Ronda, la sierra más romántica

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Ronda

Ya lo decía Ernest Hemingway: “Es a Ronda donde habría que ir, si vais alguna vez a España a pasar una luna de miel o con una amiguita. La ciudad entera y sus alrededores son un decorado romántico. Bellos paseos, buen vino, excelente comida, nada que hacer...”. Y si lo aseguraba un trotamundos como él, ¿quiénes somos nosotros para contradecirle?

QUÉ VER Y HACER

A Ronda se llega por varios sitios, si bien el más habitual es la carretera serpenteante que sube desde Marbella a la Serranía de Ronda, famosa por sus cientos de curvas. Pero bien merece la pena la subida por la belleza paisajística y por lo que nos vamos a encontrar al final del camino.

Ronda es una de esas ciudades que por su aire romántico parece irreal. Una ciudad colgada de un tajo de más de cien metros sobre el río Guadalevín, que la divide en dos partes bien diferenciadas, unidas por un bello puente de piedra, el Puente Nuevo. Un catálogo de iglesias, palacios, fuentes, plazas con encanto y museos temáticos por doquier rodeados del marco único de la Serranía rondeña. Monumental como ninguna gracias a su historia, en la que han dejado huella celtas, romanos, musulmanes en el Medievo, románticos y renacentistas, toreros como Pedro Romero o bandoleros legendarios como José María El Tempranillo o Juan Mingolla Pasos Largos.

La Plaza de España es un buen punto de partida para empezar. En ella se encuentran el Parador Nacional y el mencionado puente, que se asoman al Tajo de Ronda, un cañón que divide la ciudad en dos. Paseo de encanto irrepetible, con unas vistas de altura. De aquí a la monumental Plaza de Toros (visita obligada hasta casi para los que no comulgan con la lidia), de la que dicen que es la más antigua de España, popular por su museo donde se pueden ver trajes de las tradicionales corridas goyescas, carteles antiguos y objetos personales de las figuras del toreo. Y después, a callejear por el casco antiguo, de estilo árabe y medieval, lleno de casonas palaciegas con grandes ventanales enrejados.

Todo en Ronda es rústico y recuerda la tradición de la época de los bandoleros. Sus múltiples museos siguen esta línea: el de la Caza, el Histórico Popular del Bandolero, el Lara (de antigüedades), o el Centro de Interpretación del Vino, entre otros. Éste último, ligado a las Bodegas La Sangre, con salas temáticas donde conocer la historia del buen vino local.

También podemos acercarnos al Palacio del Marqués de Salvatierra o al de Mondragón, al Convento de San Francisco (fundado por los Reyes Católicos) o al de La Caridad, en la bonita plaza de la Duquesa de Parcent. O a los antiguos Baños Árabes, la Casa del Gigante o la del Rey Moro, o a cualquiera de sus iglesias, que sin duda nos encantarán. Y por su puesto, es obligado un paseo hasta el arco de Felipe V, ideal para un atardecer de enamorados. Además, a tiro de piedra está la ciudad romana de Acinipo, conocida como Ronda la Vieja.

Un plan romántico a media tarde puede ser un café con vistas en el Parador o un té en la Tetería Al Zahra (Las Tiendas, 9), con una decoración colorista de inspiración árabe. Sin olvidar otra visita obligada: El Pensamiento, más que una tienda de curiosidades, donde se pueden comprar todo tipo de juegos de ingenio, juguetes antiguos o cámaras del mundo Lomo (la fotografía alternativa), entre una gran variedad de productos que nos sorprenderán por su descarada originalidad.

COMER EN RONDA

Y para redondear la escapada, nada mejor que rendir homenaje a la cocina rondeña, basada en lo tradicional, con platos de caza, setas, chacinas serranas y dulces de lo más artesano. El Tragabuches (José Aparicio, 1) es el sitio gourmet de cocina creativa andaluza que hay que nombrar (por su estrella Michelín), si bien el bolsillo puede sufrir. Otro, más pequeño pero en la línea es el Amocábar (Ruedo Alameda, 5). O Pedro Romero (Virgen de la Paz , 18), para el rabo de toro, la perdiz con alubias o el magret de pato. Ya más asequible, tenemos el Casa Ortega (Plaza del Socorro, 17) donde intentaremos comer en su terraza con vistas a la calle La Bola.

Aunque en Ronda, casi mejor ir de tapeo: en la calle Los Remedios El Grifo y La Leyenda ; La Farola (Plaza del Carmen Abela), la Fonda La Mariana (Plaza de la Iglesia ) y El Torero (Nueva, 8), entre un largo etcétera que saldrá a nuestro paso. De visita obligada: Casa Moreno El Lechuguita (Los Remedios, 35), un tapeo diferente a buen precio. <

DORMIR EN RONDA

Y para pasar una noche en pareja sin reglas: el Enfrente Arte (Real, 40), un alojamiento de lo más original regentado por Dimitri, con una decoración que no da tiempo a aburrirse (mesitas hechas con tablas de surf o un estanque con pececitos que te muerden los pies) y con barra libre con tirador de cerveza incluido sin gastos extra.

De cuatro estrellas, el hotel Montelirio (Tenorio, 8) sobre el mismo Tajo, cuenta con unas vistas espectaculares además de mucho encanto. Y muy coqueto y con una excelente calidad-precio, apuntamos el hotel Morales (Sevilla, 51).

ESTE LUGAR PERTENECE A NUESTRA SELECCIÓN DE ESCAPADAS ROMÁNTICAS
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