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Segundo día en Florencia

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Escapada a Florencia

FLORENCIA EN UN DÍA | COMER EN FLORENCIA

Tras nuestra primera incursión por las calles y canales florencianos, dedicaremos el segundo día de nuestra escapada a visitar mercados, museos y monumentos que hacen de la ciudad italiana una de las más bellas del mundo. Además, visitaremos alguna de sus islas, alguna de ellas de renombre mundial, como Murano.

Por la mañana...

Que Florencia es ciudad de museos, debe saberlo cualquier viajero que quiera conocerla. La cantidad de herencia artística que esta hermosa urbe ha recibido a lo largo de los siglos, que ni siquiera dos enormes palacios como los Uffizi o la Academia son suficientes para albergar todo el patrimonio.

Por esta razón, parte de las colecciones fueron a parar hace ya algunos siglos al Museo Bargello (Via del Proconsolo, 4), muy especialmente una gran cantidad de maravillosas esculturas. La silueta intensamente medieval del edificio (el Palazzo Bargello, edificado en el siglo XIII) acoge algunas piezas fundamentales que los amantes del arte no se deben perder: el David de Donatello, el Baco de Miguel Ángel y el de Jacopo Sansovino. Una visita a este Museo Nacional puede ser una estupenda forma de comenzar nuestra segunda mañana florentina rodeados de arte, como no podía ser de otra manera.

Pero si estamos ya un poco saturados de tanta creatividad y nos apetece más bien recorrer de nuevo las calles en busca de todo lo que Florencia tiene para ofrecer, podemos encaminarnos a visitar una de las iglesias más espectaculares de la ciudad: Santa Maria Novella. El templo se sitúa en la plaza del mismo nombre, al noroeste de la ciudad, y fue terminado de construir a mediados del siglo XIII. El precioso revestimiento de mármol de la fachada, tan típico de la ciudad, fue realizado a finales del siglo XV. No podemos escapar del mejor arte en ningún lugar de Florencia: el interior de la iglesia acoge magníficas obras como La Trinidad de Masaccio, o la Capilla Tornabuoni con los frescos de Ghirlandaio.

Por cierto, también se llama Santa Maria Novella la que, probablemente, es la farmacia más famosa del mundo. Tanto, que se ha convertido en una de las visitas obligadas en Florencia. Allí podremos adquirir sus famosos jabones, perfumes, cosméticos... elaborados de forma natural con recetas centenarias. Como curiosidad, podemos decir que el mítico personaje de Hannibal Lecter (Anthony Hopkins) era cliente de este local en la película Hannibal, rodada en gran parte en la ciudad de Florencia. La Farmacia Santa Maria Novella se encuentra muy cerca de la estación de tren de Florencia, en la Via della Scala, 16.

Siguiendo con las iglesias: otro bellísimo edificio a visitar es la Basilica di Santa Croce, antiquísimo templo del siglo XIII que tiene a gala ser la iglesia franciscana más grande del mundo. Como curiosidad, indicar que en este templo están enterrados personajes de la talla de Maquiavelo, Galileo Galilei y Miguel Ángel, entre otros célebres personajes históricos.

No hay que perder la oportunidad de contemplar las maravillosas creaciones de Donatello, Vasari, Brunelleschi, Bronzino, Giotto y muchos otros artistas italianos de primer orden que se exhiben en su interior.

Y para refrescarnos un poco y evitar que nos ocurra lo mismo que a Stendhal, nada mejor que recuperar fuerzas en un establecimiento emblemático en Florencia: la heladería Vivoli (via Isola delle Stinche, 7), que nos coge bastante cerca. Atención a sus helados originales de arroz con leche o pera caramelizada, y sobre todo, al de café. Eso sí, los helados hay que consumirlos en el establecimiento (los ponen en copa) y no son precisamente baratos, pero tienen admiradores en todo el planeta.

Si lo que nos apetece en nuestro segundo día de recorrido no es meternos en los museos ni las iglesias, sino disfrutar a tope de la maravillosa luz de la Toscana al tiempo que rastreamos en busca de gangas y recuerdos, podemos dirigirnos al Mercado de San Lorenzo, ubicado en el Centro Histórico y que está considerado el mejor de la ciudad. Los puestos abren a diario por las mañanas, a excepción de los domingos. Otro mercado curioso e interesante es el Mercato "Delle Cascine" (en el parque del mismo nombre), considerado el más grande y barato de Florencia; eso sí, sólo abre los martes.

El Rastro por excelencia de la ciudad, el famoso Mercado delle Pulci (Mercado de las Pulgas), se instala todos los días en la Piazza dei Ciompi, mañana y tarde: antigüedades, trastos, grabados antiguos, libros. Sin duda, es el mejor lugar para adquirir el recuerdo más auténtico e imborrable de la ciudad.

Por la tarde...

Un nuevo y fascinante palacio florentino nos espera en esta segunda tarde de recorrido: el Palazzo Vecchio. Ubicado también en la Piazza della Signoria, su estampa es inconfundiblemente medieval (siglo XIV) y recuerda a un castillo de cuento, con su forma cuadrada y su estilizada torre. Como curiosidad, comentar que el Salón de los Quinientos fue decorado en origen nada menos que por Leonardo da Vinci y Miguel Ángel, a quienes se les encargó la realización de dos pinturas murales representando sendas batallas.Lamentablemente, ninguno de los dos artistas las finalizó y terminaron siendo recubiertas por las obras de otros pintores menos reconocidos.

Sin embargo, lo que sí se puede admirar en este magnífico edificio es alguna escultura de Miguel Ángel (el Genio de la Victoria), la deslumbrante Capilla de Leonor con frescos de Bronzino, el original de la Judit de Donatello... Sin embargo, si algo llama la atención en este palacio es la posibilidad de realizar una visita guiada por los rincones más secretos que alberga: una ruta en español que se hace por la tarde (lo mejor es ir antes a reservarla) y que, tras una extensa explicación sobre la historia de Florencia en el Medievo y el Renacimiento, guía a los asombrados viajeros a través de una puerta oculta, atravesando pequeñísimas estancias con bella decoración y pasando por la Sala de Mapas, para terminar contemplando la impresionante estructura de sujeción del techo del palacio.

Una hora y cuarto para un recorrido distinto y muy especial. La visita guiada estándar cuesta 6 euros, y por sólo un euro más es posible añadirle la de los itinerarios secretos.

Muy cerca del hermoso Ponte Vecchio encontramos la gran mole del Palazzo Pitti, un edificio renacentista del siglo XVI así llamado por haber sido en origen la residencia del banquero Lucca Pitti y su familia. En 1549 fue adquirido por la poderosa familia Médicis y pasó a ser la residencia de los Grandes Duques de la Toscana. Hoy día, tras muchos avatares y cambios de manos, es uno de los museos más importantes de Florencia (y de hecho, es el más grande).

Dividido en varias galerías, alberga obras de Rubens, Rafael, Tiziano y Correggio entre otros artistas; además, llama la atención la forma de exponer las obras, más del estilo de la decoración de una vivienda palaciega que a la manera de la clásica galería de arte o museo. Cabe destacar la gran colección de arte moderno que puede contemplarse en este palacio y que comprende los siglos XIX y XX, así como el Museo de Carruajes y de la Porcelana, y la Galería de Trajes.

Este puede ser un buen momento para disfrutar un poco de la naturaleza (urbana, en este caso) y el relax que nos ofrece uno de los jardines más bellos que podamos contemplar: los Jardines Boboli, que son parte del Palazzo Pitti. Abren a diario excepto los lunes, pero atención: en invierno cierran a las 16:30 y en verano, a las 18:30. La familia Médicis, una vez más, adquirió los jardines y encargó al maestro conocido como Tribolo para rediseñarlos. Así, la Colina Boboli fue espectacularmente ajardinada en pendiente con maravillosas fuentes y estatuas, rincones románticos (como la Grotta Grande), el pequeño lago, pérgolas de mármol, un anfiteatro de piedra (en el cual hay un Obelisco egipcio). Este jardín fue la inspiración para los diseños más célebres de Europa, como por ejemplo los jardines del Palacio de Versalles en Francia.

Desgraciadamente, nuestra escapada a Florencia está terminando y ya nos toca despedirnos. Y qué mejor que hacerlo con las mejores vistas de la ciudad. El punto perfecto para contemplar una magnífica panorámica y sacar las últimas fotos de la villa es sin duda la Plaza de Miguel Ángel o Piazza Michelangelo, el mirador más conocido de Florencia: adornada en su centro por copias de las esculturas más famosas del artista italiano, desde ella pueden admirarse los edificios más importantes reunidos junto al río Arno.

Una visión inolvidable que puede complementarse con un café o un refrigerio en el restaurante situado en la galería. Nos despedimos así de Florencia, la ciudad de los Médicis, del arte y del Renacimiento italiano; pero como habremos acariciado al Porcellino , sin duda volveremos alguna vez.

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