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LONDRES EN 1 DÍA | LONDRES EN 2 DÍAS | COMER EN LONDRES
Unas horas en Londres pueden dar para mucho por la enorme variedad de opciones que ofrece en todos los sentidos, de entre las que proponemos:1. VISITAR AL MENOS UNA DE LAS GRANDES ATRACCIONES
Si sólo tenemos un rato para andar por Londres, tenemos que ir directos al Big Beng. Incluso si el tiempo da para algo más, subirnos a la noria London Eye y captar la ciudad aunque sea a vista de pájaro y hacernos una idea global para cuando volvamos (a Londres siempre se ha de volver). Es posible adquirir incluso la entrada con embarque prioritario o combinada con un crucero por el Támesis (unas 25 libras ), lo que podría ser otra gran opción para aprovechar al máximo la visita. Para auténticos apasionados del arte: ir directos al British Museum, la National Gallery o la Tate Modern.
2. UN PASEO EN AUTOBÚS DE DOS PLANTAS
Lo bueno de los autobuses en Londres sobre todo en el centro es que su planta de arriba te permite ver a la perfección todos los monumentos que están pasando sin perder detalle. Una genial idea es coger uno o varios que hagan el recorrido por el centro: Charing Cross, Picadilly, Oxford Circus. Y nos ahorramos un bus turístico y la caminata de rigor. Por supuesto que también si sólo disponemos de un par de horas en Londres, hay que subir a su metro (sin olvidar mantenernos a la derecha en todo momento para dejar paso a los que llevan prisa, como está escrito en todos los lados: keep right ).
3. HACER LA FOTO DE RIGOR EN LAS 'PHONE BOXES'
Las cabinas de teléfono rojas de Londres (que también están en Malta y Gibraltar, además de alguna suelta por lugares como el aeropuerto de Sabadell, en Barcelona) son uno de los grandes símbolos de lo british. Por el centro están las mejores, que nos sorprenderán con anuncios en su interior de chicas que ofrecen sus servicios de compañía. Otras fotos de rigor son los típicos taxis, los buzones y el look left-look right de los pasos de peatones que indican la dirección a la que hay que mirar para cruzar la calle, pues en el Reino Unido gustan de hacerlo todo al revés.
4. HACER UN PICNIC
Londres es la capital mundial del picnic. Los parques salen solos a nuestro paso: Green Park, San James' Park, Hyde Park, Regent Park, Greenwich Park. Al igual que los supermercados y sitios de comida rápida donde hacernos con un piscolabis y tirarnos sin miramientos en el césped de cualquiera de ellos. Una experiencia que hay que probar.
5. MUFFIN, PINTA O CUPCAKE
Nadie puede irse de Londres sin probar sus gigantes magdalenas conocidas como muffins, en cualquiera de sus variedades: chocolate negro o blanco, o frutas del bosque: blackberrie, cranberrie, blackcurrant... En cualquiera de las cadenas de cafeterías (mejor Starbucks) o puestos del metro. También las cupcakes (tartas en formato magdalena pequeña), el último grito en repostería. Ya hay sitios especializados para ello, como el Primrose Bakery (69, Gloucester Avenue de Primrose Hill y 42, Tavistock Street de Covent Garden) o el rincón Lola's cupcakes en la tienda Top Shop de Oxford Circus.
Y por supuesto también, nadie debe abandonar la capital inglesa sin haber bebido una pinta de cerveza (o varias) en cualquier de los tradicionales pub ingleses (que llevan en su mayoría más de 300 años abiertos).
6. IR A UN MERCADO
Aunque Camden y Portobello sean los mejores del repertorio de mercadillos londinenses, si no nos cogen a mano hay otros 83 más a los que acudir: el mercado de Borough por London Bridge, el Petticoat Lane con unos 1.000 puestos, o el de Spitalfields que gana adeptos por momentos, ambos en Liverpool Street; el de Brik Lane los domingos por la mañana (en Algate East), o el del barrio de Bermondsey. El Alfie's Antiques Market, en Sant John Wood, con un laberinto de anticuarios con increíble mercancía. Es cuestión de consultar cuál nos coge más a mano.
7. COMPRAR ALGÚN SOUVENIR
Londres es la ciudad que más souvenirs sobre ella misma tiene a la venta. Cabinas de teléfono, buzones, taxis o mapas del metro convertidos en llaveros, tazas, camisetas, gorros, zapatos, ropa interior o paraguas, entre otros mil inventos que rallan la horteridad. Además, cualquier evento es el blanco perfecto para hacer nuevos souvenires de ellos, como es el caso de la reciente boda real del príncipe Guillerno y Kate Middleton. No hay excusa para volver a casa con las manos vacías.




