San Sebastián en 24 horas
NOMADEA >SAN SEBASTIAN > 24 horas ...
SAN SEBASTIÁN EN 48 HORAS | COMER EN SAN SEBASTIÁN
Estamos en la que dicen es la ciudad más bella de España, así que debemos elaborar una ruta que nos permita ver todos y cada uno de sus rincones.
1. LA CONCHA. ¿Qué mejor que empezar con un paseo por la playa? Arrancamos en la fachada del Ayuntamiento, inaugurado en 1897 como casino de la ciudad y reconvertido a Casa Consistorial tras la prohibición del juego durante la dictadura de Primo de Rivera.
Pasaremos por los jardines de Alderdi Eder, uno de los rincones con más encanto de la ciudad, con su tiovivo centenario, de camino a la baranda blanca que a lo largo del paseo delimita la frontera entre arena y asfalto. En nuestro camino, dejando el mar a la derecha, iremos pasando frente a iconos de la historia donostiarra, como el hotel Londres, el balneario La Perla, cuya terraza para tomar el aperitivo es una de las más codiciadas de la ciudad, o el Palacio de Miramar. Al final del paseo de La Concha, nos espera el Peine del Viento.
2. EL PEINE DEL VIENTO. Al final del Paseo de la Concha nos topamos con el Paseo Eduardo Chillida, el escultor que creó el Peine del Viento, la imagen más representativa de la ciudad, y probablemente el rincón más bello de San Sebastián. Piedra, agua y hierro se funden en un marco incomparable. Si sólo se pudiera elegir un sitio para visitar en Donostia, debería ser éste.
3. MONTE IGUELDO. Desandamos nuestros pasos por el Paseo Eduardo Chillida, junto al club de tenis. Tras sus instalaciones está la Plaza del Funicular, desde donde podemos subir a lo alto del Monte Igueldo, que tiene las mejores vistas de la ciudad. Un parque de atracciones como de otra época, un torreón y un hotel se congregan en la cima del monte.
Ha llegado la hora de comer, y esto son palabras mayores cuando estamos en San Sebastián.
4. PARTE VIEJA. Si nos vamos de San Sebastián sin ver su casco antiguo nos estaremos perdiendo muchas cosas, entre ellas la mayoría de los bares de pintxos de la ciudad. Es el templo donostiarra para tabernas y restaurantes. Pero no todo va a ser comer aquí: en la zona podremos admirar el Museo de San Telmo, la Plaza de la Trinidad, el mercado de La Bretxa o la Plaza de la Constitución, cuyos balcones están numerados: antiguamente en esta plaza se ofrecían espectáculos en este plaza y las familias alquilaban los balcones para contemplarlos, de ahí su numeración. Además de museos y bares, en esta zona de la ciudad podemos encontrar alguno de los negocios más entrañables de Donostia, como Nautilus o Casa Múgica.
5. PUERTO. Junto a la parte vieja está el paseo del muelle, en la base del monte Urgull, frente a las aguas del Cantábrico. Allí podemos encontrarnos con el museo naval, tabernas para degustar pescado y marisco fresco o monumentos tan entrañables como el dedicado a Aita Mari: marinero del siglo XIX que fue conocido por jugarse el tipo para rescatar a otros pescadores cuya vida estaba en peligro. Y así perdió la suya. San Sebastián lo recuerda con una hornacina en forma de concha que se halla mirando al mar.
5. KURSAAL. Desde la parte vieja (o 'lo viejo', como lo llaman los donostiarras) podemos llegar rápidamente a través del puente de Zurriola hasta la nueva atracción arquitectónica de la ciudad: los cubos translúcidos ideados por Rafael Moneo. No es casualidad que hayamos dejado para el final del día la visita a el Kursaal: si de día el edificio pasa desapercibido, de noche se ilumina y se refleja en el Urumea, el río que cruza la ciudad. Como de cubos va la cosa, al lado del Kursaal se encuentra el KUBO KUTXA, un espacio cultural con exposiciones temporales que merece la pena visitar.
El día ya se nos escapa de las manos pero, ¿a que no ha estado mal para una sola jornada? Si tenemos más tiempo, podemos dedicarle otro día a descubrir San Sebastián.




