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Algo tendrá Verona cuando Shakespeare la eligió como escenario para una de sus obras más famosas: Romeo y Julieta, los dos habitantes más famosos en la historia de la ciudad.
Atravesada por el Río Adige y rodeada por verdes colinas, esta localidad ubicada en el corazón del Véneto goza de un entorno privilegiado. Se trata de una ciudad pequeña y coqueta que resulta perfecta para una escapada de fin de semana. Si bien la gran atracción turística es todo lo relacionado con Romeo, Julieta y su historia de amor, Verona cuenta con muchas más cosas que ofrecernos, así que hagamos un repaso. Por algo es, para muchos, la ciudad con más encanto de Italia.
ANFITEATRO ARENA. Se trata del monumento más famoso de la ciudad, y no es de extrañar, ya que estamos hablando del tercer circo romano más grande del mundo (tras el Coliseo de Roma y el anfiteatro de Capua) y uno de los mejor conservados. Situado en la Piazza Bra, en pleno casco histórico de la ciudad, la Arena di Verona (como es conocido este monumento) ya no alberga luchas a muerte entre gladiadores, sino conciertos de ópera. El Festival Lírico Areniano de Verona se celebra anualmente entre junio y agosto, y si tenemos la suerte de estar en la ciudad durante esas fechas podremos asistir a representaciones como Aida, Carmen o Tosca en un marco incomparable. Escuchar ópera al anochecer en la Arena es una de las cosas que hay que hacer al menos una vez en la vida.
ROMEO Y JULIETA. Son muchos los que viajan hasta Verona exclusivamente atraídos por el espíritu de los amantes más famosos de la historia. Antes de nada hay que decir que Shakespeare nunca pisó Verona, aunque la recreó a la perfección en su celebérrima obra. La Casa de Julieta (Via Cappello, 23) es uno de los lugares más visitados de la ciudad. Tanto en el túnel que da acceso a la vivienda como en las paredes del edificio, son miles las parejas que pegan allí sus notas de amor. Con chicle. Asqueroso pero cierto.
Desde el patio de la casa se ve el famoso balcón desde donde Julieta Capuleto veía a Romeo Montesco, pero hay que pagar para acceder a él. Y quien quiera encontrar pareja, según manda la tradición, deberá tocar el pecho derecho a la estatua de Julieta que hay en el jardín.
No muy lejos de allí se encuentra la Casa de Romeo o Casa Montecchi (Via Arche Scaligere 2-4), uno de los más bellos edificios medievales de la ciudad. Desafortunadamente, el interior no puede visitarse, ya que se trata de una residencia privada.
Para finalizar nuestro itinerario, debemos visitar la Tumba de Julieta, un sarcófago de mármol rojo situado en la cripta del antiguo convento de San Francesco al Corso (Via del Pontiere, 35) que data del siglo XIII y está localizado fuera de los muros de la ciudad, aunque cerca del centro.
LAS TRES PLAZAS. La riqueza monumental del centro histórico de Verona se concentra en tres de sus plazas: la Piazza Bra, la Piazza delle Erbe y la Piazza dei Signori.
La Piazza Bra es la primera con la que se topa el viajero que llegue andando desde la estación de tren, y probablemente la más popular de Verona. Además de albergar el Anfiteatro Arena, la plaza está rodeada por interesantes edificios neoclásicos. Una curiosidad: en la parte izquierda de la plaza, mirando hacia la Arena, se encuentra el Listón, gran vereda de mármol rosa, adoquinada en 1770, que es el paseo tradicional de los veroneses. Desde la Piazza Bra podemos tomar por Via Mazzini, repleta de algunas de las boutiques más exclusivas de la ciudad, por si queremos hacer compras. El objetivo es desembocar en la Piazza delle Erbe.
La Piazza delle Erbe es el centro neurálgico de la ciudad, pues de hecho se trata del antiguo foro romano de la ciudad. Esta plaza, la más querida por los veroneses, alberga el lujoso Palacio Maffei, la Casa Mazzanti (decorada con frescos del siglo XVI) y dos torres que custodian el lugar desde el siglo XIV: la Torre del Gardello y, sobre todo, la Torre dei Lamberti, mirador espectacular desde donde se obtiene la mejor panorámica de Verona. En uno de los laterales de la plaza está Arco della Costa, que conecta con la tercera de las plazas: la Piazza dei Signori.
La Piazza dei Signori es también conocida como Piazza Dante, pues el lugar está presidido por una estatua del famoso poeta italiano, aunque la verdadera atracción de la plaza es la elegante Loggia del Consiglio, que con sus estilizadas columnas es la autentica protagonista de la plaza. Este edificio renacentista fue la sede del antiguo ayuntamiento de Verona. Muy cerca de esta plaza se encuentran las Arche Scaligere, un monumental complejo funerario de estilo gótico de la familia Scaligeri destinadas a contener las tumbas de los representantes más ilustres de este noble linaje.
Un secreto sobre la Piazza dei Signori: pasando por un pequeño arco se accede al Cortile del Mercato Vecchio y allí se encuentra la espléndida escalera gótica de dos tramos, conocida como la Scala della Ragione, que lleva al Palazzo della Ragione (también conocido como Palazzo del Comune) o al Mercato Vecchio. Uno de los lugares con más encanto de Verona.
CASTELVECCHIO. A orillas del río Adege,muy cerca de la Piazza Bra, nos encontramos con otra de las visitas olbigadas en Verona: Castelvecchio, que vendría a significar castillo viejo. Se trata de una fortaleza gótica del siglo XIV que está rodeada por un foso y perfectamente conservada. Tan imponente como el Castelvecchio es el puente que lo une con la otra orilla del río, el Ponte Scaligero, construído con el mismo ladrillo rojo ocre que el castillo.
IGLESIAS DE VERONA. Verona, como casi todas las ciudades italianas, está plagadas de iglesias. A cada cual más bella. Nuestra recomendación es dejarnos llevar y perdernos por las callejuelas del casco viejo para ir descubriéndolas: la Basilica di San Zeno Maggiore (impresionante su claustro, uno de los rincones con más encanto de la ciudad), la Iglesia de Santa Anastasia, la Iglesia de San Fermo y, por supuesto, el Duomo de Verona, su catedral.
TEATRO ROMANO Y CASTEL SAN PIETRO. Muy cerca de la Piazza Duomo, donde está la catedra, nos encontramos con el Ponte Pietra, precioso puente de origen romano que cruza el río Adige para conectar el casco histórico de Verona con dos de los monumentos que no debemos perdernos: el Teatro Romano (no confundir con la Arena) y Castel San Pietro.
El Tetro Romano, de la época de Augusto, también es utilizado para celebrar representaciones teatrales y musicales durante el el verano. Aunque su conservación podría ser mejor, es un lugar muy interesante. Aunque a esta parte del río, la verdadera atracción es Castel San Pietro, que se erige en lo alto del monte que lleva su nombre. En tiempos fue un lugar estratégico para la defensa de la ciudad, y no es de extrañar, porque desde su mirador se tiene una panorámica envidiable de Verona.
UN PASEO POR EL RÍO. Si queremos relajarnos, nada mejor que recorrer el Lungadige, la calle que bordea el río Adige, sobre todo el trecho que sale del Castel Vecchio y llega hasta el Duomo, la Catedral de Verona. Muy cerca de allí se encuentra el Ponte Pietra, desde donde se divisan alguno de los principales monumentos de la ciudad. De noche, hay que transitar este puente y subir por la escalera que bordea el Teatro Romano hacia el Castel San Pietro, y, desde ahí, podemos asomarnos para mirar las luces de la ciudad.



