocina clásica cántabra, y sus menús tienen un precio estupendo. Ubicado en un sitio muy céntrico, sus raciones son antológicas. Para comer muy bien, en cantidad y sin arruinarse.
La Bombi (Casimiro Sainz, 15) es toda una institución para quienes piensan que lo importante a la hora de comer es precisamente eso: comer. En esos casos, éste es el restaurante ideal. Pescados y mariscos de excepción a precios no muy populares, pero de calidad. A veces, hasta se puede ver algún famoso.
El Hotel Chiqui (Manuel García Lago, 9) no sólo ofrece las mejores vistas de la bahía y la playa del Sardinero, sino que en su terraza se puede comer de pinchos, raciones, sándwiches. E incluso menú del día. Un enclave de lujo para disfrutar de la comida y las vistas.
El Bar del Puerto (Hernán Cortés, 63), también en Puertochico, es celebrado por propios y extraños gracias a la gran calidad de su pescado. Esmerada atención al cliente para todo un clásico en la ciudad.
3. COCINA INTERNACIONALBodega Antonio (Rubio, 2) es todo un clásico en la capital cántabra. A pesar de su castizo nombre, en realidad es un restaurante mexicano, pero como dicen los santanderinos, "de los de verdad". Su menú de siete platos, a un excelente preciosatisfará, a todos los amantes de la cocina mexicana.
China Town (Camilo Alonso Vega, 34). Este restaurante chino lleva ya muchos años en Santander y ha alcanzado la categoría de clásico. Para quienes busquen cocina asiática diferente, Sakura (Paseo de Canalejas, 1) es una excelente opción: gastronomía japonesa para todos los gustos, de calidad y con menús degustación.
4. DE TAPAS Y PINCHOSCañadío (Gómez Oreña, 15) ofrece gastronomía de altísima calidad, en pequeño formato. Es algo más caro de lo habitual, pero lo merece con creces. Su magnífica barra de pinchos y tapas es de llamar la atención.
Casa Mariano (Vargas, 23). Clásico popular donde los haya, en sus mesas con bancos corridos es posible degustar las mejores raciones a muy buenos precios. Sartenes con huevos rotos, rabas de calamar, embutidos y mucho más.
Otras magníficas opciones para tapear por Santander son: Gelín, "el rey de las rabas", que es como se llama a los calamares por el norte (Bartolomé Damis, 2); o La Mulata, almejas y mejillones de infarto (Tetuán, s/n); o La Bodega de la Montaña, con buenas raciones (San Fernando, 28); o la Bodega Javi Quintanilla (Bonifaz, 9). Si algo tiene esta tierra es que se come bien prácticamente en todos los sitios.
5. HAMBURGUESAS Y FAST FOOD DE CALIDADExpressate (Jesús de Monasterio, 25) es una cafetería situada detrás del Ayuntamiento en la que los bocatas y las hamburguesas (atención a la hamburguesa cántabra) son de antología. Otro clásico: La Rana Verde (Daoiz y Velarde, 30), que cuenta con las que se supone que son las mejores patatas fritasd de la ciudad.



