Las 10 mejores playas de Galicia

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Galicia, sitio distinto decían Os resentidos. Y desde luego sus playas lo son. La bandera azul ondea en las playas gallegas, que no tienen rival en lo que respecta a aguas cristalinas, extensiones de arena fina o viento y olas para la práctica de deportes acuáticos. Disfrutar de sol y calor ya es otro cantar, pero quien busque belleza natural, paz y tranquilidad, que vaya tomando nota.

1. Playa de Rodas

Considerada por The Guardian como la mejor playa del mundo, la playa de Rodas es una de las más limpias y cristalinas de toda la costa gallega. Ubicada en las privilegiadas Islas Cíes, Reserva de la Biosfera y por tanto de acceso controlado, no sufre la masificación turística y se convierte así en un incomparable reducto de tranquilidad y belleza natural. Nada que envidiarle al Caribe o Tailandia, excepto por la temperatura gélida de sus aguas.  

2. Playa de las Catedrales
Ribadeo (Lugo)

En la costa lucense se encuentra la playa de las Catedrales, una maravilla arquitectónica esculpida por la naturaleza. Su nombre real es Aguas Santas pero la erosión del viento y el mar durante milenios ha esculpido y agujereado los imponentes acantilados que mueren en la playa, creando bóvedas, arcos e impresionantes grutas que semejan catedrales. Cuando hay marea baja se pueden atravesar caminando. Se la considera una de las playas más espectaculares del mundo.

3. Playa de Carnota
Carnota (A Coruña)

Con siete kilómetros, la playa de Carnota es la más larga de Galicia y de las más solitarias de la Costa da Morte. Todo allí es naturaleza salvaje: el mar a sus anchas, dunas y arenales hasta donde alcanza la vista, y marismas en la desembocadura del río Valdebois, en Caldebarcos, conocidas como A Boca do Río. La protege el colosal Monte Pindo, un macizo granítico donde los celtas creían que moraban los dioses. No te vayas de Carnota sin visitar su hórreo, el más grande de Europa, ni las cascadas del río Xallas.

4. A Lanzada
O Grove (Pontevedra)

La de A Lanzada es la playa más larga y venteada de las Rías Baixas con unas aguas gélidas, pero muy yodadas y ricas en algas. Es ideal para dar largos paseos, ya sea por las pasarelas que llevan a la ermita y al cercano pueblo de San Vicente del Mar, o por la orilla disfrutando de la puesta de sol y del rumor de sus hipnóticas olas, protagonistas de rituales mágicos como el de la noche de San Juan: además de saltar hogueras, las mujeres que quieren concebir saltan nueve olas seguidas para quedarse embarazadas.

5. Playa de Corrubedo
Riveira (A Coruña)

Lus dunas de la playa de Corrubedo son Parque Natural por ser el hogar de numerosas aves acuáticas, anfibios y reptiles. Es zona protegida y para acceder hay pasarelas que impiden transitar libremente y preservar así maravillas como la duna móvil (única en Galicia), la laguna de agua dulce de Vixán, la laguna salobre de Carregal y restos megalíticos. En este cordón semicircular de cuatro kilómetros de paisaje desértico están las playas de Ladeira y As dunas, de arena fina y mar bravo.  

6. Playa América
Nigrán (Pontevedra)

Originalmente Playa de Area Loura (playa de arena rubia), Playa América fue urbanizada por gallegos retornados de las Américas, de ahí su nombre. En esta playa de mar abierto de casi dos kilómetros, se puede ir paseando hasta el pueblecito de Panxón a la derecha coronado por el Monteferro, y a la izquierda hasta el mirador de Monte Lourido con una preciosa vista de la villa de Baiona (a la que se puede llegar por un paseo peatonal de unos 5 kilómetros) y las islas Estelas al frente.  Dispone de restaurantes, bares y muchos servicios en toda su área.

7. Playa de O Rostro
Fisterra (A Coruña)

La de O Rostro es otra maravillosa playa virgen de vivísimo oleaje provocado por el fuerte viento del que la resguardan algunas dunas, salpicadas de vegetación agreste: cardos, juncos y espadañas donde viven algunas aves acuáticas como gaviotas y chorlitos. Se han encontrado importantes restos arqueológicos en la cercana aldea de Duio que confirman una antigua leyenda local que asegura que la ciudad de Dugium -fundada por la tribu celta de los nerios hacia el VII a.C- yace bajo sus arenas, destruida por un terrible tsunami.

8. Castro Baroña
Porto do Son (A Coruña)

La playa de Castro Baroña es un rinconcito mágico no sólo por su recoleta playa de arena fina y vivo oleaje que rompe contra las rocas, sino por los restos primitivos de Castro de Baroña, de los mejor conservados de Galicia. Este asentamiento prerromano del siglo I a.C. está edificado sobre una pequeña península que sale al mar como una atalaya. Detrás hay una playa nudista frecuentada por todo tipo de visitantes y tan yodada que el bronceado perfecto está garantizado. Ojo, bañistas: hay un desnivel muy pronunciado al alejarse de la orilla, peligroso por las corrientes.

9. Doniños
Ferrol (A Coruña)

Preciosa playa de arena blanca, pero de fuerte viento y oleaje que provocan fuertes y peligrosas corrientes que los gallegos llaman resacas. Es una playa semiurbana con curiosidades como Punta do Castro (al norte), restos de un castro donde se encontraron joyas celtas; ruinas de un castillo e instalaciones de artillería de costa (en el medio de la playa), que fueron muy útiles durante la Guerra de la Independencia al repeler el ataque de la armada inglesa. Un consejo: la zona de Punta Penencia está menos masificada y concurrida que la de Outeiro.

10. Arealonga
O Vicedo (Lugo)

El litoral lucense es de los más vírgenes y menos explotados de la comunidad gallega con excelentes zonas de marisqueo. La playa de Arealonga está en la desembocadura del río Sor -que separa las provincias de Coruña y Lugo- y es una extensión semicircular de arena blanca y aguas limpias y tranquilas, que disfruta de un microclima especial en un entorno semiescondido y resguardado por pinos y eucaliptos. Hay una zona de merendero y un paseo de medio kilómetro que lleva al cercano pueblo de O Vicedo.

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