Los mejores pinchos de Logroño

NOMADEA > LA RIOJA > LOGROÑO

Champiñones del Bar Soriano
ACTUALIZADO 24/09/2012

Si La Rioja es la meca del vino, su capital, Logroño, es uno de los paraísos para los amantes de los pinchos. Es aquí donde está la celebérrima calle Laurel, una de las más famosas de España y seguramente la calle con más bares por metro cuadrado del mundo.

En Logroño, como en otras ciudades del norte, la costumbre es ir tomando pinchos (y vinos) de bar en bar, probando en cada local la especialidad de la casa, pues aún son muchos los sitios donde están especializados en un pincho y sólo hacen eso. Son muchos los locales que sólo abren a la hora del aperitivo y la de la cena.

Hay que saber que si queremos acompañar nuestro pincho con una caña de cerveza, debemos pedir un corto (lo que en el País Vasco se conoce como zurito). Si pedimos una cerveza, probablemente nos sirvan un doble.

En Logroño, las zonas para salir de pinchos son básicamente dos: la mencionada calle Laurel (con sus travesías) y la calle San Juan. No muy lejos de allí (nada en Logroño está lejos) hay un barrio que está emergiendo en el panorama gastronómico logroñés y se está consolidando como una tercera vía en lo que a pinchos se refiere: el Laurel pobre.

CALLE LAUREL

La zona de la calle Laurel es conocida popularmente como la Senda de los Elefantes, ya que quien transita por allí tiene muchas posibilidades de salir con una buena trompa y a cuatro patas.

Tío Agus, del Bar LorenzoLa Laurel (como le llaman por allí) alberga auténticos clásicos de la gastronomía logroñesa. Allí está el Bar Lorenzo (Travesía del Laurel, 4) que lleva décadas sirviendo su Tío Agus, un pequeño bocadillo relleno de carne adobada y con una salsa chimichurri secreta, la de la abuela Damiana. Probablemente el pincho más famoso (y mejor) de todo Logroño. Podemos acompañarlo con un tinto de maceración carbónica.

Al pocos pasos está otro de los locales míticos de la zona: el Bar Soriano (Travesía del Laurel, 2). ¿Su especialidad? Pincho de champiñones XL a la plancha, ensartados sobre un poco de pan y coronados por una gamba, todo ello con unas gotitas de aceite y ajo. Probablemente sea el bar más rentable de España, pues parece mentira cómo decenas de personas hacen cola cada noche ante este local donde cabe la plancha y poco más.

El zorropito de La Gota de Vino (San Agustín, 14) es otro de esos pinchos que se han hecho un nombre en la capital riojana: un bollo de pan crujiente relleno de lomo o beicon y acompañado de jamón cocido a la plancha, queso fundido, y una salsa ali oli que le da el toque especial.

En el Perchas (Travesía del Laurel, 3) podremos probar sus famosas orejas rebozadas. El nombre del pincho no deja lugar a dudas: oreja de cerdo rebozada en huevo y frita, servida sobre una rebanada de pan. Aunque suene raro, está bueno. Y si hablamos de pinchos poco convencionales no podemos dejar de nombrar el Matrimonio que sirven en el Blanco y Negro (Travesía del Laurel, 1), donde se mezclan dos ingredientes tan dispares como sabrosos: pimientos verdes fritos y anchoas. Todo ello dentro de un panecillo impregnado en aceite.

A tiro de piedra tenemos Los Rotos (San Agustín, 8), que sirven uno de los pinchos más contundentes de la zona: un bollo de pan abierto por la mitad y relleno de patatas, huevos y lo que se tercie: chistorra, jamón, morcilla... Es uno de los pinchos preferidos por los jóvenes.

Y si hablamos de pinchos clásicos no podemos dejar de nombrar el Cojonudo: una rebanada de pan cubierta de picadillo o chorizo y coronado por un huevo de codorniz frito. Este pincho se hizo célebre en la ciudad gracias al bar La Simpatía, que lo sirvió durante años, hasta que cerró. Actualmente el cojonudo se sigue sirviendo en otros bares de la zona, como el Donosti (Laurel, 13), que es famoso por su foie fresco con confitura de violetas.

LAUREL 2.0

Tras un repaso a los bares míticos de la calle Laurel, toca hablar de los nuevos locales que vienen empujando fuerte en la zona. Ya no se especializan en un solo pincho y están más cerca del gastrobar que del bar de tapas.

Como El Canalla (Albornoz, 1), donde combinan vinos de la zona con timbales de patata. A destacar el de carrillera y el de huevos fritos con chorizo. Enfrente está el bar Las Quejas (Albornoz, 2) donde tendremos que probar el Quejas: un bocadillo de jamón, queso y setas a la plancha.

A dos pasos de allí se encuentra Laurus (Laurel, 11) donde no hay que perderse el pincho de bacalao y langostino en tempura sobre salsa de calabacín y chips de puerro o el de carrillera al vino de Rioja con aromas de chocolate y vainilla.

Otra buena opción para los que quieran alejarse de los pinchos clásicos es el De Perdidos al Ríos (San Agustín, 5), donde destaca la calidad de los ingredientes que utilizan: la crema de bacalao con almejas en salsa verde o el risotto de hongos al foie de trufa son dos de los platos que han hecho que el Perdidos esté de moda en Logroño.

Minihamburguesa de La Taberna del Tío BlasEn Las Cubanas (San Agustín, 17) hay que probar su pincho de cochinillo crocante, el carpaccio de carabineros y la sardina marinada con vinagreta. Y en La Anjana (San Agustín, 8) debemos pedir su morcilla del valle de Toranzo con cebolla o la brocheta de secreto y piña a la mostaza. Muy cerca está Plan B (San Agustín, 11) donde bordan el foie a la plancha con reducción de PX o la brocheta de sepia con alioli.

Para el final hemos dejado tres de los bares más interesantes de la zona. Y de todo Logroño.

El primero de ellos es D.O. Laurel (Laurel, 4) donde podremos tomar un excelente pincho de solomillo de ternera a la brasa. No hay que dejar de lado su vasito de sopa castellana y sus tortillas evolucionadas.

El segundo es El Rincón de Alberto (San Agustín, 11), un local diminuto donde impera el respeto al mejor producto y a los mejores vinos. A destacar sus espárragos riojanos a la plancha con mayonesa de senderuelas y sal de vino, las alubias verdinas o las patitas de cordero.

Por último hemos de referirnos a La Taberna del Tío Blas (Laurel, 1), que marca el límite de la zona de pinchos, pues está en el número 1 de la calle. Este local fue el primero en romper con los horarios y abrir ininterrumpidamente desde primera hora de la mañana. Además elaboran un interesante granizado de crianza riojano. En el apartado gastronómico destacan sus croquetas de espinacas con rebozado de almendra, sus hamburguesitas con pan de pipas o el cucurucho de calamares. Mención aparte merece su pincho de chuletón macerado durante 10 días, que no tiene nada que envidiar a ninguna carne de asador.

SAN JUAN

El límite entre el Laurel y la calle San Juan la marca el Mercado de San Blas. ¿Qué mejor frontera para separar dos zonas de pinchos?

La calle San Juan (antiguamente conocida como de Ollerías Bajas) siempre ha estado a la sombra del Laurel, aunque en los últimos tiempos muchos locales han cambiado de manos y la zona ha cobrado vida. De hecho son muchos los logroñeses que prefieren ir de pinchos por San Juan, ya que la Laurel, en la era del low cost, se ha llenado de turistas y Erasmus.

Uno de los bares más famosos de la zona es El Rincón de Picuas (Travesía de San Juan, 8), que ha logrado diversos premios en el concurso de tapas que se organiza cada año en septiembre. Obligatorio probar sus caparrones con caramelo de guindilla y el bloque de marianito (gelatina de vermú con boqueron y aceituna).

Otro local que no podemos perdernos es La Segunda Taberna (San Juan, 9), especializado en setas de temporada. Su tapa de boletus con foie es de las que hace afición. Hablando de setas: si al pasar por el bar Soriano (el de los champis en la Laurel) hemos pasado de largo para no hacer cola, podemos tomar el mismo pincho en La Cueva (San Juan, 13).

Erizo de mar, en A tu gustoEn A tu gusto (San Juan, 21) podremos probar su erizo de mar relleno, con cigala o la lasaña de pulpo a la mostaza, mientras que enfrente, en Aquí me quedo (San Juan, 24), repondremos fuerzas a base de bacalao a la sidra, las croquetas de la abuela o las hamburguesitas de buey.

Los pinchos de Vinissimo (San Juan, 23) son de los que más adeptos tienen en la zona, especialmente su borraja con cococha de merliza, su vieira con morcilla o el canguro con setas y crema de aguacate.

Y para acabar nuestra ronda gastronómica, dos de los bares más destacados de la zona, uno moderno y otro clásico. El moderno es Tastavin (San Juan, 25), con pinchos como el de txangurro con langostino o el atún rojo a la plancha con escalibada de verduras y salsa de soja. El clásico es el Bar Mere (Travesía de San Juan, 2) donde podremos probar una de las mejores tortillas de España. Los más atrevidos pueden degustarla con salsa picante.

EL LAUREL POBRE

Históricamente, Laurel y San Juan han sido las dos únicas zonas de pinchos en Logroño. Pero de un tiempo a esta parte ha surgido una alternativa, una zona que se conoce como el Barrio, el Laurel pobre o la milla del euro, en la confluencia de Somosierra y República Argentina, junto al Parque González Gallarza. Lo de pobre viene porque los precios son inferiores a los de San Juan y Laurel.

Se trata de un barrio cuyos bares se han empeñado en plantarle cara a las dos zonas de tapeo más famosas de Logroño. En estos locales se servían tapas gratis junto a la consumición. Con el tiempo, elaboraron una iniciativa que fue bautizada como De pinchos por España sin salir del barrio. Aquello funcionó bien y la zona empezó a ser conocida en los ambientes gastronómicos. Y la cosa va a más.

Así que bares que pasaban completamente desapercibidos empezaron a ser conocidos. Como el Planeta Eñe (Parque González Gallarza, s/n), con sus rollos de bacon y tortilla o los champiñones con gambas. O El Cortijo (República Argentina, 46), famoso por su bacalao a la riojana en pasta brick.

En Boston (República Argentina, 50) tienen fama sus huevos rotos con patatas y picadillo, mientras que en La Espiga (Somosierra, 15) hay que probar su hojaldre de manzana y queso o el champiñón con patata, bacon y huevo de codorniz.

Tortitas de camarones de La TarantaLa Taranta (María Teresa Gil de Gárate, 46) es otro de los referentes de este Laurel pobre, con su cocina basada en recetas del sur. Muy buenas sus tortitas de camarones o su tosta de paté de perdiz con vinagreta de Dijon. Cerca de allí está el bar Jaspyr (Somosierra, 24), donde utilizan gran variedad de verduras de la huerta riojana. A destacar su tartaleta de hojaldre con picadillo y huevo frito de codorniz.

Para terminar nuestro recorrido gastronómico por esta milla del euro, deberemos pasar por el Samper (Somosierra, 28) para probar su rollo de jamón, queso y carne picada, por Los Porrones (María Teresa Gil de Gárate, 35), donde pediremos su cazuelita de migas con jamón, choricito y tocino ibérico, por el Géminis (Somosierra, 29), donde la estrella es el pincho de calabacín relleno de jamón york y queso, o por el Bahía Blanca (República Argentina, 52), para tomar un esperancita, que no es otra cosa que un saquito de pasta brick relleno de morcilla con piquillos, sobre base de puré de manzana y módena.

¿BUSCAS HOTEL BARATO EN LOGROÑO? MIRA AQUÍ
NOMADEA | Ideas para escapadas y viajes de fin de semana desde 2008