Le Marais, el barrio más chic de París

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Le Marais

Centro del movimiento gay parisino y hogar de una de la comunidades judías más importantes de Europa, el barrio de Le Marais es uno de los espacios más vivos e interesantes de la ciudad francesa. Cafés, boutiques, restaurantes y museos asoman en un paseo que puede durar hasta altas horas de la noche.

EL BARRIO DE LAS MARISMAS

Le Marais significa, literalmente, La Marisma, que era lo que allí había cuando París no era la megalópolis en que posteriormente se convirtió. De la denominación original, no queda nada, pues la zona se ha revitalizado hasta acabar por convertirse en uno de los barrios más de moda en Europa.

Cualquier paseo por Le Marais tiene que comenzar por la Place des Vosgues, la más antigua de la capital francesa y posiblemente la más bella. Los treinta y seis pabellones de ladrillo y piedra que conforman fueron levantados a principios del siglo XVII como escenario de los negocios y las fiestas sociales del París de entonces.

Llamada en un principio Place Royal, en ella vivieron a lo largo del tiempo destacadas personalidades como Descartes, Pascal, el Cardenal Richelieu o Victor Hugo. Hoy, las dependencias donde este autor escribiera gran parte de Los Miserables, se han convertido en un museo dedicado a su figura, una interesante visita que hacer tras haber disfrutado de un buen café bajo los soportales de esta exclusiva plaza, que acoge en la actualidad galerías de arte, prestigiosos restaurantes como L'Ambroisie y tiendas de diseñadores punteros como Issey Miyake.

ESCAPARATE DE VANGUARDIA

En los alrededores de la Place des Vosgues nos esperan la pequeña la pequeña Place du Marche Sainte-Catherine, una de las más encantadoras del barrio, la rue Saint-Antoine, donde se levanta el renacentista Hôtel de Sully y la rue Francs-Bourgeois, una de las calles más interesantes de Le Marais y escapararte principal de las tendencias en moda. Al recorrerla no sólo se descubren los bellos hôtels (antiguas mansiones privadas) de Soubise, Lamoignon y Carnavalet (hoy convertido en museo de Historia de París) sino también firmas de vanguardia como Zadig et Voltaire o Barbara Rui.

Esta popular calle se anima sobre todo la tarde del domingo, ya que es uno de los pocos sitios de la ciudad donde los comercios tienen permitido abrir el último día de la semana. ¿La razón? En Le Marais se respeta el Sabbat. No hay que olvidar que a pocos pasos de Francs-Bourgeois, en la rue des Rosiers, comienza el barrio judío, el mismo que antaño acogiera la mayor comunidad judía de Europa. Los carteles hebreos y la estrella de David aparecen en los escaparates de pequeños comercios y los sábados las sinagogas del barrio se llenan para la celebración del Sabbat, sobre todo la ortodoxa Agudath Ha Kehilot, la mayor de Le Marais, erigida por el arquitecto Hector Guimard, famoso por sus diseños del Metro de París.

GASTRONOMÍA YIDDISH

Se puede visitar el Museo de Arte e Historia del Judaísmo situado en la rue du Temple o entrar a degustar especialidades yiddish en la célebre pastelería Sacha Finkelsztajn, en el número 27 de la rue des Rosiers. Abierta en 1946 por unos inmigrantes polacos, el negocio sigue regentado por la misma familia y en ella se pueden encontrar las especialidades que trajeron consigo los judíos que habitaban en el centro y el este de Europa, como pletzels, bagels y vatrovckas (tartas de queso blanco). Si nos va más lo salado, podemos probar su famoso sandwich yiddish o su crema de arenques.

Si estamos por la zona, deberemos prestar atención a las casas con entramado de madera de la rue François-Miron, que pasan por ser las más antiguas de la ciudad, y la rue de Thorigny, donde se encuentra el Hôtel Salé, una mansión del siglo XVII levantada por un recaudador de impuestos, de ahí su nombre, que pasa por ser una de las citas idispensables de Le Marais, tanto por su arquitectura y decoración como por acoger en sus entrañas en Museo Picasso.

MUSEO PICASSO

Sus más de doscientas pinturas de Pablo Picasso (además de ciento cincuenta esculturas, collages, bajorrelieves, cerámicas y miles de bocetos), la convierten a esta colección en la mayor del mundo acerca de la obra del artista malagueño. Tras la muerte del autor, todas las obras de su propiedad pasaron al estado francés gracias a una ley de 1968 que permitía pagar los impuestos de herencia con obras de arte en lugar de dinero. El Museo también expone otros trabajos de artistas como Cézanne, Degas, Rousseau, de Chirico y Matisse, obras que formaban parte de la colección particular del pintor español.

El Musée National Picasso se encuentra en el Hôtel Salé (rue de Thorigny, 5)

AMBIENTE DE BARRIO

La rue du Bourg-Tibourg, ya en plena zona gay, es famosa por su ambiente nocturno, aunque también es parada obligatoria en el barrio para todos aquellos fanáticos del té, pues en el número 30 se encuentra Mariage Frères, un histórico comercio donde se puede elegir entre 500 variedades de todo el mundo, incluido el blanco, considerado como el caviar de los tés.

Y justo al lado, en la rue Veille du Temple, descubriremos por qué Le Marais ha adquirido tanta fama, pues está salpicada de animados locales como La Belle Hortense, una librería-vinacoteca muy popular en el barrio. O La Perle, café de estilo parisino situado justo en el cruce de la calle homónima. No es sofisticado ni moderno, pero es el local donde se acude a ver y ser visto.

MODA Y ARTE

En las vecinas rue Charlot y rue de Poitou se vislumbran las tendencias en el arte y la moda de París. Sus viejos almacenes se han convertido en galerías y boutiques como Moon Young Hee o el Passage de Retz, la mayor galería de arte experimental de Le Marais. Aunque para arte contemporáneo la cita indiscutible se encuentra en el interior del Centro Pompidou. Oficialmente ya no está en Le Marais, pero sí en uno de sus límites, en la plaza Georges Pompidou.Le Marais Levantado en el espacio que antiguamente ocupara el mercado de Les Halles, el proyecto fue muy criticado desde el primer momento, sobre todo cuando el diseño de los arquitectos Renzo Piano y Richard Rogers comenzó a tomar forma.

Actualmente el museo no es sólo un icono arquitectónico del siglo XX, sino también el hogar de la primera colección de arte moderno y contemporáneo de Europa, visitado por millones de amantes del arte cada año.

PARAÍSO VINTAGE

En el sur del barrio, entre la rue Saint Paul, la rue Charlemagne y el Quai des Célestins, existe un cojunto de cinco patios peatonales que recibe el nombre de Le Village Saint-Paul. Cerca de doscientos anticuarios ofrecen muebles art decó, marcos barrocos, porcelonas, muñecas o, entre otras cosas, una amplia colección de fotografías del siglo XIX y XX en la tienda Des Photographies. Pero además, en Le Village también hay espacio para las nuevas creaciones con aire vintage, como las de LdeO & Co.

COMER EN LE MARAIS

Food & Beverage (Rue Charlot, 14) es un local popular cuya cocina está inspirada en en el suroeste del país, con toques contemporáneos. Si es temporada, hay que probar el milhojas de alcachofa, cangrejo y aguacate.

Si nuestro bolsillo soporta el peso de las estrellas Michelín, podemos acercarnos hasta L'Ambroisie (Place des Vosgues, 9), donde el chef Bernard Pacaud crea platos tan sugerentes como el foie de pato con mermalada de manzana y remolachas glaseadas al vinagre de Módena.

En Le Marais es obligatorio probar la cocina kosher, y para ello nada mejor que L'As du Falafel (Rue des Rosiers, 34), famoso por su falafel, como bien indica su nombre. El olor a cebolla frita nos irá guiando hasta el local. Perfecto para un almuerzo rápido al mediodía.

DORMIR EN LE MARAIS

Esta es una de las zonas más valoradas por los viajeros a la hora de buscar alojamiento, pues además de ser una zona céntrica sus hoteles famosos por la calidad y el trato que ofrecen. Si queremos darnos un homenaje, podemos reservar habitación en Le Pavillon de la Reine, en la mismísima Place des Vosgues.

Si el bolsillo no da para tanto, una magnífica opción es el Gardette Park Hotel, a tiro de piedra tanto de Le Marais como de la Plaza de la Bastilla. Muchas de sus habitaciones tienen vistas al pequeño parque Maurice Gardette.

Y muy cerca de la exclusiva Place des Vosgues está L'Hostellerie du Marais, un edificio del siglo XVII convertido en un hotel cómodo, céntrico y asequible. ¿Se puede pedir más?

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