Cinco hoteles de clausura (minimalista)

NOMADEA > HOTELES > ...

Que la paz y el sosiego no están reñidos con el minimalismo y el glamour es algo que queda más que demostrado con sólo echar un vistazo a esta lista de hoteles que, en tiempos, fueron conventos de clausura.

La familia Suau se superó a sí misma cuando tomó posesión de este antiguo convento, al pie de la colina del Puig de María, cerca de Pollença. No les bastaba con su palacete modélico de Cala Sant Vicent, sino que se empeñaron en dar vida también a este edificio, convento jesuítico desde 1745 hasta la expulsión de la orden y después destinada a labores agrícolas.

El rigor de los muros sobrecoge, pero sirve de enlace entre la finca de olivos centenarios y unos interiores delicados y vanguardistas con el sello de Ignacio Forteza. Líneas puras sin rastro de artesanía balear, dominadas por suelos de hormigón pulido, acristalamientos, luz natural y alcobas impolutas en blanco y negro.

De cuantos espacios conventuales y joyas del románico palentino han sido transformados en hoteles, el del Mave despunta por su audaz integración del diseño conceptual. El antiguo priorato benedictino de Santa María de Mave fue rehabilitado a orillas del Pisuerga para proporcionar buena mesa y cama en las vetustas celdas de los monjes. Como en el recibidor, algunas habitaciones recientes han sido intervenidas por la mano del arquitecto Jesús Castillo Oli y deparan iluminación por escenas, aromas a la carta y duchas con efecto lluvia. Los más tradicionales pueden descansar bajo doseles en un ambiente más severo, de recuerdo medieval. Entre tanto silencio, restalla la imagen del claustro y de la iglesia del siglo XIII, con su pórtico apuntado.

El convento de dominicos de Santo Tomás de Aquino, levantado en el siglo XVII, huye de historicismo y sustituye las jamugas y los yelmos por luces LED y vidrios translúcidos.

El proyecto del estudio Aranguren & Gallegos reorienta al siglo XXi el antiguo colegio donde se formaron Lope de Vega, Tirso de Molina o Quevedo, hasta dar con un logro hi-tech en el que, a pesar de todo, perdura la esencia alcalaína renacentista. Los huertos de antaño dan paso a jardines de inspiración zen.

No pierdas detalle de los revestimientos metálicos de las fachadas, que claudican ante la irreventente pero emocionante instalación del spa en la capilla del convento.

Este cenobio de monjas clarisas de 1673 garantiza un retiro espiritual en plena Tierra de Barros pacense, con un horizonte de encinas y fortalezas encaladas. Si bien para su rehabilitación hubo un escrupuloso respeto a los materiales de la albañilería popular extremeña, dentro corre un aire minimalista ideal para la meditación. Sobriedad y recogimiento, ascetismo y mucho silencio al otro lado del gran portón de entrada. La biblioteca viste un paño de serenidad, tan seria como las celdas de clausura, aunque algunas alcanzan a presentar lujos más terrenales: toallas de algodón portugués, bañeras encastradas y vistas al claustro o a la piscina. Igual de tentadores que los manjares caserps servidos en el refectorio.

Tal es el ambiente de austeridad monacal que el urbanita no podrá encontrar en su estancia televisión alguna.

Anidado entre pinos y encinas, con la cala de Sa Riera en lontananza, este convento del siglo XVIII antes gobernado por la Orden de los Padres Mínimos es uno de los reclamos más deliciosos a este lado de la Costa Brava ampurdanesa. Sabiamente apartado de la villa de Begur, el edificio no parece haberse transmutado. Lucen todavía sus muros de piedra, su fachada de cal y sus suelos de barro, tan intactos como los arcos, celosías, dovelas y rosetones que dan carácter a la estructura arquitectónica.

El contenido suaviza el conjunto gracias a su aproximación contemporánea con tejidos naturales, muebles coloniales, piezas orientales o cuadros de vanguardia.

No te pierdas el perfume de piñoneros y nísperos que emana de los jardines ni las vistas al mar de desde la suite de la torre.

¿BUSCAS HOTELES AL MEJOR PRECIO? MIRA AQUÍ
NOMADEA | Ideas para escapadas y viajes de fin de semana desde 2008