Santander, lujo cantábrico

NOMADEA > SANTANDER

Escapada a Santander

SANTANDER EN UN DÍA | SANTANDER EN DOS DÍAS | COMER EN SANTANDER

Ubicada en la costa cantábrica, literalmente entre el mar y la montaña, Santander es una ciudad tan bella como desconocida. Quizás la "competencia" de otras ciudades más famosas (turísticamente hablando) como por ejemplo San Sebastián, ha hecho que la capital cántabra haya permanecido un poco en segundo plano, algo realmente injustificado. Porque Santander no tiene nada que envidiar a la Bella Easo, y sí mucho que ofrecer a quienes la visiten. Su acogedora configuración es perfecta para pasar uno o dos días en ella y conocer lo más destacable, aunque sin duda esta preciosa ciudad se merece unas vacaciones más extensas para llegar a vivirla a fondo, y también disfrutar de los pueblos y enclaves de interés de su entorno cercano.

Santander cuenta con lugares muy conocidos y otros rincones más secretos, ésos que sólo conocen (o parecen conocer) los que viven en la ciudad. Un paseo de una punta a la otra de la urbe es la mejor manera de disfrutar de todos sus atractivos: sus bellos paseos, su precioso y animado Casco Antiguo, sus magníficas playas, sus edificios señoriales. Y por supuesto, la presencia constante del mar Cantábrico con la belleza de la Isla de Mouro frente a la bahía, y las costas verdes que se difuminan en la bruma del mar. Santander es sin duda una ciudad volcada hacia el mar, que forma parte de su vida comercial, industrial y turística las veinticuatro horas del día.

Hay que caminar por Santander (la antigua Portus Victoriae, según algunos estudiosos) para disfrutar de todos sus atractivos. Y no sólo urbanísticos o naturales: las magníficas tapas y pinchos de sus bares y tascas, el ambiente callejero en torno a los vinos del mediodía o de la tarde, sus excelentes confiterías y, por supuesto, sus estupendos restaurantes, llevarán a nuestros sentidos a la gloria. Por todo esto y por mucho más, se impone una visita a Santander, aunque sea una visita relámpago. Será una buena forma de preparar el terreno para una futura, y más extensa, incursión. Porque no cabe duda: unas horas en Santander bastarán para caer a los pies de la "novia del mar", como tan acertadamente la llamaba Jorge Sepúlveda en su famosa canción.

¿BUSCAS HOTEL BARATO EN SANTANDER? MIRA AQUÍ
NOMADEA | Ideas para escapadas y viajes de fin de semana desde 2008