Estambul, a la luz de dos mundos

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Escapada a Estambul

Napoleón Bonaparte dijo: si la Tierra fuese un solo Estado, Estambul sería su capital. Ahí queda eso.

Estambul, la capital turca, es una megápolis ubicada sobre tres penínsulas que el mar separa y limita, convirtiéndola en la frontera natural entre Asia y Europa

Millones de personas viven en esta capital de imperios, con un pie en la Europa caucásica y otro en la península de Anatolia. Por sus gigantescas dimensiones, es importante saber qué zonas visitar para captar su esencia multiétnica. El Cuerno de Oro, estuario natural donde según la leyenda los bizantinos escondieron su oro al llegar los otomanos, divide la parte europea en dos: al sur está la antigua Constantinopla, antigua capital del Imperio Romano y Bizantino, que cuenta con los puntos turísticos más visitados; y al norte, la moderna Estambul.

La parte asiática es menos turística, pero auténtico hervidero de vida cotidiana entorno al Bósforo, el transitado estrecho que une el Mar Negro y el de Mármara.

SULTANAHMET, LA HUELLA ROMANA

Nuestro recorrido por Estambul debería empezar en el Barrio de Sultanahmet, uno de los más famosos de la ciudad y donde el legado romano es todavía visible. Allí podremos disfrutar del antiguo Hipódromo (la actual Plaza Sultán Ahmet), la joya de la antigua Constantinopla, construido hacia finales del siglo II d.C.

Tenía capacidad para 30.000 espectadores y fue centro de festejos hasta el siglo X, incluso con los otomanos. Esta zona ajardinada separa a dos de los principales monumentos de la ciudad: la Mezquita Azul (levantada por orden del sultán Ahmet I) y Santa Sofía, la mezquita que sale en todas las fotos de Estambul.

En el barrio se conservan el Obelisco Egipcio, el monumento más antiguo de la ciudad, la Columna de Constantino (Porfirogenio) de tosco aspecto y la Columna Serpentina, que conmemora la victoria de los griegos sobre los persas. Lo más llamativo es la Fuente alemana, una estructura octogonal y abovedada de estilo neobizantino de 1900 que conmemora la visita a Estambul de Guillermo II.

CONSTANTINOPLA BIZANTINA

Si hablamos de arte durante la época del Imperio Bizantino, la auténtica joya de la ciudad es la Iglesia de Santa Sofía (Aya Sofya, casa de la sabiduría divina) del siglo VI, en origen catedral cristiana y  convertida en mezquita en el siglo XV y museo desde 1935. Visita absolutamente obligatoria en nuestra escapada a Estambul

Considerada durante siglos la iglesia más hermosa de la cristiandad, impresiona la inmensa cúpula de 55 metros y los estilizados minaretes añadidos por los otomanos. El interior es aún más estremecedor: marfil, alabastro y mármol rivalizan con la luz natural que parece sostener la cúpula, ilumina los mosaicos bizantinos del IX y al rebotar en los medallones árabes nos recuerda que allí habitó Alá.

Otro ejemplo de la influencia bizantina es la Basílica de La Cisterna (Yerebatan Sarayi, en turco Palacio Sumergido), una gigantesca piscina subterránea construida por Justiniano en el año 532 a.C. para abastecer su palacio de agua de los bosques de Belgrado (que nadie se asuste: este bosque está en Turquía, no en Serbia): 336 columnas repartidas en 140 metros e iluminadas en rojo anaranjado le dan a esta basílica aspecto de catedral sumergida en el Averno.

A través del entarimado de madera, se llega al fondo donde reposan dos columnas con cabeza de Medusa boca abajo, según dicen para no dejar petrificado a quien las mira. Hay un pequeño bar-terraza con escenario para conciertos, pero el olor a humedad y cerrado es demasiado persistente.

Otros restos bizantinos son los siete kilómetros de murallas marítimas del siglo IV, que van desde el Mar de Mármara hasta el Cuerno de Oro. Y las murallas terrestres del siglo V desde el Cuerno de oro al impresionante recinto fortificado del Castillo de Yedikule (Siete Torres) donde se celebraban las victorias de la ciudad.

Una excelente muestra de arquitectura religiosa, aunque poco visitada, es la Iglesia San Savior de Chora (actualmente, Museo Kariye) con espléndidos frescos y mosaicos del siglo XIV en el interior.

MEZQUITAS FAMOSAS

Si algo llama la atención en Estambul, es la cantidad de mezquitas que hay en la ciudad. Junto a Santa Sofía está la Mezquita Azul, otra de las joyas de Estambul, construida en piedra y mármol a principios del siglo XVII. Su nombre proviene de los 20.000 azulejos hechos a mano en azul y verde que decoran el interior pero que el tiempo ha descolorido. La superposición de cúpulas de diversos tamaños y los  puntiagudos minaretes acentúan su profundidad exterior, mientras en el interior la sobriedad decorativa propicia el recogimiento y la oración. Se debe entrar descalzo y las mujeres con la cabeza y hombros cubiertos.

Otras mezquitas importantes en Estambul son la Mezquita de Süleymaniye, edificio de cuatro minaretes y cuatro madrazas con un hermoso patio delantero, y varios cafés cercanos. La Mezquita Rüstem Pachá, famosa por sus hermosísimos azulejos y muy difícil de encontrar, escondida entre las estrechas y bulliciosas callejuelas cercanas al Gran Bazar. La Mezquita Imperial de Faith, la primera mezquita imperial construida después de la toma de la ciudad, y no muy lejos la Mezquita de Zeyrek, antiguo Monasterio de Pantocrátor del siglo XII (en su momento la segunda iglesia más grande de Estambul) que conserva los suelos y vidrieras originales.

ESPLENDOR OTOMANO

Tras los imperios Romano y Bizantino, el Imperio Otomano reinó en Estambul durante cinco siglos, y fue el responsable de que Estambul diera un giro radical tanto en lo cultural como en lo religioso.

El Palacio de Topkapi es un gigantesco complejo arquitectónico construido por Mehmet II, el Conquistador de Constantinopla, que fue residencia principal de los sultanes otomanos y sede del gobierno desde 1465 hasta 1853. Desde 1923, una parte del recinto es Museo Arqueológico con espaciosas salas que albergan espléndidas muestras de arte griego, mesopotámico y preislámico como el Tratado de Kadesh y los sarcófagos de los reyes de Sidán. El coqueto palacete anexo es el Pabellón de los Azulejos con hermosas piezas de alfarería selyúcida y otomana del siglo XVI.

Topkapi fue escenario de leyendas orientales de todos los tonos: Selim II se ahogó en el baño borracho de champán; el sultán Ibrahim estuvo cuatro años encerrado en una jaula y se volvió loco, y en él, Roxelana, la bella esposa de Solimán el Magnífico, urdió sus intrigas.

La visita completa es larga y sólo es gratis acceder a las caballerizas, las cocinas, los jardines y, sobre todo, a la Cámara del Tesoro, donde se exhibe el puñal de Topkapi del siglo XVIII. De hecho, muchos viajeros habrán visto la película Topkapi, donde Melina Mercouri, Peter Ustinov y Maximilian Schell trazan un plan para robar esta maravillosa daga entrando por el único sitio posible: la cúpula del palacio.

Es de pago la visita al harén, residencia de la madre del sultán, sus esposas, concubinas y odaliscas, su prole, además de criados y eunucos. De las 300 habitaciones, solo están abiertas unas 20, algunos patios y jardines. Como remate, es aconsejable dar un paseo por antiguos jardines del palacio, el cuidadísimo Parque Gülhane y tomar algo en la terraza-mirador con vistas al Bósforo, el Cuerno de Oro y el mar de Mármara.

Y por supuesto, no debemos abandonar esta parte de la ciudad sin realizar otra de las visitas obligadas en nuestra escapada a Estambul: el Gran Bazar, un área de 80 calles y más de 4.000 tiendas de artesanía local y tradicional a precio elevado. Para buscadores de aromas, el Bazar de las Especias (antes Mercado Egipcio) es un edificio de 500 años donde se puede encontrar también caviar, jabones y barros curativos o tés en variedad.

Pero si lo que queremos es empaparnos de la atmósfera local, lejos del trasiego de turistas, hay que pasearse por el Mercado de pescado de Kumkapi, un barrio popular donde podremos comer el pescado más fresco y barato de la ciudad.

LA MODERNA ESTAMBUL

El Puente Gálata, sobre el Cuerno de Oro, une la parte occidental antigua con la moderna, dominada por la imponente Torre Gálata, de 67 metros y nueve plantas.

Construida en 1384 por los genoveses instalados en este barrio de Estambul, esta torre ofrece desde su terraza-bar una de las vistas más espectaculares de Santa Sofía y la Mezquita azul. Está dentro dell distrito de Beyoglu, el barrio medieval de la Pera (en griego, "el otro lado") y actualmente es el epicentro de la vida artística y nocturna de la moderna Estambul. Su motor vital es la Plaza Taksim, punto de encuentro para turistas y turcos, de donde parte la avenida comercial y diplomática (hay varios consulados) de Istiklal, con el famoso tranvía que la atraviesa de extremo a extremo.

En esta zona, están el barrio de Cihangir, repleto de cafés y terrazas en edificios bien restaurados, y al barrio más cosmopolita y elegante de Estambul: Nisantasi, comparado con el SoHo neoyorquino o Las Ramblas de Barcelona por sus hermosos y cuidados edificios históricos, las tiendas de lujo, galerías de arte y cafés y restaurantes elegantes con cierta atmósfera bohemia.

En esta área pero mirando al mar, se encuentra el Palacio Dolmabahce, museo, residencia de verano de los sultanes y de Ataturk, presidente de la república. Mezcla de estilos occidentales y otomano, se divide en dos partes: el Selamlik, conjunto de dependencias administrativas y salones oficiales, es la parte más llamativa por la Escalera de Cristal y el magnificente Salón del Trono, y el Harén.

Hacia el norte por la costa, se pueden admirar las yalis, bellísimas residencias de verano del siglo XVIII y XIX construidas en madera para embajadores y aristócratas, hoy edificios protegidos. Y caminando hacia el mar Negro se llega a la pequeña mezquita de Örtaköy del siglo XVIII pero de estructura más antigua, abocada sobre el mar y a la sombra del moderno y colgante Puente del Bósforo que conecta la parte europea y asiática.

ANATOLIA, ESTAMBUL DE ASIA

Atravesando el Puente del Bósforo, en la orilla asiática encontraremos el Palacio de Beylerbeyi, de estilo barroco, rodeado de jardines y con unas vistas excepcionales del Bósforo. Merece la pena hacer la visita guiada por las anécdotas que oculta. A su alrededor hay varios restaurante y puestos callejeros para adquirir pequeños souvenirs.

Siguiendo la corriente del mar, está el barrio de Üsküdar, uno de los más antiguos de la parte asiática conocido como La Ciudad del Oro por el reflejo que le daba el sol sobre el mar al atardecer. En sus límites se encuentra la Torre de la doncella (Kiz Kulesi), uno de los lugares más románticos de la ciudad. Según la leyenda un sultán la construyó en un islote como cárcel para su hija y alejarla así de su joven y pobre enamorado que todas las noches iba a verla en barca.

Hablando de barcos desde el meridional puerto de Kadiköy, después de disfrutar de un tranquilo y soleado desayuno turco, podemos coger un ferry a las Islas Príncipe, residencia de verano de los emperadores bizantinos, pues merecen una excursión de un día. Y es imprescindible hacer un crucero por el Bósforo: un relajante paseo de una hora para disfrutar de una nueva perspectiva de la ciudad desde el agua.

COMER EN ESTAMBUL

La gastronomía turca se encuentra por doquier: en Sultanhamet nos encontramos con Sultanahmet Koftecisi (Divanyolu Cad. 12A), el restaurante más antiguo de Estambul, famoso por sus albóndigas a la brasa con ensalada. Cerca de allí está Adonin (Divanyolu Cad. Ticarethane Sek. 27/31), que tiene terraza en la calle, hablan español y ofrecen platos muy variados. En esta misma calle hay gran oferta de restauración y hoteles. Kizilkayalar (Siraselviler Cad. 6, Taksim) es famoso por sus hamburguesas húmedas (hamburguesas con panecillos mojados en salsa de tomate) y Ciya Sofrasi (Caferaga Mah. Güneslibahce Sok.,43) en Kadiköy, se distingue por sus kebabs, especialidad de la casa.

Si lo que queremos es una cena con buenas vistas, nuestro restaurante es el 360 (Pisos 7 y 8 Istiklal Cad. Misir Apartmani, Beyoglu), muy frecuentado por público local y extranjero. Ofrece platos de fusión turca-internacional a precio medio-alto, y tiene bar de copas con terraza y Dj. Otra opción es Leb-i Derya, en el 6º piso del Hotel Richmond (Istiklal Cad.227), que es el sitio favorito de los turcos para comer los domingos y tomarse un mojito con vistas al Bósforo. O el Restaurante Hamdi (Kalcin Sok. Tahmis Cad. 17), que ademas de sus tradicionales kebabs, pescados a la parrilla o meze (entremeses) tiene las mejores panorámicas del puerto de Eminönü y del Cuerno de Oro.

Para tomar algo ligero y caliente, Beyoglu Dilek (Istiklal Cad. 341) es un agradable y confortable salón de té de inspiración parisina con excelentes postres. Taksim Gezi (Inönü Cad.5) es una pastelería especializada en chocolates y delicias turcas.

En cuanto a especialidades locales, es recomendable probar el yogur de Kanlica (un precioso pueblo situado en la parte asiática). Se sirve fresco y con azúcar, una rareza pues en Turquía el yogur no es dulce. El barrio de Ortaköy es popular para comer kumpir, patatas asadas rellenas de aceitunas, maíz o embutidos. Y por supuesto, en cualquier barrio con vistas al Bósforo o al Cuerno de Oro deberemos probar un Çay (té turco) con simit (tradicionales rosquillas de pan con sésamo), mientras disfrutamos del atardecer dorado de Estambul.

DORMIR EN ESTAMBUL

En Sultanahmet se concentra gran parte de la oferta hotelera con establecimientos cuidados y atendidos por personal amable y servicial. Entre otros, Neorion Hotel  (Orhaniye Sok., 14) destaca por su hammam y un bufé gratis de 13.00 a 19.00h. 

Sirkeci Konak Hotel (Taya Hatun Cad., 5) ofrece WiFi, merienda y té gratis y vista a las murallas del Palacio desde algunas habitaciones.

El Hotel Sultania (Ebusuud Cad. Mehmet Murat Sok 4), acogedor al estilo turco y con excelentes vistas desde su Restaurante Olive en la azotea.

En la zona de Taksim, Opera Hotel (Gumussuyu Inonu Cad.,26) tiene piscina y baño turco, WiFi gratis y Skyview Restaurant & Bar con vistas panorámicas al Bósforo.

Para viajeros más independientes, los apartamentos I'zaz Lofts (Balik Sok., 12) están en una antigua casa griega con muebles hechos a medida y modernas instalaciones. Harbiye Residence (Cumhuriyet Caddesi Selbasi Sok., 6) es un aparthotel con suites amplias, cocina, TV LCD, hidromasaje y algunas habitaciones con una terraza.

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