Pals, entre el Ampurdán y la Costa Brava

NOMADEA > CATALUÑA > GIRONA > ...

Pals

Este precioso pueblo medieval del Ampurdán, comarca de singular belleza de la provincia de Girona, posee una de las mayores playas de la Costa Brava, un arrozal protegido y fue involuntario escenario de curiosidades históricas de carácter universal. Además, sus calles llenas de encanto lo convierten en el lugar perfecto para una escapada romántica. ¿Quieres saber qué ver y hacer en Pals? Apunta.

LA PLAYA DE PALS

Las playas de la Costa Brava suelen ser pequeñas calas, semiocultas y alfombradas de piedrecillas. La de Pals es una rareza más similar a las playas del Atlántico que del Mediterráneo: tiene unos 3,5 km de longitud, pinos y dunas de arena media que se extienden hasta Begur y es nudista en casi toda su extensión. Con mar abierto, es ideal para practicar deportes naúticos y ofrece unas vistas espectaculares de las Islas Medas, paraíso de submarinistas.

Sin embargo, esta playa también es famosa por haber albergado durante casi 50 años Radio Liberty, un complejo de trece torres de radiodifusión que formaban parte de una emisora financiada por la CIA para retransmitir propaganda democrática a los países comunistas en plena guerra fría. Las últimas emisiones fueron en 2001 y las antenas se dinamitaron el 22 de marzo de 2006. Desde su desaparición la playa goza de una despejada zona verde con carril bici y amplio aparcamiento.

INTACTO PUEBLO MEDIEVAL

El Pals medieval está documentado desde el siglo IX, aunque su origen es más antiguo. Nadie lo diría recorriendo el casco histórico, conocido como El Pedró, cuya pulcra restauración ha premiada en numerosas ocasiones.

Del conjunto destaca la Iglesia de Sant Pere, de 994, construida con piedras del antiguo castillo medieval, siguiendo varios estilos arquitectónicos; la Torre de las Horas, que fue la torre del homenaje del desaparecido castillo y la Muralla Medieval, que rodea la parte alta junto a otras cuatro torres: Torre de Ramonet, Torre de Rom, Torre de Xinel·lo y Torre del Hospital. Intramuros, hay que recorrer el Carrer Major, que oculta tumbas visigodas de más de mil años y es emplazamiento de lujosas mansiones como Ca la Pruna, casa fortificada del siglo XV y actualmente Museo de Arqueología Submarina.

En la parte más elevada se ubica el Mirador de Josep Plà, quien inmortalizó la belleza de Pals en algunas de sus obras. Allí podremos sentir la tramontana y disfrutar de impresionantes vistas panorámicas de sierra de la Albera, el macizo del Montgrí y, en los días claros, el Canigó y las Islas Medas.

Si nos sobra tiempo en nuestra escapada y estamos ávidos de pueblos medievales, podemos acercarnos hasta Peratallada, una aldea llena de encanto y uno de los secretos mejor guardados de Girona.

ARROZ LARGO, DELICATESSEN DE PALS

Saliendo del pueblo hacia la playa merece la pena pararse en el Massos de Pals, un conjunto de antiguas masías fortificadas, donde destaca la Iglesia de Sant Fruitós, que conviven con construcciones más modernas.

Acercándonos al mar por la desembocadura del Río Daró están Les Basses d’en Coll, espacio natural protegido con fauna y flora de los marjales. El clima de esta zona es ideal para el cultivo del arroz de grano largo de gran calidad, que en Pals tiene denominación de origen y una tradición que se remonta a más de 500 años. Aunque su producción fue intermitente, a principios del siglo XX, se reintrodujo convirtiéndose en la base de la gastronomía local y de espléndidas recetas de arroz caldoso que se pueden degustar desde marzo hata el 5 de junio, fecha de la plantada de arroz, fiesta popular en que pagesos (campesinos) veteranos enseñan a plantar arroz a la manera tradicional.

Merece la pena visitar los arrozales de Molí de Pals, un molino fortificado de 1452 y uno de los más antiguos de Europa en funcionamiento, y de Arròs Estany de Pals, 100% ecológico.

PALS Y CRISTÓBAL COLÓN

Pals estaba rodeado de marismas y pantanos ya desecados, y de ahí proviene su nombre latino Palus, terreno pantanoso. Durante la Edad Media fue un importante puerto comercial del Mediterráneo, hecho que unido a la tesis de la catalanidad de Cristóbal Colón, ha dado cuerpo a la teoría de que las carabelas no llegaron a Palos de Moguer (Huelva), sino a Pals del Empordà ya que su puerto estaba más alejado de los portugueses (rivales del descubrimiento) y era propiedad de Fernando el Católico, que financió la expedición.

Además un grabado de La historia general de los hechos castellanos muestra como Colón echa ancla en una ciudad amurallada: Palos no lo estaba, Pals sí.

COMER EN PALS

Vicus Restaurant  (Enginyer Algarra, 51) decoración romántica y vintage para degustar excelentes tapas y platos de autor de arroces y pescados. Sol Blanc (Molinet, 14), platos en calidad y cantidad con vistas panorámicas de Pals. Solimar (Av. Mediterrania), famoso por sus arroces negros y paellas marineras o Font de Sabruixa  (Puig Vermell, s/n) que destaca en carnes y parrilladas.

DORMIR EN PALS

Si estamos de de escapada romántica en Pals, una magnífica opción podría ser el Mas Salvi (Quermany, s/n), hotel de lujo en una masía rehabilitada del siglo XVII con bosques privados, spa abierto 24 horas y un restaurante excepcional.

Hostal Can Bassalis (Barri Vinyers, 7) en Massos de Pals tiene piscina y jardín, conexión WiFi y aparcamiento gratis o el Hostal Barris B & B (Enginyer Algarra, 51), muy sencillo pero asequible en el centro de Pals.

ESTE LUGAR PERTENECE A NUESTRA SELECCIÓN DE ESCAPADAS ROMÁNTICAS
¿BUSCAS OFERTAS DE HOTELES EN PALS? MIRA AQUÍ
NOMADEA | Ideas para escapadas y viajes de fin de semana desde 2008