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Málaga en dos días

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Si nos ha gustado lo que hemos visto durante nuestro primer día en Málaga estamos de enhorabuena: aún nos queda mucho más.

Por la mañana...

Un segundo día tiene que empezar con los mejores churros (o tejeringos) de toda Málaga en Casa Aranda, un local de siempre que lleva casi un siglo dando desayunos. Fue durante muchos años tan emblemático como el Café Gijón de Madrid, donde redactores de periódicos y grandes de la radio, como Matías Prats, acudían a tomar el "cafelito de las 12". Aunque sea verano no se puede faltar a esta tradición con un mitad o una taza de chocolate caliente.

La mañana podemos dedicarla a visitar cualquiera de los 19 museos de los que la ciudad hace gala (se conoce a Málaga con el sobrenombre de la ciudad de los museos), si bien destacamos el Museo del Vino (inaugurado en 2008) en el Palacio de Viedmas (Plaza de los Viñeros, 1), donde aprender más de las denominaciones Málaga, Montes de Málaga y Pasas de Málaga. El Centro de Arte Contemporáneo (el CAC) es otra buena opción (Alemania, s/n). O el enorme Palacio de Ferias y Congresos de Málaga (el FYCMA) en las afueras, que además de su llamativo edificio (de estilo Guggenheim) acoge ferias internacionales de lo más interesante como la del Turismo Cultural & City Break.

Si habíamos dejado pendiente la visita al Castillo de Gibralfaro, es el momento perfecto para ponernos manos a la obra. La fortificación fue mandada a construir para proteger la Alcazaba por el rey nazarí Yusuf I del Reino de Granada en el siglo XIV. En 1487 el castillo fue asediado por los Reyes Católicos durante la Reconquista. Un dato curioso: tras la victoria, don Fernando de Aragón decidió vivir allí mientras que Isabel de Castilla se bajó a la ciudad. En días claros, puede verse a lo lejos en la Costa hasta la cordillera del Atlas africana.

Daremos otro paseíto por el centro (que sin duda nos apetecerá) y pondremos rumbo a nuestro siguiente destino: la Playa de Pedregalejo para comer pescaíto frito (adobo, boquerones, calamares, calamaritos, rosadas.) y probar los espetos de sardinas (cómo no). Los domingos sobre todo, es obligatorio comer en uno de los chiringuitos del paseo marítimo, donde se pueden ver a los espeteros en sus barcas llenas de brasas colocando las sardinas atravesadas en cañas para que se asen. Delicioso.

Por la tarde...

El café lo tomaremos en los barecitos que hay en este mismo paseo marítimo, entre ellos la Tortuga o el Mandala. También podemos pasarnos por un sitio muy recomendable y con mucho encanto, que es otro de los clásicos dónde pasar buena parte de la tarde: los Baños del Carmen, en Avenida Pintor Sorolla. Fue el lugar de recreo de las clases más aburguesadas del siglo XIX, con una gran historia a sus espaldas. Hoy casi en ruinas, acoge un café con unas vistas románticas al mar y zonas verdes, ideal para ver el atardecer.

Después, toca ir de teterías. Málaga se ha convertido junto a Granada en uno de los lugares con más tradición de estos locales de inspiración árabe donde se pueden tomar tés verdes, rojos, blancos, rooibos con sugerentes nombres como Noches de la Alhambra o Sueño de Invierno, o riquísimos batidos naturales de frutas frescas con chocolate o yogur lassi indio. Con crepes dulces o repostería marroquí como complemento perfecto. En la calle San Agustín hay varias, o también es muy recomendable la pequeña Doce Lunas, junto al Teatro Cervantes, lugar preferido de los actores que participan en el Festival de Cine. O Baraka, cerca de la Plaza de la Constitución (Horno, 10), otra de las clásicas. A veces, con conciertos en directo o cuentacuentos.

No podemos olvidar consultar la agenda de fiestas de la ciudad por si nuestra visita coincide con cualquiera de las afamadas celebraciones populares que tiene Málaga: las noches de San Juan con fogatas y moragas en la playa, la Virgen del Carmen con procesiones de los marineros en barcas, la Feria Real, el mencionado Festival de Cine o la Semana Santa que cambian por completo la fisionomía y el ritmo de la ciudad.

Y sin olvidar que a pocos kilómetros tenemos toda la Costa del Sol a nuestro alcance, con un rosario de poblaciones unidas entre sí a cual más atractiva: Torremolinos, Benalmádena Costa, Fuengirola, Mijas Costa, Marbella y Estepona.

Quizás en dos días no hayamos tenido suficiente tiempo para completar todos los planes que Málaga nos propone. Mejor. Así tenemos una excusa perfecta para volver.

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