Escapada a Tarragona

26 de Marzo de 2010 | Escrito en Fin de semana



Tarragona

Tarragona es conocida como la ciudad de la contínua primavera.  Ciudad donde se conjugan el pasado medieval y modernista, el bullicio de la rambla, la cocina marinera y la luz del mediterráneo. Pero si por algo es famosa Tarragona es por sus restos romanos, un tesoro urbano que la UNESCO declaró a 14 de estos elementos como Patrimonio de la Humanidad. Tarraco, como se denominaba en la época romana, fue una de las principales ciudades del imperio.

Lo primero que deberemos hacer es agenciarnos un plano de la ciudad, para lo que podemos acudir a la Oficina de Turismo (calle Major, 39). Empezaremos echándole un vistazo a la Maqueta Romana, situada en la plaza del Pallol, donde veremos la antigua muralla que circundaba el casco antiguo. De los 3.500 metros originales, ahora quedan 1.100 en mal estado. Junto a la muralla se encuentra el Foro Provincial, cuyo interior estaba decorada con estatuas de las que aún se conservan pedestales en la calle Mercería.

Si seguimos las murallas llegaremos hasta el museo arqueológico (Plaza del Rei, 5), junto al paseo Sant Antoni. Entre otros tesoros, nos encontramos con la estatuilla nº542, llamada Tintinnabulum. Tal vez no nos suene su nombre, pero basta echarle un vistazo para que reconozcamos la silueta:  está demostrado que Hergé se basó en esta figura para crear su personaje más famoso: Tintín.

Allí cerca se encuentran la torre de Pretori y el Circo Romano, uno de los mejor conservados de occidente. Podremos disfrutar de alguna de sus partes descubiertas en la plaza Sedassos, la plaza de la Font y la calle Trinquet Vell.

Uno de los platos fuertes en nuestro recorrido es el Anfiteatro, situado casi en el mar. Actualmente se conserva parte de la grada tallada en la roca y un fragmento de la parte meridional, colgado sobre bóvedas de hormigón.

Una buena opción para los más perezosos es tomar el Tarraco Trenet, un trenecito que recorre muchos de los puntos de la Tarragona romana. El punto de partida es el paseo de las Palmeras, y sale cada hora entre las 10.30 y las 18.30 h.

No podemos finalizar nuestra ruta romana de Tarragona sin ver el Museo y la Necrópolis Paleocristiana (Avda. Ramón y Cajal, 80).

La Edad Media fue otra de las épocas de esplendor para la ciudad, con joyas como la Catedral y sus alrededores, donde se mezclan el románico y el gótico, como en la antigua Vicaría, la casa Balcells y el antiguo hospital de Santa Tecla, donde estuvo ingresado George Orwell, autor de 1984.

Otro de los períodos que engrandecieron la arquitectura tarraconense fue el Modernismo. El hotel Metropol, el colegio de las Teresianas, el rectorado de la Universidad Rovira i Virgili o el Ayuntamiento son alguno de los más bellos ejemplos de esta tendencia.

Un consejo: existe una tarjeta llamada TarraGo!na Card, que no sirve para 24, 48 o 72 horas (su precio es de 14, 19 y 24€, respectivamente) e incluye transporte, acceso gratuito a los principales museos y atracciones y numerosos descuentos en restaurantes, comercios, taxis… Se puede adquirir en hoteles, cámpings y oficinas de turismo.

La oficina de turismo también organiza guías oficilaes de la ciudad, que duran aproximadamente 2 horas. Hay 4 rutas: romana, medieval, modernista y de fiestas y tradiciones.

COMER EN TARRAGONA

Si la ciudad es famosa por su pasado romano, no lo es menos por su excelente gastronomía de clara influencia mediterránea. Algunas sugerencias:

La Queveda (Plaza del Fòrum, 6). El bar más antiguo de la ciudad, con platos clásicos como la sepia con alioli o el rabo de buey.

Pizzeria Pulvinar (Ferrers, 20). Uno de sus atractivos es que aún conserva el pavimento y los muros de la tribuna del Circo Romano.

Restaurante Cócvla (Plaza Orsini,10). Su nombre significa cazuela en latín. Su carta es cocina de mercado con un toque de autor, y sus productos proceden del cercano Mercado Central.

Suca (Nau, 11). Restaurante que destaca por su amplia carta de vinos. Obligatorio pedir la fondue de queso.

Àncora (Trafalgar, 25). Está en el barrio de pescadores conocido como El Serrallo, y es el lugar perfecto para degustar los pescados y mariscos más frescos de la zona.

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