Praga, la ciudad mágica

NOMADEA > PRAGA

El Puente de Carlos al atardecer

Conocida como la ciudad dorada, por el reflejo de la luz sobre sus edificios, o la ciudad de las cien torres, debido a su riqueza monumental, la compleja historia de Praga marca irremediablemente su presente: esta ciudad albergó el Reino de Bohemia; fue cuna del art nouveau; sufrió la invasión alemana durante la II Guerra Mundial, época en que la ciudad fue devastada; inspiró a artistas como Franz Kafka, su ciudadano más ilustre; fue sometida al oscuro régimen comunista, del que empezó a librarse tras la famosa primavera de Praga de 1968... Sólo tras la caída del Muro de Berlín, Praga resurgió de sus cenizas y se abrió al resto del mundo.

En la actualidad Praga es una de las diez ciudades más visitadas de Europa, convirtiéndose en un centro turístico de primer orden. Así que si estás pensando en una escapada a Praga, te decimos qué ver y hacer mientras recorres las calles de esta ciudad de ensueño.

STARÉ MESTO, LA CIUDAD VIEJA

La primera visita en Praga no puede ser otra que Staré Mesto, es decir, la Ciudad Vieja, el núcleo histórico más importante de la ciudad. Allí está el que es, sin duda, el monumento más conocido de Praga: el Ayuntamiento Viejo, que alberga el famoso Reloj Astronómico, el reloj medieval más popular del mundo. Si queremos obtener unas vistas alucinantes de Praga, deberemos subir a la Torre del Reloj.

El Ayuntamiento y su reloj se encuentran en la Plaza Vieja, epicentro del antiguo reino de Bohemia. En esta plaza, otras visitas indespensables son la Storch House (en cuya fachada se encuentra pintado una impresionante representación decimonónica La Plaza Vieja de Praga, una de las más bellas del mundo, es el epicentro del antiguo reino de Bohemiade San Wenceslao a caballo), la Iglesia de San Nicolás, la Torre de la Pólvora (preciosa torre gótica que durante la Edad Media fue una puerta de entrada a la ciudad) y, sobre todo, la Iglesia de Nuestra Señora de Týn.

Esta preciosa iglesia gótica domina completamente la Plaza Vieja y es el edificio religioso más famoso de la ciudad, en dura pugna con la Catedral de san Vito. Destacan los relieves que adornan su entrada, que datan de la última década del siglo XIV y que representan la pasión de Cristo, en el grupo escultórico del Calvario de estilo gótico y en la tumba de mármol rojo que hay en su interior, que pertenece a Tycho Brahe, el famoso alquimista del emperador Rodolfo II y uno de los científicos más importantes de finales del siglo XVI.

No podemos abandonar la zona sin echar un vistazo al Clementinum, el complejo histórico más grande la Ciudad Vieja y el segundo de la ciudad, tras el Castillo de Praga. Muchos grandes astrónomos, científicos, músicos y filósofos trabajaron aquí, influenciando el desarrollo de este maravilloso complejo de edificios. Imprescindible la visita a la Capilla de los Espejos, la Biblioteca Barroca y la Torre Astronómica.

EL PUENTE DE CARLOS

Tras visitar la Ciudad Vieja, cruzaremos el río Moldava para llegar hasta el Castillo de Praga. Y para ello, nada mejor que hacerlo por el puente más famoso de la ciudad y uno de los más bellos del mundo. Puente de Carlos, en PragaEl Puente de Carlos es el más antiguo de toda la ciudad y está decorado con 30 estatuas de santos. Estas imágenes son en su mayoría de santos relacionados con el reino de Bohemia y su historia, pero deberemos fijarnos especialmente en la estatua de San Juan Nepomuceno.

El relieve de esta estatua, se alza en el lugar donde el santo fue lanzado al río, y tiene una imagen de un perro de bronce dorado que representa la fidelidad de este santo, al que martirizaron por guardar el secreto de confesión. Dice la leyenda que si un visitante toca la figura y lo desea con mucha fuerza, volverá a Praga al menos una vez más.

San Juan Nepomuceno también tiene en el puente un altar donde aparece el santo difunto coronado por cinco estrellas que el visitante debe también tocar, pidiendo un deseo por cada una de ellas, para conseguir que uno de ellos se cumpla. Los oriundos del lugar recomiendan pedir cuatro deseos imposibles y aquel que quieras que se cumpla para asegurarte de que lo consigues.

EL CASTILLO DE PRAGA

Tras cruzar el Puente de Carlos nos encaminamos hacia la calle Nerudova, que nos llevará hasta el complejo del castillo de Praga. Pero, antes de llegar, nos desviaremos un momento para visitar la Iglesia de Santa María de la Victoria, donde se encuentra la famosa imagen del Niño Jesús de Praga, objeto de gran devoción en todo el planeta.

Una vez en el Castillo de Praga, veremos que más que un típico castillo medieval pues se trata de un conjunto de palacios conectados por patios y pequeñas calles construido sobre una colina. Los principales monumentos que encontraremos son la impresionante Catedral de San Vito, que alberga los restos de San Wenceslao y las joyas de la corona del Reino de Bohemia, el Palacio Real, antiguo hogar de los reyes de Bohemia, la pequeña Basílica de San Jorge, adyacente al Convento de San Jorge (que es el actual Museo Nacional del Arte) y el famoso Callejón Dorado, un conjunto de encantadoras casas donde vivieron losBiblioteca del Monasterio de Strahov guardias del castillo , los orfebres de la ciudad, y sobre todo Franz Kafka, que habitó en el número 22 de la calle.

Otra de las visitas obligadas en el recinto del castillo es la Torre de la Pólvora (sí, otra torre con idéntico nombre a la que encontramos en la Ciudad Vieja), que fue laboratorio de alquimistas.

Cerca del Castillo de Praga hay dos lugares que no deberíamos perdernos: el Monasterio del Loreto y el Monasterio de Strahov, que alberga el Museo Nacional de Literatura y cuya imponente biblioteca es visita obligada.

EL BARRIO JUDÍO Y EL GOLEM

Josefov, el Barrio Judío es uno de los lugares más impactantes de Praga. Es imprescindible la visita al antiguo cementerio judío, y a su lápida más famosa: la de Rabbi Löw. Otra visita obligatoria es la Sinagoga de Pinkas, junto al cementerio, que es la segunda más antigua de la ciudad y se ha convertido en un símbolo en memoria de todos los judíos checos exterminados durante el dominio nazi.

Tras visitar el cementerio, debemos acudir a la Sinagoga Vieja-Nueva (Sinagoga Staranová), un precioso edificio gótico construido hacia 1270 y que está considerado como la sinagoga más antigua de toda Europa y que aún hoy sigue estando activa como el centro espiritual de los judíos de Praga. En su interior, habita el Golem, una de las leyendas más famosas de Praga.

Según la tradición, Rabbi Löw creó una figura con barro del río Moldava que recibiría el nombre de Golem. Su misión era defender el gueto de Praga de los ataques antisemitas, así como atender el mantenimiento de la sinagoga. Sin embargo, el Golem dejó de obedecer órdenes y acabó escapando del control de su creador, por lo que Löw tuvo que acabar con él, escondiendo los restos de su criatura mágica entre las vigas del techo de la sinagoga, donde éste espera aún hoy ser despertado de nuevo.

ART NOUVEAU Y CASAS QUE DANZAN

Será en parte del Barrio Judío, pero sobre todo en la zona conocida como Nové Mesto, la Ciudad Nueva, donde nos encontremos los ejemplos más relevantes del famoso Art Noveau de Praga.

La Ciudad Nueva se llama así por haber sido reconstruida tras ser devastada en el siglo XIX , dándole el aspecto modernista y bohemio del que disfruta hoy en día. En esta zona hay auténticas maravillas, como el Museo Nacional, el Palacio de la Ópera o la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves. El centro de la Ciudad Nueva es la Plaza de San Wenceslao, donde se erige una inmensa estatua de este santo junto a la cual se encuentra el monumento que conmemora a los caídos durante el régimen soviético.

Debemos fijarnos los edificios que decoran esta parte de la ciudad y que se consideran la máxima expresión del arte de principios de siglo en la ciudad de Praga. Como el Hotel Europa, icono del Art Nouveau. cuyo interior exactamente igual que cuando se creó, a princpios del siglo XX.

Otros ejemplos de Art Nouveau en la zona son los hoteles Central y Merán, con sus fachadas doradas, el edificio Hlahol, del 1905, obra del arquitecto Josef Fanta, cubierto de frescos y pinturas, la estación central de Hlavní Nadrazí, o la sede del Consejo Municipal, en la plaza de la República.

Sin embargo hoy en día el lugar más famoso de la Ciudad Nueva es la Casa Danzante, La Casa Danzante en Pragaun espectacular edificio creado por Frank Gehry  que se ha convertido en icono de la nueva Praga. Construido a orillas del río Moldava, el diseño irregular de la Casa Danzante recuerda a una pareja de baile en movimiento , por lo que también es conocida como Ginger y Fred.

La Casa Danzante se alza en el lugar donde cayó una bomba americana en el año 1945, y que durante muchos años quedó intacto como recuerdo de los horrores de la guerra.

MARIONETAS Y CRISTAL DE BOHEMIA

Praga es la capital del reino de Bohemia, de donde surgió el famoso cristal que lleva su nombre. El Cristal de Bohemia es uno de las mejores recuerdos que nos podemos llevar de la ciudad. Encontraremos todo tipo de productos realizados con este material, pero son especialmente encantadores los adornos de Navidad realizados en cristal: bolas para el árbol, ángeles, luminarias...

En Praga también tienen fama las joyas realizadas con los míticos Granates de Praga o Granates Checos, una piedra semipreciosa de color rojo intenso que solo se encuentra en esta parte del mundo. Si queremos comprar cristal de Bohemia o joyas, recomendamos alejarnos de las zonas turísticas, ya que allí los precios son especialmente elevados. En Crystal World (Karlova, 10) podemos encontrar cristal de Bohemia al alcance de cualquier bolsillo y en joyerías tan reputadas como la de Anthony en Karlovy Vary hay distintos tipos de joyas de granate a precios muy asequibles.

Praga está repleta de tiendas para turistas, que se concentran alrededor de los lugares más populares de la ciudad: el Puente de Carlos, la calle Nerudova que lleva al complejo del Palacio Real o la Plaza Vieja. En todas ellas podremos adquirir otro de los productos más típicos de la ciudad: las marionetas, que han pasado de representar a los personajes habituales de cuento de hadas como princesas, magos y brujas a estar hechos a imagen y semejanza de políticos, deportistas y actores.

COMER (Y BEBER) EN PRAGA

En la gastronomía checa la reina es la cerveza, de infinitas variedades, ya que aparte de las marcas comerciales, muchos establecimientos fabrican la suya propia, por lo que podemos perfectamente recorrer toda la ciudad y sus establecimientos sin probar dos veces el mismo tipo de cerveza.

En establecimientos como Novomestsky Pivovar (Vodickova, 20) aparte de probar una La cerveza y la carne de cerdo son las dos estrellas de la gastronomía checaexcelente cerveza también podremos ver cómo se hace. Y si queremos ir a la cervecería más antigua de Praga, acudiremos a U Fleku (Kremencova, 11), en la actualidad un centro turístico más.

La marca más conocida de cerveza en Praga es Pilsner Urquell pero hay otras muchas como Budweiser Budvar (hay que indicar que la marca americana Budweiser tomó este nombre después de que su primer creador visitara esta región de Bohemia en el siglo XIX), Staropramen o Gambrinus.

En nuestra escapada a Praga es obligatorio proba alguno de sus platos más tradicionales. De entre todos los alimentos, la carne, y en especial la de cerdo, es la más apreciada a nivel nacional. Son muy populares las salchichas, que se venden desde en puestos callejeros hasta en restaurantes del más alto nivel. Es muy típico el plato denominado Veprové s krenem, que consiste en cerdo asado servido con repollo rojo.

Pero, además del cerdo, la sopa también es una comida muy popular, servida con knedliky, unas bolas que pueden tener todo tipo de sabores. El plato llamado Polévka s játrovymi knedlíckyPolévka s játrovymi knedlícky, que es una especie de sopa con albóndigas, es uno de los más típicos de Praga. Estos knedliky (es decir, las albóndigas) también pueden ser dulces y servirse como postres. En este último caso reciben generalmente el nombre de Ovocné knedliky y en él están llenos de fruta o de bayas de varios tipos, generalmente de arándanos o ciruelas.

En Praga también es habitual encontrarnos con platos cuyo ingrediente principal sea un animal de caza, como el pato o el faisán. El pescado es escaso, aunque hay recetas como el Peceny kapr s kyselou omáckou, que es un plato típico generalmente en Navidad y se compone de una carpa servida con crema y limón. En cuanto a los vegetales, el repollo, es el más popular, así como los champiñones, muy utilizados en la cocina checa sobre todo en relación a las salsas.

Por último, los postres checos más importantes son los diferentes tipos de tartas y pasteles, como la caña de crema denominada Trdelník o la famosa tarta de manzana, llamada Apple strudel. Pero, de entre todos ellos, recomendamos que aquellos que pasen por Praga no dejen de probar las deliciosas Palacinky, un tipo de tortitas que pueden estar rellenas tanto de helado como con frutas y mermelada, servidas con azúcar por encima.

Para probar la comida tradicional checa, podemos acudir a U Modre Kachnicky (Nebovidská, 6), establecimiento especializado en platos de caza o U Básníka Pánve (Mánesova, 62). Para probar las especialidades dulces, podemos ir a la crepería Bar Bar (Vsehrdova, 17).

¿BUSCAS OFERTAS DE HOTELES EN PRAGA? MIRA AQUÍ
NOMADEA | Ideas para escapadas y viajes de fin de semana desde 2008