Restaurantes españoles con 3 estrellas Michelín (2010)

Los amantes de la buena cocina están alerta cuando se conceden las famosas (y polémicas) estrellas Michelín. En 2010 la publicación francesa ha distinguido a siete restaurantes españoles con la máxima puntuación, cuatro en Cataluña y tres en el País Vasco, deshaciendo así el empate estelar de los últimos años.
Si planeamos una escapada gastronómica, ¿por qué no hacerla a los mejores restaurantes del país? Aquí está la lista de galardonados…
1. El Bulli (Cala Montjoi, Roses. Girona)
A nadie se le escapa que el mejor restaurante del mundo (según la prestigiosa revista Restaurant) volvería a obtener las tres estrellas Michelín. El sueño de cualquier gastrónomo es poder reservar mesa en casa de Ferran Adrià, cosa harto complicada porque la lista de espera es de varios años. Además, el genio catalán acaba de comunicar su intención de tomarse un par de años sabáticos, periodo durante el cual El Bulli cerrará sus puertas.
2. Arzak (San Sebastián, Guipúzcoa)
Pocos galardones le quedan que conseguir a este gran restaurante: 3 estrellas Michelín, Relais & Chateau, Traditions & Qualité… Durante muchos años Juan Mari Arzak fue considerado el número uno indiscutible, introductor de la innovación a través de la nueva cocina que abanderó y lideró en España. El Arzak, en lo alto de Miracruz, es un prodigio del dominio de las nuevas técnicas y nuevos productos. Tras muchos años Arzak sigue dando la gran talla en sus últimas creaciones de sus platos inigualables y con sello personal.
3. Martín Berasategui (Lasarte, Guipúzcoa)
El idioma que emplea Martín para comunicarse es el del fuego y la cazuela. A punto ya de rozar la cincuentena, es capaz de deslizar y condensar en cada plato la exageración, la prudencia y la medida, el sabor explosivo, el perfume sutil, el vacío o la concentración enfrentada en muchas ocasiones a lo disperso. Uno de los clásicos.
4. Akelarre (San Sebastián, Guipúzcoa)
Akelarre goza de un emplazamiento privilegiado en lo alto del monte Igueldo, practicamente colgado en el acantilado, con vistas impresionantes del Cantábrico a través de sus enormes ventanales, y una excelente puesta en escena, con todos los detalles cuidados, buen servicio de sala y magnífica bodega. El buen hacer de Subijana se caracteriza por su cocina moderna en cuanto a técnica y concepto, apegada a los productos de la tierra y de la temporada, todo marcado por el buen gusto, el refinamiento y el equilibrio entre sobriedad e innovación.
5. Sant Pau (Sant Pol de Mar, Barcelona)
Carme Ruscalleda propone una cocina creativa, natural y moderna, inspirada en el paisaje y la cultura culinaria catalana. Frente a un jardín que linda con la playa de Sant Pol de Mar, población de gran belleza y encanto, Carme desarrolla un estilo gastronómico muy personal y libre. La cocina, elaborada mayoritariamente con productos del Maresme, comarca rica en puertos pesqueros, huertas especializadas y montaña salvaje, apuesta principalmente por el equilibrio gustativo, el respeto de los sabores naturales, los contrastes y las texturas en los platos.
6. Can Fabes (Sant Celoni, Barcelona)
De ambiente bohemio y romántico, cuidado servicio y con una cocina que se nutre de los mejores productos del Montseny y el Maresme,no es raro que a Can Fabes le hayan vuelto a caer las tres estrellas de Michelín. El encargado de este templo culinario es el polémico Santi Santamaria, tótem de la gastronomía catalana, qeu basándonse en la tradición culinaria de la zona sirve platos voluptuosos, sabrosos y de una modernidad asombrosa.
7. El celler de Can Roca (Girona)
El restaurante de los hermanos Roca ha sido el último en ser condecorado con las tres famosas estrellas, algo que en el sector se daba por hecho desde hace años. Los tres hermanos (cocinero, pastelero y somelier) han conseguido crear un espacio donde confluyen tres registros del trabajo culinario: el más cercano a la tradición y a la memoria, el artístico, que nos sumerge en el mundo de las emociones, y el intelectual. Sin renunciar a las técnicas culinarias clásicas esta tríada profesional evoluciona constantemente y ayuda al comensal a descubrir nuevos sabores y aromas olvidados en el tiempo.