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SALAMANCA EN UN DÍA | COMER EN SALAMANCA
Tras haber visto las principales atracciones de Salamanca durante nuestro primer día en la ciudad, vamos a dedicar la segunda jornada a visitar lugares que para muchos viajeros suelen pasar desapercibidos. Salamanca es una ciudad con un tremendo encanto, que esconde miles de rincones secretos. Descubrámoslos.
Por la mañana...
Nuestra segunda mañana en la ciudad no podrá comenzar mejor si nos tomamos un buen desayuno en un café que es toda una institución: el Café Novelty. Situado en plena Plaza Mayor, fue inaugurado en el año 1905 y conserva todo el encanto y la decoración de principios del siglo XX. Como curiosidad, decir que en este lugar se fundó Radio Nacional de España; además, acoge exposiciones de arte y tertulias literarias.
Después de degustar alguno de sus estupendos cafés especiales, tenemos varias opciones para empezar nuestro segundo día en la ciudad castellana. Si no estamos en domingo, una buena idea es acudir al Mercado Central, situado en la Plaza del Mercado (junto a la Plaza Mayor) en un precioso edificio de principios del siglo XX. Además de la hermosa arquitectura del lugar, allí podremos pasar un rato estupendo contemplando los puestos repletos de productos de la tierra, muchos de ellos con denominación de origen de la provincia y la comunidad. Es el sitio ideal para adquirir recuerdos gastronómicos de la tierra, como Jamón de Guijuelo, alubias de La Alberca, queso de Hinojosa.
Si nuestro segundo día en Salamanca coincide con un domingo, el Mercado estará cerrado pero hay otra excelente opción para pasar la mañana: el rastro o mercadillo. Ubicado en el Recinto Ferial de la Avenida de la Aldehuela, es posible llegar a él tras un agradable paseo por la orilla del río. Es el típico rastro de puestos donde buscar chollos de ropa, calzado, accesorios, trastos. Una buena recomendación para disfrutar de una mañana de domingo soleada.
Además del rastro, entre semana hay en Salamanca calles donde podemos encontrar las mejores tiendas para nuestras compras. Un buen ejemplo es la Calle del Toro, una vía peatonal que desemboca en la Plaza Mayor. Si recomendamos al viajero que visite la tienda Zara, situada en esta calle, es posible que se sorprenda, ya que sus establecimientos los podemos encontrar en casi cualquier rincón de España (y del resto del mundo); pero es que el Zara de Salamanca es muy especial. Está habilitado en el antiguo convento de San Antonio del Real, del siglo XVIII y estilo barroco. En la tienda podemos admirar su cúpula de 22 metros de altura, el crucero y restos de los muros del convento. Sin lugar a dudas, es una de las tiendas más increíbles que podamos encontrar en nuestro país.
Las compras pueden ser una buena opción para pasar la mañana, pero la cultura nos acecha en todos los rincones de la ciudad y muchos viajeros sin duda preferirán dedicarle su tiempo. En Salamanca hay varios museos, pero nosotros recomendamos encarecidamente (si no hay tiempo para más) escoger para una visita la Casa Lis, situada sobre la antigua muralla de la ciudad y sede del Museo de Art Noveau y Art Déco. El edificio en sí ya merece la pena: es un palacete construido a principios del siglo XX, que cuenta con un hermoso patio cubierto por una magnífica cúpula acristalada con vidrieras y una espectacular fachada en su parte sur. Contiene diecinueve colecciones de artes decorativas de finales del siglo XIX y principios del XX, muchas de ellas de gran belleza. Los artículos de vidrio, las muñecas, las porcelanas, los muebles.
Una visita al museo nos permitirá disfrutar de la belleza de este estilo decorativo en su entorno natural. En el Museo también se realizan exposiciones temporales y eventos: conciertos nocturnos, presentación de discos.
Aún nos queda otro centro de arte de gran interés que visitar: el Domus Artium 2002 (DA2), centro de arte de vanguardia de la ciudad. Puede ser un buen momento para acudir a su estupendo y moderno restaurante, Momo, que cuenta con un menú excelente a precio asequible, y comer allí para visitar después el centro y sus exposiciones.
Por la tarde...
Domus Artium 2002 o DA2 (Avenida de la Aldehuela, s/n) es el nombre con el que se conoce al centro de arte contemporáneo de la ciudad de Salamanca, ubicado en la antigua cárcel provincial. Por este motivo, si queremos dirigirnos al lugar desde la ciudad (hay un paseo) tendremos que preguntar más bien por "la antigua cárcel" o "la cárcel" a los ciudadanos, que lo conocen en gran medida por ese nombre.
Además de disfrutar de su restaurante y de la cafetería, una visita a este centro nos sumergirá en lo mejor del arte de vanguardia español y de fuera de nuestras fronteras. ¡Y con entrada gratis!. El edificio de por sí es ya de lo más interesante: la reforma de la antigua cárcel mantuvo la estructura original, con el patio central y las galerías de las celdas, de forma que es un "museo" de lo más especial.
El centro cuenta con una interesante colección propia y exposiciones temporales de la máxima calidad en lo que a arte de vanguardia se refiere. Abre, todos los días excepto los lunes.
Tras visitar el centro de arte, podemos aprovechar para dar un agradable paseo por el Parque de la Aldehuela, que recorre la ribera del Tormes. Es un precioso parque (casi se podría decir que es puro campo) en cuyos terrenos cuenta con un Jardín Botánico y diversas instalaciones, incluyendo un paseo para coches de radio control. También tiene zonas con mesas para el descanso o el picnic y senderos para recorrer en bicicleta.
Precisamente sobre el río Tormes se encuentra uno de los símbolos de la ciudad: el Puente Romano. Se trata de una enorme obra de ingeniería en piedra, aunque en realidad sólo quince de los arcos del puente (los que se encuentran en el lado de la ciudad) son de época romana. A la entrada del puente nos encontramos con un Verraco (escultura de piedras megalítica con forma de animal) de época íbera, que en origen se encontraba en el centro del puente.
Desde el siglo XII la silueta del verraco en el puente forma parte de escudo de Salamanca. Esta escultura, a la que le falta la cabeza, se menciona ya en el Lazarillo de Tormes, obra que se ve homenajeada por el moderno conjunto escultórico de Agustín Casillas, que ocupa un lugar junto al Verraco.
Si nos queda tiempo, en Salamanca quedan todavía muchas cosas que ver y que hacer. Una buena opción es montar en el tren turístico que recorre el Casco Antiguo de la ciudad y escuchar pausadamente las explicaciones del guía, que evitará que nos quedemos sin ver alguno de los puntos importantes de la urbe.
Para quienes disfruten descubriendo sus propios rincones con encanto durante el recorrido, proponemos varios edificios y zonas menos conocidas que harán las delicias de los viajeros curiosos: el Huerto de Calixto y Melibea, la Iglesia de San Marcos (del siglo XII, muy peculiar por su arquitectura: tiene forma circular y cuenta con tres naves), la Fonda Veracruz (actual Escuela de Hostelería) y algunas de las Torres de la Ciudad, como la Torre del Clavero o la Torre de Abrantes (antes Torre del Otero).
Y si nos sobra tiempo, la provincia de Salamanca nos ofrece diversas localidades para visitar que no nos dejarán indiferentes: Guijuelo, a tan sólo 50 km de la ciudad y lugar de origen del magnífico jamón que lleva su nombre; Alba de Tormes, Tordesillas, Peñaranda de Bracamonte, los Arribes del Duero, la Sierra de Béjar. Turismo para todos los gustos en una provincia llena de naturaleza, historia y hospitalidad.



