¿Dónde comer en Girona?

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Escapada a Girona

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La gastronomía de Girona en general es excepcional. Va desde la última vanguardia hasta los platillos de siempre como el suquet de pescado, la olla de pescadores, la langosta con caracoles, la variedad de setas de sus montes, las habas y los potajes de Cuaresma, las albóndigas con sepia y guisantes, o los foies de oca. O los llamados platos de mar y montaña, en los que los pescados se mezclan con las carnes. Experimentación y creatividad son sus notas que más suenan. Además de unas materias primas de excelente calidad.

LOS MÁS LAUREADOS, COCINA DE AUTOR. No es de extrañar que en fantástico caldo de cultivo, entre recetarios populares y vientos que enloquecen, Girona tenga entre sus filas al mejor chef del mundo, Ferrán Adriá, y también el segundo mejor restaurante del planeta, El Celler de Can Roca, con Josep Roca i Fontané a la cabeza. Los hermanos Roca han puesto de moda la perfumecocción (tirar al fuego especias perfumadas) y el cromatismo en los platos.

Y pasarán muchos años antes de que Girona olvide el apellido Adriá, mentor de la cocina nitrogenada, que impactó al mundo desde su restaurante El Bulli, en la cala Montjoi, entre Roses y Cadaqués. 15 mesas, 110 recetas por temporada, 300 ingredientes al día, 30 cocineros, 7 postreros, 4 sommeliers, 2.500 referencias de vino en la carta. Y una lista de espera de más de un año para comer en él.

COCINA TRADICIONAL CATALANA Y DE MERCADO. En Girona tiene mucho peso la cocina tradicional catalana, a veces con un toque de innovación, pero siempre con productos de la zona.

Destaca el restaurante Massana (Bonastruc de Porta, 10), que hace gala de su estrella Michelín desde 2009. La del Can Roca (Ctra. De Sa Talaia, s/n), el asequible para todos los bolsillo de la familia Roca, la del Galligans, el Patí Verd. O Casa Marieta en la Plaza de la Independencia y el Teatret (Bassa, 8), donde dan menús diarios a precios para todos los mortales con cocina de mercado creativa con recetas como el bacalao a la miel con crujiente de parmesano o el magret de pato a la salsa de Oporto.

Si queremos darnos una vuelta hasta la cercana localidad de Banyoles, podemos acercarnos hasta uno de los mejores restaurantes de la provincia: Ca l'Arpa, donde Pere Arpa (que durante mucho tiempo fue el alma máter de El Rebost d'en Pere) elabora cocina de la tierra, en un restaurante bendecido por la todopoderosa Guía Michelín.

EL CONCEPTO MÁS ORIGINAL. La creatividad salpica también a la decoración en Girona. La Poma (Cort Reial, 16) es un local de último grito negro, verde y blanco que llama la atención. Justo al lado, el Vintages es otro de los que entran por el ojo pos su coqueto petit escaparate en el que no falta una botella de champán Cristal y suelos modernistas; o La Penyora (Nou del Teatre, 3), con cuadros de muñecas de ojos grandes, y cocina tradicional catalana con platillos vegetales. La Terra para cenas más ligeras en el casco antiguo, es otra excelente opción para comer sin que el bolsillo se nos resienta donde podremos comer exquisitas ensaladas tibias de acertadas combinaciones. Y cómo no, La Cocollona (Cardenal Margarit, 11), un local muy recomendable que lleva el nombre en honor a la monja que cuenta la leyenda que llevaba una vida desordenada y fue encerrada hasta salirle escamas y convertirse en un cocodrilo con alas cuyo fantasma puede ser visto por algunos en noches de luna llena por el río Onyar arriba.

Otro de los conceptos más originales es el Temps de flors, evento para el que muchos restaurantes participan creando platos con flores como la tempura de flores y hierbas aromáticas de La Caléndula (Travessia de la Creu , 33), o los buñoles del Empordá con crema de pétalos de rosa y manzana del Albereda (Albereda, 9).

DULCE TENTACIÓN. Girona también es ducha en pasteles y bombones. Y en xocolaterías , de entre las que nos quedamos el Artiaga en el marco pintoresco de la plaza del Vi. Otro de los locales favoritos para degustar crepes es la Creperie Bretonne (Cort Reial, 14), que además de una decoración encantadora con objetos poperos , tiene una carta en la que figuran delicias saladas como la poure au vin : pera con vino, cebolla caramelizada, magret de pato y salsa roquefort. Por no mencionar sus tentadoras recetas dulces.

Y si estamos por Girona, no debemos dejar de acudir a Rocambolesc (Santa Clara, 50), la heladería que los hermanos Roca han montado en pleno centro de la ciudad. Allí podremos degustar algunos de los postres que estos genios de la gastronomía sirven en El Celler de Can Roca, uno de los mejores restaurantes del mundo.

CAFÉS CON ENCANTO. Le Bistrot, el café de Soldados de Salamina es uno de los lugares con más encanto de la ciudad, con refinamiento parisino y enmarcado en uno de los rincones más bellos de la Judería. El café librería Context (Pu Rodó, 21) es uno de los más curiosos por su concepto de café con libros. También podemos tomar un café en cualquiera de las terrazas de las arcadas de la Rambla de la Libertad o en la Plaza de la Independencia.

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