Fin de semana en Cádiz

Cádiz es una de las ciudades más luminosas del país, tanto si hablamos de sus monumentos como si lo hacemos de sus gentes. Hablar de Cádiz es hablar de mar, de carnaval, de pescaíto, de sus callejas y plazas con encanto… es el lugar perfecto para una escapada romántica o de fin de semana.
Lo mejor en una ciudad como Cádiz es dejarnos llevar y descubrir poco a poco sus rincones, aunque hay ciertos lugares de la capital gaditana que son visita obligada, casi todos ellos en su centro histórico, al que se accede por la monumental Puerta de Tierra, en la plaza de la Constitución, que nos dará paso al barrio de Santa María, cuyos callejones confluyen en la siempre concurrida plaza de San Juan de Dios, donde está ubicado el Ayuntamiento, cuyo reloj marca las horas al compás del Amor Brujo de Manuel de Falla, hijo ilustre de la ciudad.
Cerca de allí está la plaza Pío XII, una de las más animadas de la ciudad, donde iglesias y bares con terraza comparten espacio. Especial atención merecen la iglesia de Santiago y la Catedral Nueva, con su cúpula de azulejos amarillos. Y si hay una catedral nueva, es porque hay una Catedral Vieja, emplazada en la plaza de Fray Félix, junto al Teatro Romano, que en verano acoge diversos espectáculos.
Cádiz también destaca por sus impresionantes casas de estilo colonial, con sus fachada de tonos pastel, que recuerdan a edificaciones caribeñas, sobre todo de La Habana.
Pero el alma de Cádiz no está en sus monumentos, sino en el bullicio de sus calles y plazas, como la de las Flores, rebosante de claveles y rosas, pescaito en cartuchos de papel y vino de Chiclana. Junto a esta plaza, en la calle Libertad, se halla el Mercado Central, que merece la pena visitar para comprobar la calidad del pescado y marisco de la zona.
Nuestra ruta sigue por la calle Sagasta, por la que accederemos al Oratorio de San Felipe Neri, joya barroca donde en 1812 se promulgó la primera constitución española. Es aconsejable visitar las encantadoras plazuelas de los alrededores, como la de San Francisco, con sus limoneros y naranjos, o la de Mina, donde está el jardín botánico y una placa que nos recuerda que Manuel de Falla nació en el número 3.
No podemos irnos de Cádiz sin ver el mar. A través del barrio de pescadores de La Viña se llega a la famosa playa de La Caleta, desde la que vislumbramos baluartes, trozos de muralla y el Castillo de Santa Catalina, desde donde se contempla la mejor puesta de sol de la ciudad.
Comer en Cádiz
Uno de los lugares imprescindibles de Cádiz es El Faro (San Félix, 15), al lado de La Caleta, que cuenta con una carta siempre al día, en la que nunca faltan las tortillitas de camarones, los mariscos más selectos, los guisos tradicionales de la bahía y una surtida gama de platos basados en la pesca diaria. Tampoco podemos perdernos la cocina de El Aljibe (Plocia, 25), ubicado en una casa antigua con un aljibe, especializado en cocina típica con un toque innovador. Una magnífica opción para comer de lujo es la Escuela de Hostelería (Alameda Marqués de Comillas, 2), donde los estudiantes hacen auténticas virguerías culinarias.
Pero Cádiz no sería Cádiz sin su tapeo, una tradición que en barrios como La Viña roza lo sagrado. Imprescindible la plaza del Tío de la Tiza, que toma su nombre de la costumbre de apuntar las consumiciones con una tiza sobre el mostrador. Hay lugares míticos en la ciudad que no podemos perdernos, como Casa Manteca (Corralón de los Carros), La Montanera (Sacramento, 39), Gotinga (Plaza del Mentidero, 15) o el anteriormente reseñado El Faro, con una de las mejores barras de la ciudad.
Dormir en Cádiz
Barceló Cádiz (Avenida de Andalucía, 89, ****) Moderno edificio estratégicamente situado en la avenida por la que se accede al casco viejo.
SPA Senator Cádiz (Rubio y Díaz, 1, ****) Ubicado en un precioso palacio en pleno centro de la ciudad.
Playa Victoria (Glorieta Ingeniero La Cierva, 4, ****) Lujoso y tecnológico, sus habitaciones tienen terraza privada y vistas al océano.
