Escapada a Venecia

10 de Marzo de 2010 Comments Off Posted in Fin de semana, Románticas

Venecia

No hay otra ciudad en el mundo que despierte tantas sensaciones como Venecia, uno de los destinos estrella de Italia y lugar de pergrinaje para los enamorados. Vamos a elaborar una lista con diez cosas que no podemos dejar de hacer si decidimos escaparnos a la ciudad de los canales.

1. Amanecer en San Marcos. Da igual que hayamos pasado mil veces por esta plaza: la impresión que causa al admirarla con las primeras luces de la mañana es inolvidable, tanto por lo sublime de la primera luz cayendo sobre la plaza como por la ausencia de turistas. Es la única plaza de Venecia que no se llama Piazza y no Campo. A este lugar hay que dedicarle todo el tiempo que merece, fijándonos en la impresionante basílica bizantina de San Marcos, en el Campanile (desde cuya cima se ven hasta los Alpes), en la columna que sostiene el león alado…

2. Desayuno en el Bar Foscarini. Desde las mesas de este local, al borde del Gran Canal y a los pies del Ponte dell’Accademia, hay unas vistas impresionantes de algunos de los palazzos más bellos de la ciudad. Podemos comenzar el día tomando un auténtico café italiano, que siempre será un espresso, pues sólo los turistas piden capuccino en Italia. Lo podremos acompañar con brioches recién hechos y zumos naturales. Una vez hayamos repuesto fuerzas, podemos pasarnos la la Gallerie dell’Accademia, donde se haya la mejor colección de arte de la ciudad, donde no faltan obras de grandes genios venecianos como Tintoretto o Tiziano, además de otros maestros italianos como Canaletto.

3. Arte contemporáneo. Si antes hablábamos de arte clásico, hemos de destacar que Venecia alberga la colección de arte más contemporáneo más importante de Italia. Ello se debe a Peggy Guggenheim, mecenas estadounidense que falleció en 1979 pero dejó parte de su legado para que pudiera ser contemplado en el Palazzo Venier dei Leoni, la que fue su casa durante más de 30 años. Allí encontraremos obras de Pollock, Rothko, Mondrian, Miró o Picasso. Ahí es nada.

4. Una Pizza en el Campo Santa Margherita. Aunque cueste creerlo, en Venecia todavía quedan sitios en los que se puede comer por un precio razonable y sin agobios. Los restaurantes y trattorias que jalonan el encantador Campo Santa Margherita, sin salir del sestiere de Dorsoduro (zona universitaria), dan fe de ello. Por las mañanas aquí se instala un animado mercado de frutas, pescado y verduras, mientras que por la tarde el lugar se llena de jóvenes que abarrotan las terrazas. Las pizzas calzone (las que se doblan sobre sí mismas, como una empanada gigante) de la trattoria Antico Capon, que además es un pequeño hotel, son famosas en toda la ciudad.

5. Un paseo en góndola, o algo parecido. Una de las cosas que todos queremos hacer en nuestra visita a Venecia es dar un paseo en góndola por los canales, pero no todos estamos dispuestos a pagar los 100 euros (mínimo) que nos piden por darnos una vuelta durante 20 minutos. Pero hay otra forma de surcar el Gran Canal, que es la calle más bella del mundo. Para ello deberemos subir al vaporetto 1 o 2, elegir bien nuestro asiento y dedicarnos a disfrutar de las vistas. Los vaporettos hacen las veces de autobús acuático, y  el precio de un  ticket se aproxima a una carrera corta de taxi.

6. El café más barato del mundo. En Venecia hay ciertas cosas que no podemos dejar de hacer. Una de ellas es ver la ciudad desde el agua. La otra es tomar un café en la Plaza de San Marcos al atardecer, aunque ese espresso o capuccino nos cueste casi como una botella de buen vino. En el Café Florian, el más emblemático de la Piazza, se sentaron en otras épocas Dickens o Proust.  Ver la vida pasar desde una de sus mesas mientras la luz dorada cae sobre los soportales no tiene precio. Por eso vale la pena pagar lo que nos pidan por un café, de hecho es barato si tenemos en cuenta lo que obtenemos a cambio. Es cierto que muchos turistas huyen de este cotidiano acto como de la peste, precisamente por eso, porque es algo que sólo hacen los turistas. Pero quien deje de hacerlo se perderá un momento mágico de esta ciudad.

7. Máscaras venecianas. Las máscaras que representan personajes de la Comedia del Arte de Goldini se venden en todos los rincones de la ciudad como souvenirs, pero sólo unos cuantos locales pueden calificarse de auténticos talleres donde estas máscaras dejan de ser un recuerdo para convertirse en una obra de arte. Es el caso, por ejemplo, de Ca’Macana, donde siguen elaborando las máscaras de forma totalmente tradicional.  Además se imparten conferencias, talleres y cursos para aprender a fabricarlas.

8. El Puente de Rialto. El más antiguo de los cuatro puentes que cruzan el Gran Canal se mantiene en pie desde el Siglo XVI, y está repleto de tiendas y joyerías. Aquí está también el popular Mercado de Rialto, y en los alrededores hay varios bacari, tabernas en plan rústico para sumarse a la tradición de tomar un vino acompañado de una tapa.

9. Una cena de lujo. El Hotel Cipriani es una leyenda que se ha forjado a lo largo de los más de 50 años que lleva abierto. Por su ubicación, en la Isla de La Giudecca, algunas de sus habitaciones brindan una vista impresionante de toda Venecia, que han contemplado políticos, aristócratas, artistas… Los precios son elevados, no nos engañemos, como corresponde a un hotel de lujo. Así que si el presupuesto no da para dormir allí, podemos optar por cenar en su exclusivo restaurante, Fortuny. Alguna de sus especialidades son el risotto de gambas del Adriático o la piccata salteada con alcachofas.

10. Y para acabar, un cóctel. Precisamente fue Giuseppe Cipriani, el fundador del hotel que lleva su nombre, quién en los años 30 ideó un la fórmula de un cóctel que acabó llamándose Bellini: combina prosecco (vino espumoso italiano), zumo de melocotones blancos y una pizca de azúcar. Tal fue el éxito del brebaje que su fama acabó traspando fronteras. Hoy en día puede degustarse en un clásico de la ciudad, el Harry’s Bar, donde en otros tiempos lo bebieron personajes tan ilustres como Hemingway, Orson Wells o Truman Capote, cuyos  espíritus parecen flotar aún por el local.

RESERVA TU VUELO BARATO A VENECIA

Escapadas Románticas: Altea (Alicante)

27 de Febrero de 2010 Comments Off Posted in Románticas

Altea

Si nos llevaran con los ojos tapados hasta el centro de Altea y allí nos quitaran la venda, podríamos jurar que nos encontramos en alguna de las Islas Griegas. El blanco y el azul se imponen en esta preciosa localidad situada a media hora de Alicante y a poco más de una hora de Valencia. En el corazón de la Costa Blanca, Altea es perfecta para una escapada romántica de fin de semana.

Todo en este pequeño pueblo incita al relax, debemos perdernos por sus callejas de casas blancas mientras aspiramos el olor a azahar y a brisa marina. Un magnífico punto de partida para nuestra ruta es la calle San Miguel, repleta de tiendas con encanto: de alimentos, de artesanía, de ropa… para acabar desembocando en la plaza de la Iglesia, con sus torres rematadas en hermosas cúpulas de azulejo azul. Desde allí bajaremos por calles empedradas y escalonadas, flanqueados por fachadas encaladas, hasta la playa de Altea, junto al barrio de pescadores. En su paseo marítimo se concentra mucha de la actividad y el ambiente de este pequeño pueblo alicantino.

Tal es la belleza de Altea que es común, en nuestro deambular por sus callejas empinadas, toparnos con pintores y fotógrafos que intentan plasmar la luz de este rincón del Mediterráneo. Porque no debemos olvidar que Altea es una localidad marítima, por lo que además de disfrutar su núcleo urbano podremos relajarnos en sus playas de arena fina.

Además, los más inquietos tienen a tiro de piedra la marcha nocturna de Benidorm , el encanto de Alfaz del Pí (y su festival de cine) o la majestuosidad del Peñón de Ifach.

Pero una escapada no está completa si no comemos como es debido. Altea nos brinda varios locales donde podremos dar rienda suelta a nuestra pasión gastronómica. La Claudia (Santa Bàrbara, 4), local que elabora cocina mediterránea de calidad con unas vistas impresionantes; El Canonge (Calle Mayor, 1), junto a la iglesa, es un italiano que se ha convertido rápidamente en uno de los sitios más valorados de Altea, tanto por su comida como por su terraza; muy cerca de allí está el Oustau (Calle Mayor, 5), restaurante coqueto con cocina de corte tradicional, donde es conveniente reservar, sobre todo en verano; y La Capella (Sant Pau, 1), famosa por sus cocas a la llumá (masas sobre las que se colocan productos caseros para introducirlas después en un horno de leña) y sus arroces.

Arroces que no podemos dejar de tomar si estamos en Alicante. Otra magnífica opción para probarlos es Casa Pepa (Partida de Pamís, 7-30), que en realidad no está en Altea sino en Ondara, el pueblo vecino, en mitad de un campo de naranjos y olivos. Sus arroces son atrevidos y exquisitos: de perdiz roja con setas, de bogavante, o uno de sus preferidos, el de sepia, coliflor y rúcula. En julio y agosto sólo sirven cenas. Y para los amantes de la Guía Michelín: Casa Pepa cuenta con una de sus famosas estrellas.

Si además de comer bien nos alojamos en un hotel con encanto, para qué queremos más. Una sugerencia:

La Serena (Alba, 10). Se trata de un pequeño hotel en el casco antiguo de Altea con una situación estratégica que te permite ir andando a la zona de comercio, a la plaza y a la zona de bares y restaurante. Y al mismo tiempo saborear la tranquilidad de un pueblo mediterráneo. Con vistas al mar. Es una casa de nueva planta en la que se ha respetado la arquitectura de la zona y se ha llenado de elementos que invitan al descanso y a la imaginación, como el íntimo baño turco, que lo hace perfecto para una escapada romántica.

Reserva tu hotel en Altea

Escapadas Románticas: Peratallada (Girona)

23 de Febrero de 2010 Comments Off Posted in Románticas

Peratallada

A 35 kilómetros de Girona, junto a la Costa Brava,  nos encontramos con una de esas localidades mágicas: Peratallada, declarada conjunto histórico artístico, es uno de los puntos con más encanto del Ampurdán, donde podemos sumergirnos en la época medieval con sólo dar un paseo.

Calles empedradas, grandes pórticos, callejuelas estrechas que dan a una Plaza Mayor con soportales donde se cuece la vida de esta minúscula localidad. Porque Peratallada es muy pequeña, en 10 minutos habremos atravesado el pueblo de cabo a rabo. Pero su encanto es tal que podremos estar horas dando vueltas, visitando su castillo fortificado, el foso que circunda la población, la pequeña iglesia de San Esteban que se encuentra a las afueras… incluso el cementerio aledaño, que no es mayor que un patio interior, tiene un tremendo encanto.

Peratallada es ideal para una escapada romántica. Nos alojaremos en uno de sus deliciosos hostales y nos perderemos por las callejas, abrigados por las fachadas de piedra y por el humo de las chimeneas. Aunque parezca que hemos viajado en el tiempo, seguimos en Girona, donde se come de lujo, y Peratallada no es una excepción: en la población hay unos cuantos restaurantes que son el sueño de cualquier pareja: locales bohemios, iluminados a la luz de las velas, cuidando hasta el último detalle de su decoración que está a caballo entre lo hippie y lo rural…

Por todo ello, Peratallada es el lugar perfecto para desconectar durante un día. Si se nos queda corto el viaje, siempre podemos hacer una excursión a las poblaciones cercanas, como Pals, Besalú o Banyoles, que no le andan a la zaga a esta preciosa localidad. O dormir en la vecina Girona y acercarnos para pasar la jornada.

Para dormir en Peratallada disponemos de varios hostales. Pero ojo, que nadie piense que se trata de establecimientos al uso: los hostales de esta localidad medieval están ubicados en casas centenarias, con una decoración que nada tiene que envidiar a los famosos hoteles boutique. Si nos alojamos en El Cau del Papibou, el acierto es seguro. A la atención amabilísima de sus propietarios debemos sumar el restaurante que alberga el hostal. Y por la mañana nos obsequian con un magnífico desayuno a base de productos de la zona. Otra opción muy recomendable es el Hostal Blau.

Para comer, nada mejor que callejear por la localidad buscando el restaurante que más se adapte a nuestros gustos. Si bien en la Plaza Mayor se concentra gran parte de la oferta gastronómica, hay perlas desperdigadas por Peratallada que merecen ser descubiertas. ¿La gastronomía? Pues la típica de la zona, rica en embutidos y carnes.

RESERVA TU HOTEL EN PERATALLADA