Bolonia, escapada a la ciudad roja

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Fuente de Neptuno

Bolonia, la capital de la región de Emilia- Romagna, es la gran desconocida del norte de Italia. Todo el mundo incluye en sus escapadas al país transalpino una visita a Roma, Pisa o Florencia, pero incomprensiblemente dejan a Bolonia de lado. Un grave error que se puede subsanar fácilmente subiéndonos al primer avión que nos lleve hasta el aeropuerto de la ciudad, el Guglielmo Marconi; o, si ya estamos en Italia, montándonos en un tren que nos deje en la estación boloñesa, la principal del país por su importancia estratégica como nudo de comunicaciones entre el norte y el sur.

UNOS CUANTOS DATOS

Empecemos con algunos datos objetivos que nos darán una medida de la ciudad que tenemos entre manos: Bolonia tiene el segundo casco antiguo medieval más grande de Europa (después del de Venecia), cuenta con la Universidad más antigua del viejocontinente (por ella han pasado personalidades como Dante, Petrarca o Umberto Eco) y por tanto es la ciudad universitaria por excelencia de Italia, así que la animación urbana está más que asegurada.

Bolonia es conocida como la rossa, la dotta e la grassaAdemás, hay que reseñar los más de 35 kilómetros de pórticos que se extienden a lo ancho y largo de la ciudad, haciendo las delicias de los cientos de estudiantes de arquitectura que visitan la ciudad cada año.

A Bolonia se la conoce popularmente como la rossa, la dotta e la grassa. Es decir, la roja, la sabia y la gorda. Es roja tanto por el color de sus paredes y tejados como por su vinculación histórica a la izquierda italiana; es sabia por su histórica tradición universitaria. Y lo de gorda le viene por lo bien que se come allí: la gastronomía de Bolonia pasa por ser de las mejores del país, junto a la de Sicilia.

Por cierto, una curiosidad: la salsa boloñesa es un invento español (al igual que en Rusia no existe la ensaladilla rusa). En Bolonia, la famosa salsa se llama ragú y normalmente viene acompañada de tagliatelle.

QUÉ VER EN BOLONIA

Pues muchas cosas, demasiadas tal vez para un viaje de fin de semana. Pero aquí va lo que no debemos perdernos bajo ningún concepto en nuestra escapada a Bolonia.

Estatua de NeptunoLa Piazza Maggiore, o sea, la Plaza Mayor, es el epicentro cultural y vital de Bolonia, su corazón medieval, con la Fontana del Nettuno presidiendo el día a día de los boloñeses. De hecho, su tridente, sirvió de inspiración a Maserati para diseñar el emblema de sus exclusivos vehículos.

En la Piazza Maggiore encontramos auténticas maravillas: además del mencionado Neptuno (que tiene su propia placita) podremos visitar la Catedral de San Petronio (la quinta iglesia más grande del mundo), el Palazzo Comunale (donde está el impresionante Museo Morandi: Giorgio Morandi era boloñés de pura cepa), la Sala Borsa (con su gran biblioteca pública y conexión wifi gratuita), la Torre dell'Orologio (del reloj), el Palazzo del Podestà y el Palazzo dei Banchi, entro otros.

En Bolonia todo gira alrededor de la Piazza Maggiore, auténtico corazón de la ciudadA dos pasos de la Piazza Maggiore tenemos nuestra siguiente visita: el imponente Archiginnasio, sede de la antigua universidad, en cuyo primer piso aún puede verse el teatro anatómico, un anfiteatro construido con madera de abeto y presidido por una gran mesa de mármol donde los aspirantes a médico diseccionaban y estudiaban los cádaveres, custodiados por las estatuas de Galeno e Hipócrates. El Archiginnasio, semioculto por los pórticos, esconde tantas joyas que sería absurdo intentar reseñarlas todas. Hay que visitarlo.

Como en los centros de las ciudades medievales todo estaba cerca, en menos de dos minutos a pie llegaremos a la que probablemente es la plaza con más encanto de la ciudad y una de las más bellas de Italia: la Piazza Santo Stefano, también conocida como Piazza delle Sette Chiese (Plaza de las Siete Iglesias) por la sencilla razón de que allí se encuentra la Iglesia de Santo Stefano, compuesta por siete pequeños templos encabalgados el uno sobre el otro.

Santo StefanoAllí reposan los restos de San Petronio, el patrón de la ciudad, y la paz que se respiran entre sus muros y sus claustros es inefable. La plaza de Santo Stefano es lugar de reunión para los boloñeses.

Los fines de semana, los jóvenes toman la plaza y la ocupan hasta altas horas de la madrugada bebiendo y cantando, sentados en los adoquines y entre los soportales, entre palacios y pasadizos.

Como no podía ser de otra forma, a escasos metros de la Piazza Santo Stefano se halla el que probablemente sea el monumento más famoso de Bolonia y que se ha convetido en el símbolo de la ciudad: Le Due Torri, es decir Las Dos Torres. Y por si alguien se lo pregunta: sí, ya se llamaban así antes de El Señor de los Anillos.

Las dos torres tienen nombre: se llaman Asinelli (la más alta) y Garisenda. Se ven desde prácticamente cualquier punto de la ciudad y tienen una particularidad: están torcidas. En el caso de la Garisenda se nota menos, pero al contemplar la torre Asinelli uno se pregunta cómo diablos sigue en pie después de tantos siglos (casi diez).

Las Dos TorresPor supuesto, es obligatorio subir a la Torre Asinelli. Hay que estar en forma, ya que son casi 100 metros hasta llegar arriba. Eso sí, cuando lleguemos, habremos olvidado el esfuerzo porque desde lo alto de la torre tendremos la mejor panorámica de Bolonia, con los tejados de color ocre a nuestros pies. Una de esas vistas que se nos quedará tatuada en la retina para siempre.

Por supuesto, además de contemplar estos monumentos, una de las mejores cosas que podemos (y debemos) hacer en Bolonia es dejarnos llevar, perdernos por sus calles y brujulear entre ultramarinos y tiendas de moda.

Si nos adentramos por Via Zamboni (que parte desde las dos torres) descubriremos la calle más universitaria de la ciudad, con su increíble Facultad de Derecho; si queremos bullicio comercial, pasearemos por la Via Rizzoli y la Via Independenza hasta llegar al precioso Parque de la Montagnolla, donde los fines de semana hay mercadillo; y si lo que nos va es el lujo, a espaldas de la Catedral tenemos la Via Farini, donde se encuentran Via Zamboni, la zona de las universidades, es el punto más efervescente de la ciudad las tiendas más exclusivas de la ciudad. Para reponer fuerzas con un poco de aire fresco, nada mejor que los Giardini Margherita .

A estas alturas nos estaremos preguntando cómo es posible que no hubiéramos descubierto antes una ciudad tan maravillosa, cómo nadie nos advirtió de la belleza de Bolonia, la más italiana de las ciudades y a la vez la más diferente de todas ellas, tan bohemia y tan medieval.

Como la excelente gastronomía local merece una mención aparte, hemos hecho justo eso: dedicarle un artículo completo. Así si quieres saber dónde comer en Bolonia, estás en el lugar adecuado.

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