Islas de Arán, el salvaje oeste irlandés

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Islas de Arán

Las Islas de Arán son un pequeño archipiélago (formado por tres islas) situado en la bahía de Galway, al oeste del país. Inishmore es la mayor de las islas, y la más turística; la mediana se llama Inishmaan y la menor, situada al este, Inisheer.

Las Islas de Arán son famosas por varias cosas. En primer lugar por su naturaleza salvaje, donde el viento barre sin piedad su superficie rocosa. También alberga alguno alguno de los paisajes más bellos de Irlanda, con acantilados que quitan el hipo, ruinas de antiguas fortalezas, castillos, playas de arena blanca, cementerios celtas… Y por si fuera poco se considera que la lana elaborada en las islas es la mejor del país, por lo que podremos comprar allí prendas de gran calidad manufacturadas con este material.

El cineasta norteamericano Robert Flaherty retrató en el documental en blanco y negro Man of Aran la esforzada supervivencia de sus habitantes. Una película que convirtió las islas en un lugar casi mítico. Hoy ese aura se mantiene, conservando gran parte de la esencia de la propia Irlanda.

Las Islas de Arán son una escapada perfecta para aquellos que se animen a dejar Dublín por unos días y explorar el resto de Irlanda. No se arrepentirán.

LLEGAR A LAS ISLAS DE ARÁN. Lo primero que debemos tener en cuenta es que estamos hablando de islas, así que para llegar a ellas deberemos tomar un ferry. Si venimos desde Galway (la opción habitual) deberemos tomar la carretera de Rosshill, hacia el oeste. Iremos bordeando la costa hasta llegar a Rossaveal, donde tomaremos el barco que nos llevará a las Islas de Arán. El trayecto en coche dura unos cuarenta minutos.

En menos de media hora, un ferry nos dejará en Cill Rónáin, principal población de las islasDeberemos comprar el ticket antes de llegar al ferry: podemos hacerlo en muchos lugares de Galway (oficinas turísticas, hoteles, albergues) en incluso en el mismo embarcadero. El paseo por mar hasta las islas dura una media hora, un tenue, aunque imprescindible, bautismo para comprender la dureza de la tierra que espera al viajero.

El ferry nos dejará en el puerto de la principal población del archipiélago, Cill Rónáin, donde veremos que ya no queda mucho rastro de aquellos esforzados pescadores retratados en el filme de Flaherty que, enfundados en sus gruesos jerseys de lana, se lanzaban a capturar tiburones a bordo de sus frágiles barcas de tela alquitranada, los curragh. Demasiado duro para los araneses de hoy que, conocedores de su fortuna natural, prefieren ganarse la vida ofertando a los recién llegados bicicletas en alquiler, bucólicos paseos en carretas tiradas por caballo y fugaces excursiones en furgoneta.

QUÉ VER Y HACER EN LAS ISLAS DE ÁRAN. Una vez en tierra firme debemos tener presente una cosa: el tiempo pasa volando y el último ferry de vuelta sale a las cinco de la tarde.

Con esta premisa, deberemos elegir cómo queremos hacer nuestro recorrido. Hay varias opciones. Nada más bajar del barco veremos todas las alternativas: puestos de bicicletas (alquilarla cuesta alrededor de 10€ por persona), algunos minibuses que hacen un recorrido por los principales puntos turísticos de la isla o coches de caballos para una excursión diferente.

La bicicleta es el medio ideal para desplazarse en estas islasOtra opción es recorrer la isla a pie, aunque es poco recomendable dada la cantidad de cosas que ver y el poco tiempo para hacerlo. Nuestra recomendación es la bicicleta, nos da la independencia y el ritmo necesario para poder ver Inishmore de arriba a abajo antes de que se vaya el ferry.

Una buena idea es tomar un desayuno tradicional irlandés (salchichas, huevos, pudding, bacon…) antes de comenzar nuestro recorrido en alguno de los restaurantes que hay en el puerto. Nos harán falta calorías durante nuestra visita, sobre todo si vamos en invierno.

Nos ponemos en marcha. La primera parada será el faro, situado en la parte más alta de la isla, por lo que tendremos las mejores vistas posibles. Sólo los más valientes llegarán hasta el faro a lomos de su bicicleta, la pendiente hasta allí es de las más escarpadas que encontraremos en nuestro recorrido.

Dún Aonghasa Nuestro paseo seguirá mientras dejamos atrás casas, establos, playas y pequeños cementerios celtas. La siguiente parada es probablemente la más espectacular: Dún Aonghasa, la fortaleza Celta más espectacular de Europa. Deberemos llegar hasta el parking donde dejaremos la bici y pagaremos una pequeña cantidad para entrar al recinto. A un cuarto de hora a pie nos encontraremos con la fortaleza construída alrededor de los acantilados más impresionantes de la isla. Allí podemos estar horas y horas contemplando el mar, mientras la brisa acaricia las piedras milenarias que nos rodean.

Tras dejar la fortaleza celta, visitaremos The Worm Hole, una piscina natural de forma rectangular. Está cerca de Dun Aonghasa.

Al otro lado de la isla están Las Siete Iglesias, que en realidad son los restos de dos pequeños templos, Teampall Brecan y Teampall an Phoill.

Uno de los atractivos que no podemos dejar de contemplar es la colonia de focas de las Islas de Arán, en el camino de vuelta al puerto desde las siete iglesias. Con la marea baja, las focas son perfectamente visibles. Así que este es el lugar perfecto para un picnic mientras esperamos que los animales hagan acto de presencia.

The Black FortCerca del puerto tenemos The Black Fort (Dun Duchathair), unas impresionantes ruinas al filo de los acantilados de la zona sur de la isla, muy cerca de la Iglesia de Saint Bernan (Teampall Bheanain), dedicada a un santo contemporáneo de San Patricio, y que tiene el honor de ser la iglesia más pequeña del mundo.

Tras tantos planes se nos ha hecho la hora de volver a devolver la bici y tomar el ferry de vuelta. Antes de dejar la isla, podemos reponer fuerzas en alguno de los restaurantes o incluso comprar algo en el pequeño supermercado SPAR que hay junto al puerto. También allí cerca se encuentra el Aran Sweater Market, donde podremos echar un vistazo a los famoso jerseys de lana de Arán. Los fabricados a mano son bastante caros, lo advertimos de antemano.

COMER EN LAS ISLAS DE ARÁN. El pescado es el ingrediente principal en la cocina de este pequeño archipiélago. Entre los locales pensa-dos para agasajar al viajero en Inis Mór sobresale Man of Aran Cottage, un restaurante en cuya carta dominan los platos elaborados con productos orgánicos.

Para tomar una pinta de cerveza, nada mejor que el Ti Joe Watty's Bar, el pub más popular de las islas donde podremos comer y escuchar música irlandesa en directo.

DORMIR EN LAS ISLAS DE ARÁN. Si nos despistamos y se nos escapa el último ferry, que no cunda el pánico, siempre podemos quedarnos a hacer noche en Inishmore. Aunque eso sí, las opciones de alojamiento son limitadas, de hecho la isla sólo cuenta con dos establecimientos: Ard Einne Guesthouse y Aran Islands Hotel.

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