Escapada a la Costa Brava

La Costa Brava es una de las regiones preferidas por los españoles para una escapada, pues combina playas que quitan el hipo con un turismo de interior con un encanto difícil de hallar en otro lugar. Y si a eso sumamos una gastronomía selecta, no es de extrañar que esta zona tenga una de las mejores calidades de vida del mundo.
Una de las mejores formas de descubrir la Costa Brava es recorriendo los caminos de ronda, es decir, 215 kilómetros de senderos que rodean el litoral, tomando el tiempo necesario para aventurarnos entre bosques de pinos e ir descubriendo los hermosos pueblos desperdigados por la zona.
Cadaqués puede ser un magnífico punto de partida. Situado en el Parque Natural del Cap de Creus, todo el pueblo es un constante homenaje a Salvador Dalí y a Gala, su musa, que pasan por ser sus dos paisanos más ilustres.
Sin embargo, la Casa Museo de Dalí está en Port Lligat, a cuatro kilómetros de Cadaqués. Es una visita obligada en nuestra escapada a la Costa Brava. El edificio original era una casa de pescadores. Una visita guiada al museo nos dará una idea de la personalidad de este genio: osos disecados, sillones en forma de labios, un muñeco Michelín… Este lugar rezuma historia, sobre todo la parte de la piscina, donde se celebraron grandes fiestas a las que asistieron los amigos del pintor: Lorca, Buñuel, Chagall, Truman Capote o Coco Chanel.
Si seguimos el camino de la costa, llegaremos a Pals, un precioso pueblo ampurdanés ubicado en lo alto de una colina con unas vistas especulares con el mar de fondo. Rodeado de marismas y arrozales, fue reconstruido tras la Guerra Civil y hoy en día está declarado Conjunto Histórico Artístico.
Muy cerca de allí hay un pequeño pueblo encantador: Peratallada. Todo en este lugar medieval destila encanto: las calles, los hostales, los restaurantes. Es el lugar perfecto para una escapada romántica. Si quieres sorprender a tu pareja con un regalo original, éste es el lugar perfecto.
En la Bahía de San Feliu, rodeada por el Parque de las Gavarres y el macizo montañoso de la Ardenya, a tan sólo una hora de Barcelona, se encuentra Sant Feliu de Guixols, un antiguo publo marinero que se ha convertido en uno de los destinos más selectos para la clase pudiente catalana. La Rambla Vidal es la calle más animada y donde además encontraremos edificios modernistas de gran belleza, como la casa Vilaret o el Nuevo Casino, de 1888, aunque sin duda el monumento más importante de la ciudad es el Monasterio Benedictino, que ahora albega el Museo de Historia de la Ciudad. Está previsto que en breve se convierta en el Centro de Arte de la Pintura Catalana Thyssen-Bornemisza y acoja la colección privada de la baronesa.
A tiro de piedra de Sant Feliu se encuentra S’Agaró, una selecta localidad diseñada para el lujo por el arquitecto Joseph Ensesa Gubert a principios del siglo XX. Sus mansiones, rodeadas de pinares, son impresionantes.
Bordeando la costa, por una bellísima carretera repleta de curvas se llega a Tossa de Mar, un pueblo marinero cuyos orígenes se remontan a la Edad Media. Conserva un recinto amurallado que servía de defensa para los ataques piratas. La ciudad fue expandiéndose fuera de las murallas, hacia la playa, en cuyo paseo marítimo volvemos a encontrar preciosos edificios representantes del modernismo. Estas construcciones son herencia de los indianos, lugareños pobres que emigraron a América en busca de fortuna.
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Tags: Cadaqués, Cataluña, Costa Brava, Dalí, Girona, Pals, Peratallada, S'Agaró, Sant Feliu de Guixols, Tossa de Mar
Escapada a Formentera

Formentera es uno de los paraísos más afamados de España, pero en julio (y sobre todo en agosto) muchos son los viajeros que eligen esta isla como destino. Teniéndolo en cuenta, cualquier otro mes es estupendo para una escapada a Formentera. No obstante, es tanta su riqueza natural y salvaje que son numerosos y extensos los espacios para disfrutar sin ser molestado. Los mejores meses para disfrutar de Formentera son mayo, junio y septiembre.
Desde playas vírgenes de arena blanca con kilómetros de costa, zonas de dunas, bosques, salinas y rutas perfectamente señalizadas, ideales para los aficionados al senderismo o a montar en bicicleta, además de un mar de aguas tranquilas y cristalinas, privilegiadas para navegar y un vergel sorpredente para los submarinistas.
Illetas es una de sus playas, considerada el retiro perfecto para quien busca el silencio. A lo que añade unos fondos marinos incomparables gracias a su pradera de posidonia oceánica, que además de ser la artífice de la transparencia de sus aguas (una especie de depuradora natural), compone un paisaje subacuático extraordinario para los aficionados al buceo. La particularidad de estas praderas también han influido en la declaración de Formentera como Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO, por tanto muy protegida y cuidada.
Pero junto a Illetes hay otras playas paradisíacas en Migjorn, Cala Saona, Es Pujols, Levant, Ses Platgetes… algunas de ellas son calas de las que se puede disfrutar en solitario, con la sola compañía de una naturaleza desbordante. Luego, hay otros lugares que encierran cierta magia, como s’Estany des Peix, o Punta Pedrera, pero es en los faros de Cap de Barbaria y La Mola, en la parte más alta de la isla, donde el visitante pierde la respiración y visualiza el infinito. En ambos, los atardeceres son inolvidables. Para los cinéfilos: el Faro des Cap de Barbaria es el que aparece en la película Lucía y el sexo, de Julio Medem, parte de cuyo rodaje transcurrió en Formentera.
Para volver a la realidad, un mojito en el Tiburón, en Cavall d’en Borrás o en Fonda Pepe, en Sant Ferrán, un auténtico icono hippie, o Blu Bar, en la playa de Migjorn. En cuanto a la gastronomía, en la isla pitiusa la combinación consiste en cocina marinera, con unos sabrosos guisos de interior. Los lugares más emblemáticos para comer en Formentera son el Mediterráneo, en el puerto de La Savina, el Codice Luna, junto al faro de La Mola, Es Rafalet en Es Caló, o Es Molí de Sal, en Illetas, con una caldereta de langosta como especialidad de la casa y unas vistas privilegiadas para disfrutar de unas espectaculares puestas de sol.
El shopping en Formentera es como todo la isla: hippie. Por eso el mercadillo de Pilar de la Mola (martes y domingos por la tarde) es muy frecuentado por los turistas. Está en el punto más alto de la isla, a 15 kilómetros de Sant Ferrán.
¿Cómo llegar a Formentera? Pues por mar. La isla carece de aeropuerto, por lo tanto la única manera de llegar hasta allí es mediante ferry. Desde Ibiza son muchos los ferries que comunican ambas islas con una frecuencia de salida de media hora.
Dado el tamaño de la isla, y para contribuir a su protección como Patrimonio Nacional de la Humanidad, se puede recorrer casi toda en bicicleta. Una iniciativa que ha calado hondo tanto a paisanos como a visitantes, con lo que el alquiler de bicis y motos eléctricas está a la orden del día. Hay varias rutas señaladas para el cicloturismo: la del camino romano de Sa Pujada, el Camino de Ses Vinyes, a través del viñedo;o el de S’Estany Des Peix, una laguna con vistas al puerto de La Savina.
¿Dormir en Formentera? La isla dispone de bastante oferta de hoteles y apartamentos, dada la cantidad de visitantes que recibe año tras año. Haz click aquí para reservarlos al mejor precio.
Escapada a Andorra (sin nieve)

En la memoria de al menos un par de generaciones de españoles, Andorra es el lugar al que sus padres iban a comprar perfumes, productos electrónicos y cigarrillos. Con el tiempo, el Principado aprovechó sus recursos naturales y se erigió como templo del esquí y de los balnearios y spas. Hoy, ir en verano a cualquiera de las siete parroquias en que se divide Andorra ya no es una excentricidad o un plan B, sino una magnífica opción gracias a su impresionante oferta en deportes al aire libre, gastronomía, wellness y arte.
Debido a su clima estival suave, este pequeño país se ha convertido en un destino privilegiado para practicar senderismo, entre cuyas rutas más tradicionales se encuentra la ascensión a la Casamanya, de casi 3.000 metros de altitud, que se completa en tres horas.
Otro de los atractivos del Principado son los parques naturales, como el de Comapedrosa, Incles, Sorteny y, sobre todo, el valle del Madriu-Parafita-Claror, enclave situado sobre un valle glacial que es patrimonio mundial de la UNESCO. Además, Andorra cuenta con parques de actividades de naturaleza, donde se puede practicar mountain bike, nordic walk, acrojump, tiro con arco, descenso en kayak, hípica o paintball. En total, hay una oferta superior a 50 deportes.
También en Naturlandia, en Sant Julià de Lòria, se halla el Tobotronc, el tobogán más largo de Europa, mientras que en Grandvalira Golf Soldeu encontramos el campo de golf más alto, situado a más de 2.000 metros y accesible sólo mediante telecabina.
Si el aprovechamiento de la montaña tras el deshielo como destino turístico ha sido uno de los principales aciertos de Andorra, la gastronomía va camino de convertirse en el próximo boom turístico. Se trata de una cocina de montaña que recoge lo mejor de la gastronomía catalana y francesa, con platos donde la carne y los cereales son los protagonistas y donde también hay lugar para pescados como la trucha. Entre las recetas más características de esta cocina se encuentran el potaje de legumbres y arroz, los caracoles a la llauna, las rostes a la mel (lonchas de cerdo rehogadas en miel y vinagre) o los platos de caza, como la perdiz escabechada. Además, Andorra posee una gran variedad de quesos y embutidos autóctonos, como el tupí (un queso que se fermenta con ajo y aguardiente) o el abat. Los podremos disfrutar en las denominadas bordas, muchas de ellas reconvertidas en restaurantes: se trata de construcciones campesinas donde antaño se guardaban los aperos de labranza.
Y no podemos hablar de Andorra sin referirnos a Caldea, uno de sus templos turísticos y uno de los centros de bienestar más grandes de Europa. Se trata del buque insignia andorrano en lo que respecta a aguas termales, spa y wellness. Es tal su éxito que ha provocado que se haya comenzado a utilizar la riqueza de la zona en aguas termales como atractivo turístico, y prueba de ello es que no se abre en Andorra un nuevo hotel sin que éste tenga su correspondiente Spa. La mayoría de las ofertas termales se encuentran en la zona de Escaldes Engordany, donde las aguas son extraordinariamente ricas en azufre.
Por su parte, estaciones como la de Soldeu ofrecen modernos spas como el del hotel Sport Village. Andorra la Vella, la capital, acoge el más sofisticado de la zona, el Spa Plaza, con un diseño vanguardista que se aleja de lo que en otro tiempo fue el Principado, donde sólo se iba de compras y a esquiar.
Aunque ya que estamos allí seguro que nos apetece comprar alguna cosa para ahorrarnos unos euros. Los amantes del shopping ya sabrán que las principales tiendas se encuentran en Andorra la Vella y Escaldes Engordany. En la capital, la Avenida Meritxell hace las veces de eje comercial. Superada la fiebre por la mantequilla, el Toblerone y el tabaco, Andorra se ha especializado en la venta de artículos deportivos, siendo los establecimientos de Olympia Sports los más completos. Otro clásico en las compras andorranas son los perfumes, sector ampliamente representado por las perfumerías Júlia, un estandarte local. La moda de los outlets también ha calado en estas tierras (Options y Options Plus no tienen nada que envidiar a la mejor tienda multimarca), aunque si hay un clásico en el shopping del Principado éste es la electrónica: en Andorra la Vella está Digital Centrr, el paraíso geek. Las farmacias son otro de los lugares de peregrinación de los españoles, para sacar medicamentos más baratos y sin receta. Pero si hay un establecimiento famoso en el shopping de Andorra es sin duda Pyrénées, lo más parecido a El Corte Inglés andorrano, con tienda Nespresso, espacio Apple y Sony Center.
Un consejo: no está de más consultar el portal de la aduana andorrana (www.duana.ad) para conocer cuántos productos agrícolas e industriales podremos pasar por la frontera.
¿Dónde comer en Andorra? Te ofrecemos cuatro propuestas para comer bien en nuestra escapada al Principado:
Borda Estevet (Carretera de la Comella, 2, Andorra la Vella). Un clásico de la gastronomía local, especializado en carnes servidas sobre losa de pizarra.
Molí dels fanals (Sispony, La Massana). Uno de los restaurantes de cocina de cazuela más destacados de la zona, situado en uno de los enclaves más bellos de Andorra.
Taberna Ángel Belmonte (Ciutat de Consuegra, 3, Casa Campolier. Andorra la Vella). Abierto a principios de siglo, es un referente en la cocina andorrana. Los amantes del tournedó están de enhorabuena pues aquí realizan uno a la salsa de trufas que está para chuparse los dedos. Tampoco conviene olvidarse de sus alcachofas con ajos tiernos y cigalas.
Roc de les Bruixes (Estación de esquí de Granvalira). En verano su terraza es de las más cotizadas de la comarca. Alejado de la cocina tradicional, este restaurante ofrece versiones sofisticadas y ligeras de los platos clásicos de la zona, atreviéndose con la fusión de estilos y culturas culinarias.