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Paseos floridos, las compras de última hora, las magníficas playas de Palma y las iglesias con más encanto: son parte del recorrido que hemos escogido para nuestra segunda mañana en esta ciudad, y garantizamos que habrá propuestas para todos los gustos y estilos.
Por la mañana
FLORES Y COMPRAS. Si no hemos estirado demasiado la noche con la idea de seguir disfrutando a tope nuestro segundo día en Palma de Mallorca, podemos comenzar el día con un buen desayuno para después dar un paseo de lo más colorido por la calle conocida como "rambla de las flores".
Su nombre auténtico es Rambla del Ducs de Palma, y es una calle que se encuentra en la zona comercial de la ciudad, cerca de la calle Jaume II. El apodo con el que se la conoce es debido a los quioscos de flores que se instalaron en ella hace treinta años, y que adornan la acera con mil y una variedades, a cual más bonita. Aprovechando que estamos en la zona, podemos dedicar parte de nuestra segunda mañana a hacer compras.
Ya hemos mencionado el Passeig del Born, que se une con la Rambla a través de la calle Unión; estas tres vías y la de Jaume II son las arterias comerciales de la ciudad por excelencia; pero quienes quieran adquirir artículos especiales y de la mejor calidad, además de conocer uno de los puntos más animados de la ciudad (sobre todo por la noche), harán bien en dirigirse al barrio recién renovado de Sa Gerreria, donde encontrarán todo tipo de artículos en el llamado Paseo de la Artesanía.
MERCADOS DE PALMA. A muchos viajeros les gustan otro tipo de lugares comerciales: los mercados. El de Palma de Mallorca se llama Mercat del Olivar, y con excepción de los domingos, abre todos los días de la semana por la mañana. Como suele suceder, este mercado es el lugar perfecto para tomarle el pulso a la ciudad y a sus habitantes, sintiendo el verdadero espíritu de Palma. Los puestos de frutas y verduras (sobre todo en otoño, con la gran variedad de setas) y los coloridos puestos de pescado son dignos de admiración. Pero si lo que queremos es ambiente marino, entonces el que debemos visitar es el Mercat de Santa Catalina (en el barrio del mismo nombre). Y para vivir de cerca el campo mallorquín, nada mejor que el Mercat de Pere Garau, puramente pagés, aunque algo apartado del centro.
PLAYAS. Si Palma de Mallorca tiene suficiente patrimonio y actividad como para hacer palidecer de envidia a las capitales más orgullosas, tampoco se queda atrás en lo que respecta a costas. Nada menos que cinco playas tienen sus habitantes para escoger, dentro del término municipal (sin olvidarnos de todas las que se pueden visitar por el resto de la isla). Nos estamos refiriendo a Playa de Palma, Cala Pastilla, Cala Major, Ciutat Jardí y Can Pere Antoni, todas ellas al alcance de cualquier habitante o turista gracias a la buena red de transporte público de la ciudad. La más grande y concurrida es Playa de Palma, que cuenta además con una amplia oferta para practicar deportes náuticos, submarinismo.
También recibe el nombre de El Arenal y mide casi cinco kilómetros de largo. El Paseo Marítimo la recorre de punta a cabo, y en él el viajero podrá descansar y tomarse algo fresco en cualquiera de sus "balnearios" (bares con terraza). Por su parte, Cala Major es más pequeña pero también la preferida de muchos veraneantes al estar al abrigo del viento; sobre ella se alza el Palacio de Marivent, residencia de verano de la familia real. Por su parte, Can Pere Antoni es una playa artificial que se encuentra muy cerca de la Catedral, con un emplazamiento cómodo y privilegiado. Cala Estancia y Ciutat Jardín son más pequeñas, pero también cuentan con buena ubicación y todos los servicios.
SANTA EULALIA Y SAN FRANCISCO. Además de la majestuosa Catedral, Palma de Mallorca tiene también preciosas iglesias que se pueden descubrir paseando tranquilamente por las calles del casco histórico. La Iglesia de Santa Eulalia es una de las más hermosas e interesantes. De estilo gótico, es realmente antigua y para los mallorquines es muy especial, ya que su antiguo rey Jaume II fue coronado allí. Cabe destacar la belleza de las gárgolas del exterior, que representan un amplio repertorio de monstruos y bestias del imaginario medieval.
Por su parte, el Convento de San Francisco comprende varios edificios entre los que destaca la iglesia y el bello claustro. Es un conjunto muy antiguo que cabalga entre la Edad Media y el Renacimiento, en el cual el estilo gótico domina por encima de los demás. La presencia del sepulcro de Ramón Llul, un personaje fundamental en la cultura mallorquina, convierte a este lugar en un hito dentro de la ciudad. Este erudito, que abandonó una vida desenfrenada (a pesar de estar casado y con hijos) tras recibir la "inspiración divina", se convirtió en religioso y escribió doscientas cincuenta obras en castellano y mallorquín, que han perdurado hasta nuestros días.
Por la tarde
Una tarde para visitar museos es algo que los viajeros con alma artística y cultural siempre agradecen. La vanguardia y el arte contemporáneo están muy bien representados en Palma de Mallorca, ocupando además espectaculares edificios. Si vemos que no nos queda mucho tiempo y aún faltan cosas para ver, puede ser buena idea apuntarse a una ruta turística, bien a pie, en taxi o autobús. Y para los más inquietos, proponemos preciosas excursiones al interior (a tan sólo media hora de la capital) en las que disfrutar la belleza de la naturaleza a tope.
MUSEOS. Muchas personas gustan de pasar parte de su tiempo visitando los museos de las ciudades, para así acercarse más a su historia, su alma y su arte. Palma de Mallorca cuenta con muchos y muy buenos, de entre los cuales ya hemos citado el Museo de la Ciutat, en el Castell de Belver; Es Baluard, en el Paseo Marítimo, y el de la Catedral Pero hay más: por ejemplo, la Fundación Juan March tiene en la capital mallorquina una de sus sedes (calle de Sant Miquel, en pleno casco histórico), en la cual se exhibe una estupenda colección de arte moderno, además de distintas exposiciones temporales. Merece la pena visitar el museo aunque sólo sea por el edificio en sí, una preciosa casa señorial del siglo XVII que fue reformada a principios del siglo XX, por lo que cuenta con muchos detalles modernistas.
El Museo y Fundación Pilar y Joan Miró es mucho más que un museo: es un lugar en el que se puede respirar el ambiente que inspiró al internacional artista abstracto español. Los talleres de grabado y de litografía y el estudio de Miró se pueden visitar, además del museo en sí, que se renovó recientemente con un vanguardista edificio de Rafael Moneo. Los jardines salpicados de las estatuas del artista son otro de los motivos por los cuales la visita no defraudará a los viajeros.
RUTAS TURÍSTICAS. Como la mayoría de las ciudades históricas de nuestro país, Palma de Mallorca dispone de un servicio de autobuses turísticos para que quienes visiten la ciudad no se dejen nada importante sin ver, por poco tiempo que tengan. Como suele ser habitual, los viajeros pueden comprar el billete y subir y bajar al autobús cuantas veces quieran, a lo largo del día. El tren turístico, por su parte, lleva a los interesados a Playa de Palma, a los "balnearios" y a Cala Estancia; además también hay un servicio llamado Taxi Tour mediante el cual los turistas pueden escoger entre tres rutas distintas en taxi (a diferentes precios y de distinta duración), durante las cuales podrá escuchar audios sobre lo que está contemplando.
Las visitas guiadas a pie son otro de los puntos fuertes de la capital. Están clasificadas por zonas, lugares, temas. Hay rutas que llevan a los viajeros a descubrir estilos como el Modernismo en la ciudad, mientras que otras prefieren adentrarnos en las historias y las leyendas. El Barrio Judío, los monumentos, los patios, el Corpus, el comercio. ¡Incluso existe una ruta que lleva a quien lo prefiera a conocer cómo se vive en un convento de clausura! En los puntos y oficinas de información turística se pueden obtener todos los detalles necesarios para apuntarse a las rutas.
EXCURSIONES. La isla entera está a nuestros pies para recorrerla desde la capital, pero si no tenemos mucho tiempo podemos escoger lugares más cercanos y de gran belleza. Aunque la mayoría de los viajeros acuden a Mallorca por sus costas, la isla atesora una sierra de gran belleza en su interior: la Sierra de Tramuntana. A ella se llega desde Palma por la carretera de Valldemosa; si nos metemos por el tunel de Soller se acorta mucho la distancia (sólo media hora desde la ciudad). En el pueblo de Soller podemos montarnos en su antiguo tren, casi "de juguete", que realiza un corto y precioso recorrido por la Sierra para terminar en el Puerto de Soller. No podemos dejar este lugar sin probar el helado de almendras típico, realmente exquisito. Otro lugar muy recomendable es Valdemosa , famoso por su Cartuja y por su relación con el gran músico Frederick Chopin, que vivió en el pueblo con su amante, Georges Sand.
Es trenc es un punto ubicado al otro lado de Mallorca, situado a una media hora de Palma y al que se llega por la carretera de Campos. Es una larga franja costera absolutamente salvaje, que actualmente está protegida. Desde la playa se puede ver la isla de la Cabrera. La carretera que va por toda la costa de la Sierra resulta increíble, sobre todo al atardecer en un día despejado, para disfrutar de las puestas de sol. Cuentan que en el Mirador del Archiduque , éste (Luis Salvador de Austria) se reunía con sus amigos en el verano para contemplar la puesta de sol: si les gustaba aplaudían, brindaban y bebían; y si no, la abucheaban.



