NOMADEA >OPORTO > ...

OPORTO EN UN DÍA | COMER EN OPORTO
Tras nuestra primera incursión en esta preciosa ciudad portuguesa, dedicaremos el segundo día de nuestra escapada a visitar mercados, museos y monumentos que han otorgado a Oporto su famoso encanto.
Por la mañana...
Los cafés de Oporto son un lugar perfecto para comenzar el día con un espléndido desayuno. Sobre todo si acudimos a alguno de los preciosos establecimientos de principios del siglo XX que salpican el centro de la ciudad. Sin duda el más famoso es el Café Majestic (Rua Santa Catarina, 112), que abrió sus puertas en el año 1921 y cuya fachada es una auténtica maravilla. Lo mismo rige para el interior, que conserva intacta su decoración modernista, llena de mármoles, maderas y espejos. Además, los precios son razonables, tanto para desayunar como para degustar una fresca ensalada al mediodía, o para merendar con pasteles o sándwiches. Este café se encuentra muy cerca del centro Maus Habitos, una de nuestras sugerencias para el primer día en Oporto. Es una zona peatonal, llena de comercios y con otras cafeterías más baratas, pero sin duda con menos encanto.
En este segundo día de recorrido y siempre que no sea domingo, nos dirigiremos a uno de los lugares más especiales de la ciudad: el Mercado do Bolhao (Rua Fernandes Tomas). Este enorme mercado de abastos es toda una experiencia sensorial y ocupa un gran edificio, en el cual hay varias plantas que se distribuyen alrededor de un gran espacio abierto. En este espacio hay una curiosa "calle" de bares y restaurantes, que en realidad son puestos de mercado así habilitados. ¡Muchos de ellos incluso cuentan con pequeñas terrazas bajo los toldos!
Como ocurre con muchos edificios de la ciudad, el Mercado do Bolhao se encuentra bastante abandonado y hay zonas donde (literalmente) se cae a pedazos. La mezcla de decrepitud, antigüedad y animación que muestra este lugar lo convierte en un rincón único; da la sensación de que hemos retrocedido siglos nada más franquear su umbral. Los puestos de hortalizas, llenos de colorido, se entremezclan con las carnicerías (algunas más bien inquietantes) y con los enormes pescados de los respectivos negocios. Las tiendas de bacalao son toda una referencia, y los años han transcurrido sin que se hayan modernizado siquiera un poco. Desde luego, con toda su decadente presencia, este mercado es un lugar que no hay que dejar de visitar.
Para quienes disfruten de la ciudad el sábado por la mañana, les diremos que este día se organiza también un mercado callejero, que la mayoría de los turistas se quedan sin conocer ya que no suele aparecer en las guías. Su nombre es evocador y casi literario: Feira da Vandoma, que significa Mercado del Abandono y que no puede ser más revelador, ya que lo que allí se venden son precisamente objetos "abandonados", viejos y retirados de las casas. Lo mismo es posible encontrar preciosos muebles antiguos, que zapatos usados, juguetes en estado lamentable. Es probablemente el mejor lugar para comprar azulejos auténticos y baratos, para irnos con la sensación de que nos llevamos un trozo de la ciudad, a precio de ganga. El mercado se localiza en la zona de las Fontainhas, la parte superior de la ribera del Duero, desde donde además las vistas son espectaculares.
En la ciudad todavía quedan lugares muy especiales para visitar. La Plaza de la Libertad, que divide el Oporto viejo y el nuevo, es el punto de partida para recorrer la parte modernista de la urbe, cuya arteria es la Avenida de los Aliados y en la que podremos ver preciosos edificios de principios de siglo como el Ayuntamiento, algunas sedes de bancos e incluso un restaurante de la cadena McDonalds que ha conservado la decoración original.
Otra visita que muchos viajeros recomiendan sin dudarlo es la del Palacio de la Bolsa (Rua do Infante Dom Henrique, 4050), un lugar de referencia en la ciudad. En el palacio se organizan visitas guiadas de lunes a domingo para recorrer el interior neoclásico, donde la magnífica escalinata de mármol, la Sala de Oro, la Sala Árabe o el Patio de las Naciones, cubierto por un gran lucernario, harán las delicias de los visitantes. Además, también podemos reservarnos tiempo para acudir a alguna de las iglesias que conserva la ciudad, como la de San Francisco (del siglo XV, único testimonio gótico de la arquitectura de Oporto aparte de la Catedral), la Iglesia do Carmo y la Iglesia de San Lorenzo dos Grilos, que alberga en su interior el Museo de Arte Sacro y Arqueología.
Por la tarde...
Uno de los referentes del siglo XXI en la ciudad es sin duda la impresionante Casa da Musica (Avenida da Boavista, 604-610). Se trata de un gran edificio que viene a ser algo así como el Guggenheim particular de Oporto. Comenzado a construir en 1999, su diseño se debe al prestigioso arquitecto holandés Rem Koolhaas, y si su exterior es llamativo, su interior es espectacular. Es posible acceder libremente al edificio e incluso contemplar las salas, los auditorios y los bares vacíos, siempre que no haya una representación. Los espacios están decorados de forma vanguardista, con colores intensos, acero y cristal, y en algunos lugares se combinan acertadamente con azulejos de estilo antiguo portugués. Hay estancias con grandes ventanales que acceden al exterior, y hasta los baños son dignos de visitarse. La Casa da Musica es hoy día uno de los iconos de la ciudad, y también una de las obras más renombradas de Koolhaas.
Si nos apetece acercarnos al mar, el océano Atlántico se encuentra muy cerca y un corto viaje en autobús o tranvía nos llevará en poco tiempo a Foz do Douro. Se trata de una de las zonas más exclusivas de Oporto, ubicada allí donde el Duero desemboca en el Océano Atlántico. Plagado de hermosos jardines, preciosas mansiones señoriales y espléndidos hoteles, en este lugar se puede admirar el Fuerte de San Juan Bautista (siglo XVI) y el Fuerte de San Francisco Javier, más conocido como el "Castillo del Queso".
También merece la pena acercarse al espigón y llegar hasta el faro, donde el Atlántico suele mostrar su bravura en forma de grandes olas. Hay hasta una señal que advierte a los paseantes del riesgo de mojarse. Pero merece la pena: es un lugar impresionante. Justo a la derecha del faro, caminando un poco más ya a lo largo de la costa, contemplaremos una de las terrazas más famosas de la costa portuguesa: la del restaurante-lounge Praia da Luz (Avenida de Brasil), cuyas increíbles vistas al mar desde la terraza abierta o la zona acristalada se combinan con una cocina de calidad y una zona chill-out perfecta para relajarse.
Una buena opción para conocer lo más interesante y atractivo de la ciudad en poco tiempo es realizar alguno de los recorridos turísticos organizados que se pueden contratar en la ciudad. En Oporto hay autobuses turísticos con rutas de medio día o de día entero, que llevan a los viajeros a conocer los monumentos más emblemáticos, tanto de día como de noche. También hay autobuses panorámicos y tranvías turísticos.
Estos recorridos pueden combinarse con otras actividades como rutas a pie, cenas con espectáculo de fado. Siendo como es una ciudad fluvial, los cruceros por el Duero son otra excelente opción para contemplar la belleza de Oporto desde un punto de vista diferente. Desde el crucero de los puentes, que se hace en unas horas, hasta los que se organizan durante varios días para recorrer gran parte de la trayectoria del río hasta su desembocadura, las opciones son múlitples. Otra posibilidad es hacer un recorrido en el mini-tren. Las visitas guiadas que combinan varias bodegas y el recorrido por los viñedos de la Quinta do Seixo son también buenas recomendaciones.
Oporto no es sólo vinos y fado: es historia, belleza, alegría, colorido y naturaleza, combinados con un aire decadente muy especial que convierte a esta preciosa ciudad en un destino único. La escapada perfecta para un fin de semana, Oporto es sin duda un destino diferente y alternativo para los viajeros más inquietos.



