Cadaqués, refugio de artistas

NOMADEA > CATALUÑA > GIRONA > ...

Cadaqués

Este pintoresco pueblo de la Costa Brava se hizo famoso por los artistas del siglo XX que huyendo del mundanal ruido apreciaron su tranquilidad y el excepcional paisaje de la península del Cap de Creus.

Cadaqués, en el Alt Empordà se caracteriza por sus pequeñas calas de roca (de ahí su nombre: Cadaqués, Cap de Quers, cabo de rocas) y por su puerto natural, codiciado durante siglos por griegos y romanos, árabes y piratas. Conforme el Mediterráneo se volvía más seguro, floreció el comercio marítimo y las fábricas de productos alimenticios a tapones de corcho, jabón o pipas de fumar.

Pero la desaparición del tradicional cultivo de viñas y olivos, sustento de la población local, obligó a una emigración masiva a América a principios del siglo XX. Algunos indianos retornaron ricos y construyeron casas coloniales que embellecieron y modernizaron el pueblo. Hecho que no pasó desapercibido a artistas autóctonos y extranjeros que eligieron Cadaqués para pasar largas temporadas o se establecieron de forma definitiva construyendo casas de diseño y dándole su fama actual como refugio de bohemios, intelectuales y artistas.

DE PUNTA EN BLANCO. El laberíntico casco antiguo de Cadaqués es de origen medieval y mediterráneo. Antiguamente rodeado por una muralla de la que sólo se conserva el antiguo baluarte integrado al Ayuntamiento, es uno de sus principales encantos. Es obligatorio perderse por ese entramado de casas blancas apiñadas y descubrir pequeñas tiendas de artesanía, bares musicales, restaurantes íntimos y negocios de toda la vida abocados sobre callejuelas empedradas con el rastell, pavimento hecho a mano con piedras de playa.

En el punto más alto, como una atalaya, está la Iglesia de Santa María, de estilo gótico tardío, en la que destaca su magnífico retablo barroco de la escuela de Vic dedicado a la Virgen de la Esperanza, nueve retablos más pequeños de madera dorada y un órgano del siglo XVII considerado uno de los más antiguos de Cataluña.

El templo actual es del siglo XVI pues la antigua iglesia fue destruida por Barbarroja que arrasó el pueblo en 1543; la nueva se reconstruyó con el dinero que los marineros ganaron faenando los días de fiesta, actividad prohibida. La vista desde su atrio es espectacular: el pueblo, la bahía, el Cucurucuc, el islote emblema de Cadaqués, y el faro de Cala Nans.

MODERNISTA Y MODERNO. Los indianos construyeron en Cadaqués edificios modernistas, inspirados en la arquitectura cubana, de colores vivos y materiales vistosos. Hay excelentes ejemplos en todo el pueblo como la Casa Blaua (Riba des Poal, s/n), casa de Octavio Serinyana, la Escuela Pública Caritat Serinyana (Sol de l’Engirol, s/n) construida en 1915 con donaciones de la familia Serinyana, la Casa Federico y Víctor Rahola (Plaza Frederic Rahola, 6) o la Torre del Colom (Avenida Víctor Rahola), construida  a principios del siglo XX sobre una torre original destruida durante la Guerra dels Segadors en 1640 y sobre un molino de trigo también desaparecido.

Especial encanto tienen Can Costa (Dr. Bartomeus, 38), un precioso castillo modernista y el Casino de la Amistad, en pleno paseo marítimo: en forma de cubo de estilo posneoclásico de 1870, es actualmente un centro cultural y bar.

A partir de los años 60 otro boom arquitectónico propiciado por la gauche divine, jóvenes antifranquistas de la burguesía intelectual catalana, atrajo a arquitectos extranjeros (como el americano Peter Harnden o el italiano Lamfranco Bombelli) y catalanes (como Frederic Correa o Alfonso Milà), que comenzaron a rehabilitar casas de pescadores sin alterar el exterior pero reformando el interior bajo los parámetros del confort moderno, con la intención de conservar la arquitectura regional y no caer en el feísmo urbanístico de otros pueblos de la Costa Brava. Existe una ruta para poder admirar varias de estas casas entre las que destacan Villa Gloria (Sant Pere, 5-7), Casa Staempfli (Doctor Callís, 7) y Casa Fasquelle (Camí des Cau de sa Guineu, 20).

PUEBLO BOHEMIO. Durante las primeras décadas del siglo XX, Cadaqués acogió a pintores, escritores y creadores de vanguardia que transformaron este pueblo marinero en un centro cultural de fama internacional. Como consecuencia, se fueron abriendo numerosas galerías de arte y museos como el Museo Municipal de Arte (Narcís Monturiol, 15) dedicado básicamente a Dalí aunque ofrece también exposiciones de artistas vinculados con Cadaqués como Picasso, Chagall o Klein, y el Museo Perrot-Moore, con obras de arte gráfico europeo.

El paso de estos personajes ilustres se puede ver en calles y casas que lucen placas conmemorativas a Picasso, Josep Pla o García Lorca. Destaca el Bar Melitón (Paseo Marítimo), donde Marcel Duchamp pasaba las tardes de verano jugando al ajedrez desde 1958 hasta su muerte.

Pero fue Salvador Dalí quien dejó su huella imborrable al establecer su residencia en Portlligat. El pueblo le rinde homenaje con varias estatuas: una de bronce en el Paseo marítimo, La libertad, de inspiración daliniana en la entrada del pueblo y La barca y el ciprés en la playa de Portlligat. También se recuerda a la poetisa catalana Rosa Leveroni en la Bahía de Portlligat, a Federico García Lorca en la playa del Llané, y a un curioso personaje local, Lidia de Cadaqués, en la avenida Víctor Rahola. Lidia era hija de Sabana, la última gran bruja de Cadaqués, fue íntima amiga de Dalí y alojó en su casa a famosos intelectuales como Eugenio D'Ors del que se enamoró. Murió loca y recluida en un asilo.

DE CAMPO Y PLAYA. En Cadaqués y sus inmediaciones hay varias playas y calitas como la Plaja Gran que vertebra el paseo marítimo, Portdoguer, Llané Gran y Petit de arena gruesa; la agreste Es Caials (grande y pequeña), la recogida Ses Oliveres con chiringuitos al borde del mar o Sa Conca con bar, restaurante y parking, y punto de partida del antiguo camino al faro de Cala Nans.

Una visita indispensable es la Casa-Museo de Salvador Dalí en la cala de Portlligat. En origen era una serie de barracas de pescadores que Dalí y Gala reestructuraron en forma laberíntica con un seudoestilo ibicenco de decoración surrealista. Se pueden visitar el taller, la biblioteca, las habitaciones y el jardín. Es necesario reservar por teléfono o correo electrónico.

De Cadaqués al Cap de Creus hay un recorrido de 12 kilómetros donde se encuentran decenas de pequeñas calas y playas salvajes, prácticamente vírgenes y de difícil acceso a veces sólo por mar. Los amantes de la naturaleza deben visitar el Parque Natural del Cap de Creus, ejemplo vivo y científico de millones de años de evolución geológica, vegetal y animal que la tramontana ha moldeado a su antojo. Desde 1853 vigila el entorno el Faro del Cap de Creus, el segundo más antiguo de Cataluña. Por su extraordinaria localización sale en películas como La edad de oro (1930) de Luis Buñuel y El faro del fin del mundo de Kevin Billington (1971). Al lado, en la antigua casa del vigilante se ha instalado un pequeño hotel con bar y excelente restaurante de pescados y cocina del mar con unas magníficas vistas.

COMER EN CADAQUÉS. La oferta gastronómica de Cadaqués es muy atractiva. El local más conocido es Casa Anita (Miquel Rosset, 16,) frecuentado por Dalí y otros personajes famosos. Se trata de todo un clásico muy recomendable no sólo por sus sabrosas gambas rojas locales, sino por su filosofía. Entre su abigarrada y acogedora decoración los comensales se sientan en bancos corridos de grandes mesas, con un ambiente ideal para entablar insospechadas amistades gastronómicas. En Casa Anita no hay carta: sus productos son frescos y el encargado canta los platos según mercado.

No menos popular es Can Tito (Vigilant, 8), regentado por un hijo de Anita, tiene fama de ser el mejor restaurante de Cadaqués, por su excelenteCadaqués es famoso por sus gambas rojas, su pescado fresco y sus arroces marineros cocina mediterránea creativa de pescados y arroces.

Es Grec (Unió, 11) es más íntimo y moderno, pero la calidad de sus anchoas, sardinas o navajas no le va a la zaga, además de ofrecer alguna especialidad griega, como corresponde a su nombre y a los ancestros del propietario, nieto de un griego emigrado a Cadaqués a principios del siglo XX.

Otros clásicos son Es Baluard (Riba Nemesi Llorens), ofrece una vista espectacular y está especializado en arroces y pescados, y Don Quijote (Avenida Caritat Serinyana, 5) con decoración rústica, un menú de paella y carta variada.

En el casco antiguo, Es Balconet (Sant Antoni, 2) situado en la antigua muralla, con carta muy variada de pescados del día y surtidos de tapas. La Sirena (Carrer d'es Call s/n), un íntimo local con cocina mediterránea y excelente relación calidad-precio. Compartir (Riera s/n) cocina de vanguardia y autor con platos de original presentación. Precio medio-alto.  

Algo más alternativo, El Gato Azul (Curos, 10) de decoración muy personal y carta exótico-mediterránea a buen precio. Y el Molino "El Barroco" (Pla d'en Retalla, 2) con un ambiente romántico y agradable terraza-jardín, ofrece excelente cocina libanesa y vegetariana.

Y para el final hemos dejado el plato fuerte del panorama gastronómico local: Compartir (Riera Sant Vicenç s/n), un proyecto de Mateu Casañas, Eduard Xatruch y Oriol Castro, los tres últimos jefes de cocina de El Bulli. El restaurante debe su peculiar nombre al verbo que define la filosofía de su cocina: compartir, pues los platos se sirven al centro de la mesa. Alta cocina de andar por casa.

DORMIR EN CADAQUÉS. Una buena opción para dormir en el casco antiguo de Cadaqués es el Hotel Ubaldo (Unió, 13), sencillo y acogedor local tradicional, a buen precio. Fuera del centro están La Tarongeta, con parking y habitaciones amplias con terraza, o el Aparthotel L'Heretat (Miquel Rosset, 29) con modernas instalaciones con aire acondicionado, wifi y cocina totalmente equipada.

Con excelentes vistas al mar y al pueblo tenemos el Hotel Llané Petit (Playa Llané Petit s/n) tiene habitaciones amplias, wifi y terraza con vistas a la pequeña playa,o el Hotel Playa Sol (Carrer de Pianc, 3) con una ubicación inmejorable frente al mar y piscina.

Fuera del pueblo, Carpe Diem (Carretera de Cap de Creus, 1) apartamentos con piscina, jardín y vistas a la bahía de Cadaqués o Sa Perafita (Carretera de Cadaqués, s/n), increíble masía del siglo XIV con decoración vanguardista con duchas de hidromasaje y un entorno repleto de viñedos.

ESTE LUGAR PERTENECE A NUESTRA SELECCIÓN DE ESCAPADAS ROMÁNTICAS
¿BUSCAS OFERTAS DE HOTELES EN CADAQUÉS? MIRA AQUÍ
NOMADEA | Ideas para escapadas y viajes de fin de semana desde 2008