NOMADEA > MADRID ...
Después de nuestro primer día en Madrid, nos disponemos a recorrer la capital durante una segunda jornada.Por la mañana...
La mejor opción para visitar Madrid (y conocer lo más interesante que tiene esta ciudad) es recorrerla por lo menos durante dos días. Aún así, nos quedará siempre algo pendiende para repetir nuestra visita unas cuantas veces más. Lo cual es una suerter. Si hemos conseguido echar un vistazo al centro durante nuestro primer día, el siguiente será el momento de conocer otros rincones mágicos que Madrid reserva para los viajeros más curiosos.
El fin de semana puede ser perfecto para viajar a la capital, sobre todo por una razón: los domingos por la mañana es día de Rastro. El Rastro madrileño es probablemente el mercado al aire libre más famoso de España, y ocupa varias calles de la castiza zona de Lavapiés y La Latina. Puestos de ropa (nueva y de segunda mano), artesanía, bisutería, objetos de cuero, curiosidades, antigüedades, películas, muebles, cómics. Todo tipo de "chollos" para descubrir, que harán las delicias de los amantes de los rastrillos. Y aunque no compremos nada, el placer de recorrer las calles curioseando y deteniéndonos de vez en cuando en las típicas tascas para disfrutar de una caña bien fría (Madrid tiene fama de ser la ciudad donde mejor se tira la cerveza de España), acompañada de una ración de bravas o calamares, es algo que no tiene precio.
Si no es domingo, una magnífica opción para comenzar la mañana es darnos una vuelta por el barrio de Malasaña (también llamado Barrio de las Maravillas), cuyo epicentro es la Plaza del 2 de Mayo. Su fama canalla y bohemia precede a este barrio (aquí se gestó gran parte de la movida madrileña), que al fin y al cabo es eso: un barrio, lleno de comercios de los de toda la vida, ultramarinos, tascas, mercerías, que se mezclan de forma natural con bares de diseño, restaurantes vegetarianos y tiendas de ropa de los diseñadores más alternativos.
Los más nostálgicos pueden acercarse hasta la Plaza de Antonio Vega, dedicada a este artista tras su muerte, que está situada en la confluencia de las calles Velarde y Fuencarral con la Corredera Alta de San Pablo, muy cerca del famoso bar Penta, junto al metro de Tribunal. Cerca de allí, está la Calle del Espíritu Santo, donde encontraron sin vida el cuerpo de Enrique Urquijo, cantante de Los Secretos.
Si estamos por la zona, podemos sustituir el almuerzo por un brunch: es lo que toca en un sitio tan cool como Malasaña. Para esto, el lugar perfecto es Le Pain Quotidien (Fuencarral, 95), donde podremos reponer fuerzas a base de los panes más diversos, mermeladas ecológicas y zumos naturales. Es uno de los lugares de moda en Madrid.
Si paseamos hasta el final de Fuencarral hacia el norte, llegaremos a la Glorieta de Bilbao, donde está el histórico Café Comercial, que abrió en 1898 y jugó un papel esencial en la Edad de Oro de la cultura del café tertulia en Madrid.
Por la tarde...
Después de tomar algo podemos hacer algo que nos dará una idea de lo monumental que es Madrid: volveremos a Cibeles y allí tomaremos un taxi. Le diremos al taxista que nos lleve a lo largo Paseo de la Castellana hasta la Plaza de Castilla, donde daremos la vuelta para desandar el camino hasta el Paseo del Prado. A lo largo de nuestro viaje relámpago por una de las princiapales avenidas de Europa, veremos muchos de los rascacielos que forman el skyline de Madrid: Torre Picasso, las torres KIO, Cuatro Torres Business Area (Torre Caja Madrid, la más alta de España, la Torre Sacyr Vallehermoso, la Torre de Cristal y la Torre Espacio) ... así como otros edificios representativos de la ciudad: los Nuevos Ministerios, la Biblioteca Nacional, el Palacio de Congresos, el Museo Nacional de Ciencias Naturales, la Plaza de Colón, el Palacio de Comunicaciones, el Café Gijón, la Casa de América, el edificio de Bolsa, el hotel Ritz...
Y así habremos llegado al Paseo del Prado, centro absoluto de la cultura madrileña, su famosa milla del arte. La concentración de museos de esta zona es increíble, y la cercanía de unos con otros hace que resulte muy cómodo ponerse al día en cuanto a arte y exposiciones en la capital. Eso sí: tan sólo para visitar el Museo del Prado son necesarias unas cuantas horas, ya que se trata de la segunda pinacoteca más importante del mundo (con el permiso del Louvre de París). Su colección abarca maestros como Goya, Velázquez, Rubens, Tintoretto, Fra Angelico. Todo un placer para los amantes de la belleza.
Muy cerca del Prado se encuentra también el Museo Nacional de Arte Reina Sofía, ubicado en un antiguo hospital que fue sujeto a una gran reforma en la que se incluyeron los ascensores de cristal de la fachada, y que recientemente se ha terminado con la espectacular ampliación de su parte trasera (actual entrada al museo) a cargo del arquitecto Jean Nouvel. El claustro del hospital se transformó entonces en un encantador patio plagado de obras de artistas como Alexander Calder o Henry Moore, un lugar perfecto también para el descanso, la lectura y la contemplación.
La colección del Museo Reina Sofía abarca arte contemporáneo de primera magnitud, y a lo largo del año se realizan exposiciones de primeras figuras nacionales e internacionales. La entrada al Museo del Prado y al Museo Reina Sofía es gratis a partir de las siete de la tarde, los sábados desde las dos del mediodía y los domingos por la mañana.
El Museo Thyssen-Bornemisza también se encuentra en el Paseo del Prado, con una de las colecciones más importantes de arte del siglo XX y contemporáneo y muestras temporales durante todo el año. Imprescindible su visita si somos adictos al arte.
Y a tiro de piedra se encuentra el CaixaForum Madrid, una institución de entrada gratuita que ofrece exposiciones temporales de vanguardia, en un edificio recuperado recientemente por los arquitectos Herzog & De Meuron.
Frente a CaixaForum Madrid, al comienzo del Paseo del Prado, podemos visitar también uno de los rincones más bellos y menos concurridos de la capital: el Jardín Botánico. Todo un reducto de paz y belleza en medio de la vorágine de la urbe, cuyos senderos neoclásicos salpicados de pequeñas fuentes, su enorme variedad de especies autóctonas o llegadas de todas partes del mundo, su magnífico invernadero de plantas tropicales, su colección de bonsáis y sus exposiciones de arte lo convierten en uno de los espacios más especiales (y desconocidos) de la ciudad de Madrid.
Para finalizar nuestra escapada de dos días como merece deberíamos hacer una cosa que no suele salir en las guías. Subiremos al Parque del Cerro del Tío Pío, situado entre los barrios de Vallecas y Moratalaz y que es conocido popularmente como el "parque de las tetas", debido a la forma de sus montículos. ¿Qué tiene de especial este parque? Pues que desde uno de sus puntos más altos se obtienen las mejores vistas de Madrid. Es como contemplar un plano en vivo y en directo: los edificios más emblemáticos, los parques, los jardines, los barrios más céntricos. Todos ellos se pueden observar cómodamente desde el parque o desde el chiringuito con terraza que ocupa este privilegiado lugar, y que lleva el nombre de El Mirador (Metro Buenos Aires, línea 1).
Ver anochecer con la luces de Madrid al fondo es la mejor forma de despedirnos de esta ciudad hasta la próxima visita. Porque nadie nunca dice adiós a Madrid, siempre es un hasta luego.




