Escapadas Románticas: Peratallada (Girona)

A 35 kilómetros de Girona, junto a la Costa Brava, nos encontramos con una de esas localidades mágicas: Peratallada, declarada conjunto histórico artístico, es uno de los puntos con más encanto del Ampurdán, donde podemos sumergirnos en la época medieval con sólo dar un paseo.
Calles empedradas, grandes pórticos, callejuelas estrechas que dan a una Plaza Mayor con soportales donde se cuece la vida de esta minúscula localidad. Porque Peratallada es muy pequeña, en 10 minutos habremos atravesado el pueblo de cabo a rabo. Pero su encanto es tal que podremos estar horas dando vueltas, visitando su castillo fortificado, el foso que circunda la población, la pequeña iglesia de San Esteban que se encuentra a las afueras… incluso el cementerio aledaño, que no es mayor que un patio interior, tiene un tremendo encanto.
Peratallada es ideal para una escapada romántica. Nos alojaremos en uno de sus deliciosos hostales y nos perderemos por las callejas, abrigados por las fachadas de piedra y por el humo de las chimeneas. Aunque parezca que hemos viajado en el tiempo, seguimos en Girona, donde se come de lujo, y Peratallada no es una excepción: en la población hay unos cuantos restaurantes que son el sueño de cualquier pareja: locales bohemios, iluminados a la luz de las velas, cuidando hasta el último detalle de su decoración que está a caballo entre lo hippie y lo rural…
Por todo ello, Peratallada es el lugar perfecto para desconectar durante un día. Si se nos queda corto el viaje, siempre podemos hacer una excursión a las poblaciones cercanas, como Pals, Besalú o Banyoles, que no le andan a la zaga a esta preciosa localidad. O dormir en la vecina Girona y acercarnos para pasar la jornada.
Para dormir en Peratallada disponemos de varios hostales. Pero ojo, que nadie piense que se trata de establecimientos al uso: los hostales de esta localidad medieval están ubicados en casas centenarias, con una decoración que nada tiene que envidiar a los famosos hoteles boutique. Si nos alojamos en El Cau del Papibou, el acierto es seguro. A la atención amabilísima de sus propietarios debemos sumar el restaurante que alberga el hostal. Y por la mañana nos obsequian con un magnífico desayuno a base de productos de la zona. Otra opción muy recomendable es el Hostal Blau.
Para comer, nada mejor que callejear por la localidad buscando el restaurante que más se adapte a nuestros gustos. Si bien en la Plaza Mayor se concentra gran parte de la oferta gastronómica, hay perlas desperdigadas por Peratallada que merecen ser descubiertas. ¿La gastronomía? Pues la típica de la zona, rica en embutidos y carnes.
Escapadas románticas: Úbeda (Jaén)

Algo tendrá esta tierra, cuna de artistas como Joaquín Sabina o Antonio Muñoz Molina, para que la UNESCO la haya declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Situada entre el Valle del Guadalquivir y la Sierra de Mágina, dice la leyenda que Úbeda fue fundada por un descendiente de Noé. La ciudad está considerada como la más vieja de la Europa Occidental.
Para darse cuenta de ello sólo hay que darse una vuelta por sus calles de piedra, admirar sus monumentos renacentistas (muchos de ellos declarados Bienes de Interés Cultural), contemplar sus palacios y conventos…
Por todo esto Úbeda es un destino perfecto para una escapada romántica, para un viaje diferente en el que sorprendamos a nuestra pareja. Además de visitar la ciudad, podremos hacer actividades en los alrededores, como excursiones al Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y las Villas o a la zona del Alto Valle del Guadalquivir, sierra de Mágina, visitas a almazaras y rutas por olivares.
Si decides emprender una escapada romántica a Úbeda, te recomendamos que te alojes en el Hotel Las Casas del Cónsul, casa del siglo XVII, rodeada por grandes patios y centenarias murallas. Su arquitectura es típicamente renacentista y la atmósfera es sorprendentemente silenciosa. Un hotel con encanto que hará las delicias de los enamorados.
Escapadas románticas: Valldemossa (Mallorca)
Hay otra Mallorca. Y una escapada romántica puede ser una ocasión inmejorable para conocerla. A unos veinte kilómetros de Palma, la capital, nos encontramos con uno de esos pueblos con encanto ideales para un viaje en pareja.
Por Valldemossa han pasado parejas tan famosas como Chopin y Georges Sand, entre otros muchos enamorados que han acudido a este rincón para disfrutar de la paz que emana de sus callejuelas empedradas. A Valldemossa siguen llegando artistas que buscan en su paisaje la inspiración para crear, de ahí el espíritu bohemio que se respira en este pequeño pueblo, en el corazón de la Sierra Tramuntana.
Callejear sin rumbo por las calles de Valldemossa es un plan perfecto, sólo comparable a visitar su Cartuja, admirar sus jardines o asomarse al horizonte desde sus miradores. En verano, como es de suponer, la población aumenta considerablemente. Por eso, si estamos pensando en una escapada romántica a este pueblecito de montaña, una magnífica opción es acudir en temporada baja, sobre todo en invierno: ¿hay algo más romántico que ver nevar junto a una chimenea?
Si te decides a darte un capricho con tu pareja, para que el fin de semana romántico sea perfecto te recomendamos el Hotel Valldemossa, entre olivos y naranjos, que cuenta con un restaurante ideal para una cena a la luz de las velas.
