10 visitas imprescindibles en La Rioja

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Pocas regiones cuentan con tantos y tan diferentes atractivos como La Rioja, un lugar repleto de bodegas centenarias, recónditos monasterios, gastronomía de primera, arquitectura de vanguardia, castillos medievales, pueblos con encanto y viñedos, muchos viñedos. Si quieres saber qué visitar en una escapada a La Rioja, aquí va nuestra lista.

1. CASCO HISTÓRICO DE LOGROÑO

Cualquier escapada a La Rioja antes o después acaba pasando por Logroño, la capital riojana. Y es que en esta pequeña capital de provincias hay mucho que ver. Sin duda, la zona con más encanto de la ciudad es su centro histórico, un área delimitada por tres de sus principales templos: la Iglesia de Santiago el Real (donde se fundó la Orden de los Caballeros de Santiago), la Iglesia de San Bartolomé y la Concatedral de Santa María la Redonda, que alberga un pequeño lienzo del mismísimo Miguel Ángel.

En nuestra visita a Logroño podemos cruzar el Puente de Piedra, punto de partida del Camino de Santiago, buscar los vestigios de la muralla que circundaba la ciudad, ir de compras por la efervescente calle Portales o visitar el Cubo del Revellín, antigua fortificación militar.

2. HARO

Si la población de Haro ya merece por sí sola la visita, acercarse al conocido como Barrio de las bodegas se convierte en una de las experiencias más gratificantes para los amantes de la enología. En apenas unas hectáreas se encuentran algunas de las mejores bodegas del país: CVNE, Bodegas Bilbaínas o Muga. La mayor parte ofrecen visita y cata, y merece la pena adentrarse en sus calados, donde el vino envejece con la temperatura y humedad idóneas.

Además del reclamo enológico, muchas bodegas mantienen la atractiva estética industrial de sus orígenes, y en algunos casos han sido remozadas con propuestas de vanguardia, como la de la arquitecta Zaha Hadid en López de Heredia Viña Tondonia.

Y ya que estamos podemos acercanos hasta la localidad de Briones (declarada Conjunto Histórico-Artístico) donde se encuentra el Museo de la Cultura del Vino, ubicado en las Bodegas Dinastía Vivanco. Una visita imprescindible para cualquier amante de la enología.

3. LA RIOJA ALAVESA

En las últimas décadas, en este pequeño puñado de pueblos rodeados de viñas se ha producido una de las más interesantes revoluciones en torno al mundo del vino. Y en gran parte, este cambio se debe a la arquitectura. Por La Rioja Alavesa han pasado muchos de los arquitectos más importantes del planeta sembrando auténticas joyas como el Hotel Marqués de Riscal, la bodega de Ysios o el Hotel Viura, auténticas cumbres del diseño que son aún llamativas al encontrarse en un espacio rural.

Por si fuera poco, La Rioja Alavesa cuenta con localidades que parecen ancladas en la época medieval, como Elciego, Labastida o Laguardia, una villa amurallada que es sin duda uno de los pueblos con más encanto del país.

Y sí, ya lo sabemos: La Rioja Alavesa, aunque está a tiro de piedra de Logroño, pertenece al País Vasco.

4. EZCARAY

La villa de Ezcaray ya merecería la visita sólo por un detalle: aquí está el mejor restaurante de La Rioja, Echaurren, con el chef Francis Paniego al mando. Sus croquetas son inolvidables.

Pero además Ezcaray es un pueblo con encanto que prosperó en siglos pasados gracias la calidad de sus lanas y sus mantas. La impresionante fachada de la antigua fábrica textil, que tuvo la categoría de Real y hoy se ha reconvertido en Ayuntamiento y albergue, da fe de la importancia de ese tejido para la comarca. Gracias a los beneficios de la lana se construyeron palacios e iglesias, como la de Santa María la Mayor.

Ezcaray tiene algunos comercios donde podemos proveeernos de delicatessen locales y, cómo no, de mantas y tejidos de lana: Hijos de Cecilio Valgañón es un negocio histórico vende sus productos en un pequeño taller.

5. LA SENDA DE LOS ELEFANTES

Logroño es una de esas ciudades donde el tapeo es algo muy serio, sobre todo si tiene lugar en el entorno de la calle Laurel, auténtica meca de los pinchos riojanos y conocida popularmente como la Senda de los Elefantes, ya que son muchos los que allí acaban la noche con una buena trompa y a cuatro patas.

En la zona del Laurel están los mejores pinchos de Logroño y cualquier escapada a capital riojana debe incluir una visita a este laberinto gastronómico para disfrutar de pinchos míticos como el Tío Agus del Bar Lorenzo (un pequeño bocadillo relleno de carne adobada y con una salsa chimichurri secreta) o de los champiñones la plancha coronados con una gamba del Bar Soriano, dos clásicos entre los clásicos.

6. SANTO DOMINGO DE LA CALZADA

Quien visite la Catedral de esta localidad y no sepa de los milagros de Santo Domingo, hospitalero del Camino de Santiago, se sorprenderá al ver que tras una cancela dorada campan a sus anchas un gallo y una gallina. Esto es así en honor a una leyenda que asegura que en Santo Domingo de la Calzada cantó una gallina después de asada. El antiguo hospital de peregrinos donde trabajaba el Santo es hoy el Parador de Santo Domingo de la Calzada.

Además, esta pequeña localidad cuenta con encantos más que suficientes para justificar una visita, como el Palacio del Obispo, el Convento de las Bernardas, la plaza del Ayuntamiento o el Convento de San Francisco.

7. MONASTERIO DE VALVANERA

En las alturas de la montaña riojana, apartado de todo bulllicio que no sea el sonido del viento al agitar las ramas en los bosques, el Monasterio de Santa María de Valvanera es un auténtico emblema de la religiosidad popular en La Rioja. Con el pico de San Lorenzo como testigo (cumbre riojana, con 2.271 metros) el austero color rosado de los muros góticos de este complejo contrasta con tan exuberante naturaleza. La leyenda asegura que este lugar se convirtió en sagrado al hallarse allí una talla de la Virgen dentro de un árbol. El complejo se fundó en el siglo VI y se convirtió en lugar de peregrinación.

De hecho, el último domingo de abril, se celebra una concurrida romería que parte desde Logroño hasta el monasterio conocida popularmente como Valvanerada.

8. SAN MILLÁN DE LA COGOLLA

El complejo religioso de San Millán no está compuesto de un monasterio, sino de dos, enclavados en medio de un paraje boscoso. El más antiguo es el Monasterio de Suso (o de arriba), construído junto a la cueva en la que vivió el ermitaño Millán. Este minúsculo monasterio habría sido uno de tantos si no fuera por un hecho trascendental: aquí se escribieron las Glosas Emilianenses, donde por primera vez se tiene noticia de los idiomas castellano y euskera, que aparecen en dicho códice.

El Monasterio de Yuso (o de abajo) es una construcción tan espectacular que es conocida con El Escorial riojano. Merece la pena entrar en la biblioteca, donde se conservan miles de volúmenes de un valor bibliográfico incalculable, entre los que se incluyen códices, misales y cantorales.

Gonzalo de Berceo, primer poeta en lengua castellana, fue educado en el monasterio de Suso y terminó como clérigo notario de Yuso.

Ambos monasterios fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO el 4 de diciembre de 1997, por razones históricas, artísticas, religiosas, lingüísticas y literarias.

9. ALFARO

El límite oriental de La Rioja, fronterizo con las tierras de Navarra, lo marca esta pequeña ciudad amada por las cigüeñas. Se las puede ver a cientos sobre la imponente Colegiata de San Miguel, el mayor templo de La Rioja y un magnífico ejemplo de arte mudéjar. De hecho en sus torres y tejados habita la mayor colonia de cigüeñas del mundo, cientos de ejemplares que han decidido convertirse en vecinas permanentes de Alfaro. Por eso la iglesia se ha ganado el sobrenombre de Catedral de las Cigüeñas.

Además en Alfaro encontraremos monumentos como el Palacio de los Sáenz de Heredia, la neoclásica Casa Consitorial, el Convento de la Inmaculada Concepción o el Ninfeo romano, fuente del siglo I que es el resto mejor conservado de un sistema hidráulico.

10. CALAHORRA

En nuestra escapada por tierras riojanas no podía faltar una visita a Calahorra, capital de la Rioja Baja, una ciudad monumental que cuenta con una importante herencia del Imperio Romano.

No podemos perdernos el Museo Arqueológico (cuya pieza estrella es el busto de la Dama Calagurritana), la iglesia de Santiago, la Catedral de Santa María, el Palacio Episcopal o el Santuario de Nuestra Señora del Carmen.

Para culminar nuestra visita podemos tomar algo en Chef Nino o La Taberna de la Cuarta Esquina, dos de los mejores restaurantes de La Rioja, y quedarnos a dormir en el Parador de Calahorra.

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