Escapada a Elche (Alicante)

5 de febrero de 2011 | Comentarios desactivados
Archivado en Fin de semana, Mediterráneo, Románticas

Elche

AQUÍ PUEDES RESERVAR TU HOTEL EN ELCHE AL MEJOR PRECIO

Elche es el destino perfecto para una escapada romántica o un viaje de fin de semana. A medio camino entre Alicante y Murcia, y a tiro de piedra de las playas de Santa Pola, se encuentra esta pequeña ciudad de tradición industrial (aquí se fabrican la mitad de los zapatos se manufacturan en España) que alberga dos maravillas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO: El Palmeral y el Misteri, representación sacra famosa en todo el mundo.

Lo primero que nos llamará la atención de Elche es que hay palmeras por todos los sitios, es una ciudad envuelta en una cúpula verde. Ya hemos dicho que su Palmeral es Patrimonio de la Humanidad, hasta tal punto está vinculada Elche con sus palmeras.

Así pues, cualquier visita a Elche debe empezar por El Huerto del Cura, un jardín mágico que acoge más de un millón de palmeras, naranjos, cactus, buganvillas, yucas… un laberinto vegetal que podemos recorrer en un par de horas. Existen audioguías que nos irán explicando todos los secretos de esta maravilla de la naturaleza. La joya del jardín es la Palmera Imperial, de más de ocho toneladas de peso y casi 200 años de antigüedad. Pero El Huerto del Cura es sólo un parte de El Palmeral, si queremos recorrerlo todo, deberemos ir al Huerto de San Plácido, cercano al anterior: éste es el punto de inicio y fin de una ruta señalizada de casi 3 kilómetros que hará las delicias de los amantes de la botánica. Además, allí se encuentra el Museo del Palmeral, un centro de interpretación de las palmeras, con paneles informativos, maquetas interactivas y gran huerto que muestra el sistema de riego tradicional.

Pero Elche es mucho más que sus palmeras. Recomendamos callejear por su centro urbano, donde hay auténticas maravillas. El epicentro de la ciudad es La Glorieta, una plaza con un pequeño estanque donde se puede pulsar el ritmo de la ciudad: punto de encuentro para jóvenes, campo de juegos para los niños, lugar de descanso para los mayores… el sitio perfecto para ver y ser visto.

Otro punto que merece ser visitado es la plaza de Baix, sede del Ayuntamiento (del siglo XV). Aquí, en el reloj de la torre de la Vetlla viven dos entrañables autómatas que forman parte de la historia de Elche: Calendura, que hace sonar las horas, y Calendureta, que marca los cuartos. Traspasaremos la arcada gótica que nos lleva al mercado municipal de alimentos, otro de los puntos más vivos de la ciudad.

En el número 25 de la calle Mayor está el Museo de la Festa, que recoge la esencia del Misterio de Elche (conocido popularmente como el Misteri), un drama sacro-lírico religioso que recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María, que se celebra cada 14 y 15 de agosto. El 18 de mayo de 2001, la Unesco la declaró Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. La representación del Misteri tiene lugar en la Basílica de Santa María, del siglo XVII, erigida sobre una mezquita árabe. Se puede subir al campanario: 170 escalones en espiral tras los que disfrutaremos de las mejores vistas de la ciudad, envuelta en un mar verde de palmeras.

Cerca de la Basílica de Santa María está el Convento de la Mercé, del siglo XIV, los muy bien conservados baños árabes que datan del siglo XII o la impresionante torre musulmana conocida como la Calahorra.

Frente a la basílica nos toparemos con el Palacio de Altamira, que acoge el MAHE (Museo de Arqueología e Historia), donde entenderemos de un plumazo la evolución de Elche. Desde su torre se divisa el cauce del río Vinalopó, que es la frontera entre la ciudad vieja y la nueva. Tras una visita al MAHE, podemos darnos un paseo por el Parque Municipal, que está al lado.

A estas alturas muchos se estarán preguntando: ¿y la Dama de Elche? Este busto de poco más de medio metro, obra maestra del arte íbero, es el símbolo absoluto de la localidad, y ha hecho correr el nombre de Elche por todo el mundo. La Dama de Elche fue encontrada en 1897 en lo que hoy es el Parque Arqueológico y Centro de Interpretación de L’Alcudia, unos dos kilómetros al sur de la ciudad. Aunque en nuestra escapada a Elche nos encontraremos múltiples veces con la Dama, debemos saber que sólo se trata de reproducciones, pues la Dama de Elche original se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid. El traslado definitivo de su Dama a Elche es una de las reivindicaciones más antiguas de los ilicitanos.

¿Dónde comer en Elche? En esta localidad abundan los sitios de calidad, no debemos olvidar que estamos entre el Mediterráneo y la fértil huerta del bajo Vinalopó. Algunas recomendaciones que no defraudarán a nadie:

Mesón El Granaíno (Calle José María Buck 40). Se trata de uno de los mejores locales de Elche, con una barra que quita el sentido. Deliciosos sus langostinos de Guardamar, el atún de ijada con fritada de ñoras frescas, pescados de la Bahía de Santa Pola, papas con huevo y pimentón de la Vera… por algo recibió en el año 2002 el premio a la Mejor taberna del Año de la Guía Gourmetour.

Culinart (Eugenio d’Ors, 6). Situado junto al Palacio de Congresos, propone una sofisticada cocina creativa. Es uno los locales de moda en Elche. Imprescindible probar sus tacos de buey al horno.

Restaurante Madeira (Infante Don Juan Manuel, 14). Si queremos probar un buen arroz alicantino, éste es el lugar. Especializados en paellas, arroz a banda y fideuás. Local tradicional de ambiente familiar.

La Finca (Partida de Perleta, Polígono 1, nº 7). Para los que no tengan problema de presupuesto, La Finca es sin duda el mejor restaurante de Elche. Pero que nadie se equivoque, pese a su categoría sus precios están a años luz de los locales de moda de Madrid o Barcelona. Su carta se confecciona día a día, teniendo en cuenta la oferta del mercado y la estación del año, y en ella podemos hallar cosas como la gamba blanca con verduras, aceite de macadamia y virutas de Joselito o las espardenyas salteadas, con juliana de salsifi y un toque de ajo. [reserva aquí]

AQUÍ PUEDES RESERVAR TU HOTEL EN ELCHE AL MEJOR PRECIO


Escapada a Mérida (Extremadura)

3 de febrero de 2011 | Comentarios desactivados
Archivado en Fin de semana

Mérida

AQUÍ PUEDES RESERVAR TU HOTEL EN MÉRIDA AL MEJOR PRECIO

Mérida, antigua Emerita Augusta, es un destino perfecto para una escapada de fin de semana. Su tamaño hace que en un par de días podamos disfrutar perfectamente de sus monumentos, que no son pocos. De hecho, Mérida es Patrimonio de la Humanidad desde 1993 y es la única población española que ostenta la denominación Conjunto Histórico-Arqueológico.

Una escapada a Mérida siempre estará vinculada a su pasado romano. Si hay algo realmente imprescindible que ver en esta ciudad es su Teatro Romano, donde se celebra el festival de teatro de fama mundial. Junto a él se encuentran el Anfiteatro y el Circo Romano. Podríamos pasar horas contemplando estas ruinas: la escena de mármol del Teatro, la balaustrada con motivos pictóricos relativos a los juegos en el Anfiteatro… estos monumentos, junto al Museo Nacional de Arte Romano, que se encuentra en las inmediaciones, conforma uno de los conjuntos arquitectónicos de más valor en España.

Hemos hablado de pasada del Museo Nacional de Arte Romano, pero merece la pena entrar al detalle: es uno de los mejores museos de Europa en su género, albergando una excelente colección de piezas de la época romana. Esculturas, pinturas, mosaicos, vajillas… Creado por el arquitecto Rafael Moneo, el Museo se asienta sobre ruinas romanas, como no podía ser de otra forma, dada su ubicación al lado del Teatro y Anfiteatros romanos, a los que se puede acceder directamente a través de un túnel.

Si paseamos hacia el centro de la ciudad, nos toparemos (Mérida es más bien pequeña) con el espectacular Templo de Diana. Llama la atención su excelente conservación y sorprende su ubicación, rodeado de casas normales y corrientes. No sorprendería más si en vez de ser ruinas romanas se tratara de un platillo volante, tal es el efecto que produce en el viajero.

Otro de los lugares que no podemos dejar de visitar en Mérida es el Arco de Trajano, de construcción monumental pero sencilla. Antiguamente estaba cubierto de mármol y era la entrada a un templo de culto imperial.

Mención aparte merecen los puentes de Mérida. Particularmente impresionante es el Puente sobre el Guadiana, de 60 ojos y casi 800 metros que lo convierten en uno de los mayores de la época romana. También ocupa un lugar preferente en el corazón de los emeritenses el llamado Puente de Hierro, del que se dice que pudo ser ideado por el creador de la Torre Eiffel. Y por supuesto, no podemos dejar de ver el Puente de Lusitania, icono de la Mérida moderna, que fue construído por Santiago Calatrava.

Hemos hablado de Moneo y Calatrava. Pero no son los únicos exponentes de arquitectura moderna que podemos encontrar en Mérida, que poco a poco transita desde el clasicismo a la vanguardia. También podríamos ver en nuestra escapada el Palacio de Congresos y Exposiciones de Mérida, creado por el estudio de arquitectura Nieto Sobejano. O el Edificio Morerías, ideado por Juan Navarro Baldeweg.

Volviendo a los romanos: no podemos irnos sin ver una de las maravillas de la arquitectura de la época, el Acueducto de los Milagros, que traía agua a Mérida desde el pantano de Proserpina, atravesando la depresión del río Albarregas.

Otros lugar de Mérida que no debemos perdernos son la Basílica de Santa Eulalia, núcleo original del nacimiento del cristianismo en Extremadura, en cuyo atrio se conserva el famoso Hornito: una capilla construida en el siglo XVII, en honor de la mártir Santa Eulalia, con los restos de lo que fuera un templo romano dedicado al dios Marte y que se ha convertido en auténtico centro de veneración popular cristiana.

Además, en Mérida podemos visitar la Casa de Mitreo y su Mosaico Cósmico, o la Alcazaba, fortaleza de la época de Abderramán II, donde se halla un aljibe con magníficos elementos arquitectónicos visigóticos.

Un consejo: en Mérida hace mucho calor. Si podemos elegir, deberemos evitar los meses de junio a septiembre, porque disfrutaremos mucho más de nuestra escapada.

¿Dónde comer en Mérida? Aquí van tres recomendaciones que no defraudarán al viajero…

Casa Benito (San Francisco, 3), a dos pasos de la Plaza de España. Es el restaurante con más solera de la ciudad, donde todo el mundo acaba parando antes o después. Las paredes están llenas de fotos de famosos (muchos llegaron allí en pleno Festival de Teatro Clásico). La calidad de sus tapas sólo es compable con la abundancia de las mismas. Platos tradicionales. Acierto seguro.

La despensa del Castúo (Calle José Ramón Mélida, 48). Se encuentra muy cerca del Teatro Romano, en una calle repleta de bares y restaurantes. Tapas de productos de la zona (indispensable la Morcilla de Guadalupe) que sorprenden por su calidad. Precios más que razonables. La mejor opción para reponer fuerzas tras unas horas paseando entre ruinas. Cuentan con una pequeña tienda donde podremos aprovisionarnos de los mejores productos de la zona.

La Taberna de la Sole (John Lennon, 27). Se trata de una de las referencias gastronómicas de la ciudad. Imprescindible probar su famoso bacalao. Aquí podremos degustar alguno de los platos típicos de la cocina tradicional local, como las clásicas migas o el cocido extremeño. El local está en plena zona de marcha, así que si acabamos de cenar y nos apetece una copa, estamos en el lugar adecuado.

AQUÍ PUEDES RESERVAR TU HOTEL EN MÉRIDA AL MEJOR PRECIO


Escapada a Bretaña (Francia)

30 de agosto de 2010 | Comentarios desactivados
Archivado en Europa

Bretaña

Bretaña es el lugar perfecto para desconectar, ya que es una de las regiones de Francia con mayor calidad de vida. Si tuviéramos que elegir una imagen para describir esta zona, sería la terraza de una taberna donde se desgusta la sidra de la región junto a un plato de ostras.

Nantes y Rennes, según las encuestas, son dos de las ciudades del país donde mejor se vive. La primera fue la capital histórica de Bretaña y la segunda es la actual capital administrativa de la región.

Por eso, Bretaña se ha convertido en uno de los destinos preferidos de los franceses para sus vacaciones. La costa salvaje de Bretaña, sus animadas ciudades y su gastronomía son argumentos más que suficientes para dejarnos caer por aquí.

La primera parada en nuestra escapada a Bretaña debe ser Rennes. Nuestra primera impresión es que nos encontramos en una de las zonas más especiales del país.

En Rennes es visita obligada el Mercado des Lices, al aire libre, un auténtico despliegue de productos frescos que se monta todos los sábados por la mañana. Allí la ciudad se vuelca en aprovisionarse de alimentos de la más variada procedencia, destacando los productos de la región. Quizás allí mismo nos demos cuenta de que Bretaña no es una región vitivinícola, sino productora de deliciosas sidras y cervezas bretonas. Tampoco aquí hay quesos famosos, pero sí una deliciosa mantequilla salada que salpica todos los platos de los restaurantes locales.

En el mercado haremos un recorrido por la esencia de Bretaña, descubriendo parte del secreto de su calidad de vida: ostras, mejillones, bogavantes… un auténtico muestrario de olores y colores que harán nuestras delicias cuando llegue la hora de reponer fuerzas.

En la ciudad de Rennes deberemos visitar también su monumento más emblemático: el Parlamento de Bretaña, destruido en 1994 por un fuego, así como el complejo denominado Les Champs Libres, que aglutina bajo su techo el Museo de Bretaña, el Espacio de Ciencias y su Planetario, y la Biblioteca (obra de Christian de Portzamparque, Premio Pritzker 1994). Y sobre todo, hemos de callejear, perdiéndonos por las calles del medievo repletas de encantadoras terrazas y restaurantes. La ciudad fue devorada por el fuego en 1720. Mientras paseamos por sus Rennes veremos los límites del desastre, sobre todo en calles estrechas, donde todavía permanecen casas de madera de vigas entramadas que sorprenden tanto por su belleza como por su resistencia al fuego.

Durante muchos años la ciudad de Rennes fue una gran olvidada ya que los múltiples visitantes que recibía la ciudad se dirigían directamente al mar. Como haremos nosotros. Pero antes de alcanzar la costa nos detendremos en Dinam, una pequeña localidad amurallada en la que la protagonista es la Edad Media. La visita no nos llevará más de una mañana, pero merece la pena colarse en los portales de sus edificios históricos.

Por fin llegamos al mar. Una vez en la costa de la Alta Bretaña donde hay dos paradas interesantes: Dinard y Saint-Malo. En la primera hallaremos los elegantes balnearios de comienzos del siglo XX, donde se refugiaba el turismo de élite de la época. La oferta de centros de talasoterapia constituye una tentación para el viajero. En Saint-Malo podremos disfrutar de un espectacular casco histórico: rodeada por una impresionante muralla, la ciudad fue un importante puerto del Canal de la Mancha y parada obligatoria de corsarios y piratas. Sus calles destilan vida y en sus restaurantes podremos degustar las famosas ostras de la región. Cuando llegue la hora de reponer fuerzas en Saint-Malo podemos acercarnos hasta P’tit Rôtisserie (Rue de la Corne de Cerf), donde elaboran platos creativos con base tradicional. Otra magnífica opción para tomar algo es La Java Cafe, el perfecto ejemplo del tipo de locales que pueblan la región.

Nuestro hedonismo nos llevará hasta Cancale, un pequeño pueblo pesquero, donde huelga decir que los productos del mar son especialmente frescos y baratos. Una buena idea es acercarse al puerto, donde los mismos pescadores venden las ostras para que las degustemos en el momento, con una pizca de limón. Más fresco imposible. Si queremos mesa y mantel en Cancale, el restaurante Le Surcouf, en pleno puerto, ofrece unos generosos platos con sabor a mar.

Pero si queremos ponerle una auténtica guinda de lujo a nuestra escapada a Bretaña, debemos visitar el Monte Saint-Michel, tan famoso como espectacular. Imprescindible. Ubicado en la línea divisoria entre Bretaña y Normandía, este descomunal monumento ha sido destino de peregrinaje, abadía, cárcel y, ahora, el segundo lugar más visitado de Francia. Por eso, la primera recomendación para acercarse a esta abadía, levantada sobre una roca que se queda aislada con el vaivén de las aguas, es hacerlo al anochecer para evitar las masas de turistas. La creación de un dique para facilitar el acceso al monumento ha provocado la acumulación de sedimentos alrededor, lo que hace peligrar el impresionante efecto de la subida de la marea. Hoy en día se puede acceder con el coche y aparcar frente a su impresionante silueta, siempre alerta a la subida de la marea porque podemos quedarnos sin vehículo.

En nuestra escapada a Bretaña debemos saber que en el mismo día podemos hacer uso tanto del bañador como del paraguas. En la costa, el aire es muy fresco, así que no olvidemos llevar en nuestra maleta ropa adecuada.

¿Dónde dormir en Bretaña? Lo ideal es que tengamos un centro de operaciones para acceder al mayor número de lugares. Una opción muy interesante (y muy habitual) es alquilar una casa durante una semana para movernos por la zona. Si queremos disfrutar de la comidad de un hotel, el Hotel de Nemours en Rennes es una magnífica opción: alojamiento con encanto en pleno centro. Además, aquí puedes reservar tus hoteles en Bretaña al mejor precio.