NOMADEA > EDIMBURGO

Dùn Èideann no es un nombre élfico sino Edimburgo en gaélico, asentamiento primitivo que creció sobre Castle Rock, famosa colina de basalto originada al solidificarse un tapón volcánico. A ambos lados surgieron los valles de Grassmarket y Cowgate, ahora calles embleámticas del centro histórico, y al norte el pantano Nor' Loch la actual Princes Street Gardens. Su elevada ubicación le ha valido a Edimburgo el apelativo de Atenas del Norte, parecido acentuado por su arquitectura neoclásica y una actividad cultural que se intensifica durante su famoso festival internacional de teatro en agosto.
EL CASTILLO DE EDIMBURGO. Nuestra primera parada en la ciudad será Old Town (Patrimonio de la Humanidad desde 1995) la zona medieval de la ciudad que se extendió alrededor del Castillo de Edimburgo, creando un burgo de comerciantes y artesanos que se fueron estableciendo a través de la Royal Mile, espina dorsal de la ciudad vieja.
En el siglo VI, el rey Edwin construyó su fortín sobre la colina de basalto de escarpados e inaccesibles acantilados que en lengua anglosajona se conocería como Edwinburg, la ciudad fortificada de Edwin. Sólo se puede acceder por Castle Esplanade, un corredor abierto donde quemaban a las brujas y actualmente celebran el famoso desfile Military Tattoo.
A lo largo del tiempo el castillo nunca perdió su naturaleza defensiva como demuestran el Mons Meg, un enorme cañón de asedio del siglo XV, y una curiosa tradición que es en la actualidad un espectáculo turístico diario (excepto los domingos): desde 1861 a la una del mediodía, el general de artillería dispara un cañón que en tiempos indicaba la hora a los marineros y a la gente del pueblo. De carácter bélico también es el Monumento Nacional a los caídos de Escocia desde la I Guerra Mundial, las lúgubres y húmedas mazmorras de los sótanos y el pequeño cementerio de los perros del ejército.
Pero el castillo fue además el palacio de los reyes de Escocia desde el siglo XI hasta 1603 cuando Jacobo Estuardo (que nació en él) unificó ambas coronas y estableció la corte en Londres. Del paso de los monarcas escoceses quedan las Honours of Scotland, la corona, la espada del Estado y el Cetro que son los atributos reales más antiguos de la cristiandad. Así como la Piedra de Scone, la piedra de la coronación de los reyes escoceses robada en el siglo XIII por el rey inglés Eduardo I y devuelta a Escocia en 1996.
De entre las habitaciones que se pueden visitar la más impresionante es el Gran Salón del siglo XV, sede del Parlamento Escocoés hasta 1639. La más curiosa es la pequeña Capilla de Santa Margarita (reina de Escocia, madre del rey David I y canonizada en el siglo XIII) pues es el edificio más antiguo de Edimburgo.
ROYAL MILE, LA CALLE MAYOR. Daniel Defoe la describió como la calle más hermosa que jamás había visto y actualmente conserva su primigenio carácter medieval con edificios de peculiar personalidad como The Hub, iglesia victoriana con una espectacular torre en forma de aguja neogótica y actual sede del Festival de Edimburgo, o Gladstone's Land, sobrio edificio de seis plantas del siglo XVII, que es interesante visitar: en la planta baja hay un pequeño taller artesano de 1620 y en la primera planta los muebles de época y la atmósfera decorativa recrean el estilo de vida de una familia pudiente del siglo XVII.
La longitud de la Royal Mile es 1.814,2 metros, distancia que separa el Castillo del Palacio de Holyroodhouse y da origen a la milla escocesa, más larga que la milla estándar de 1.609,3 metros.
La calle está dividida en varios tramos diferenciados: Castlehill, a las puertas del castillo y plagado de edifcios interesantes como Ramsey Lodge del siglo XVIII o el Scotch Whisky Heritage Center para amantes del destilado escocés. Lawnmarket, poco más de 100 metros saturados de tiendas de regalos entre The Hub y Bank Street, cerca del Banco de Escocia. Más interesante es Canongate, burgo independiente hasta 1856 con una muralla que ocupaba la actual Jeffrey Street donde quedan baldosines metálicos señalando la antigua puerta de la ciudad. Ahora está The World's End, un pub que debe su nombre a que la gente creía que quien salía por esa puerta nunca volvía a entrar. Por último, Abbey Strand, pequeño tramo desde la Plaza de Parlamento al final de Canongate hasta Holyroodhouse.
Pero la parte más importante es High Street, centro de la actividad artística de la ciudad con importantes y emblemáticos edificios. El más destacado es la Catedral de St. Giles, patrón de los leprosos. Fue erigida sobre un antiguo santuario del siglo IX y durante siglos fue objeto de continuas remodelaciones, la mayor en el siglo XV en estilo gótico tras un incendio provocado por los ingleses en 1385. En el interior, los techos de diversas facturas y las preciosas vidrieras del siglo XIX le confieren un color y luz que contrastan con el gris exterior. Se debe visitar la Capilla del Cardo (Thistle Chapel), construida en estilo neogótico por los caballeros de la orden del cardo a principios del siglo XX. En el techo se pueden ver angelitos tocando diferentes instrumentos como la gaita escocesa. En la nave central destaca la estatua de John Knox, líder de la Reforma escocesa y primer pastor protestante de la catedral.
CALLES CON LEYENDA NEGRA. Pasear por algunas calles del Old Town es hacerlo por la historia de la ciudad. Piérdete por George IV Bridge, St. Mary's Street, Cockburn Street o Cranston Street y descubre los numerosos callejones (closes) y patios interiores (courts) escondidos entre casas de diversas épocas y edades. Y es que en Edimburgo vale la pena mirar por dónde pisas: cerca de St. Giles está The Heart of Midlothian, un mosaico en forma de corazón justo donde estuvo Tolbooth, la antigua prisión y patíbulo de Edimburgo donde se ejecutaba a los presos a veces sin juicio previo, construida en 1561, demolida en 1817 e inmortalizada por Sir Walter Scott en su novela The Heart of Midlothian.
Siguiendo las huellas del morbo, en West Bow Street aún existe la casa donde residió el fanático y lascivo predicador Thomas condenado a la hoguera por brujeria y fornicación.
Pero la perla de las leyendas negras locales se la lleva Mary King´s Close: una serie de callejones semisubterráneos y tapiados en pleno Old town donde vivieron hacinados y olvidados los enfermos y desfavorecidos durante un brote de peste en el siglo XVII. En 2003 se reabrió al público y se realiza un tour de una hora para grupos de 20 turistas, no apto para claustrofóbicos ni sugestionables. Es el escenario ideal de numerosas historias de fantasmas de quienes murieron escabrosamente en este húmedo y lúgubre lugar. Como la pequeña Annie que, según la medium japonesa Aiko Gibo, murió tras ser abandonada por sus padres en el camastro de una diminuta casa. En ese rincón del recorrido la gente deja muñecas y juguetes para que su espírtu esté acompañado, muñecos que luego se regalan a niños sin recursos de la ciudad.
ABADÍA HOLYROOD Y PALACIO HOLYROODHOUSE. Al final de Royal Mile se extienden los antiguos terrenos de la Abadía de Holyrood, construida en 1128 por David I fuera de la ciudad medieval.
Consagrada a la orden de los dominicos, la Capilla Real se convirtió en el escenario elegido para coronaciones y matrimonios reales, y fue templo católico de la orden del cardo hasta que un huracán destrozó el techo en 1768 y desde entonces la abadía ha permanecido en ruinas, aunque su sólido esqueleto conserva un aire majestuoso y misterioso.
El espacio cambió radicalmente en 1498 cuando comenzó la construcción del Palacio de Holyroodhouse, más confortable que el castillo que fue ampliado por sucesivos monarcas como Jacobo V, quien construyó la torre en la que estuvo prisionera María Estuardo entre 1561 y 1567. En estas dependencias se desarrollaron escenas tan dramáticas como el asesinato de David Rizzio, secretario italiano de María por orden de su esposo.
Un siglo más tarde, Carlos II lo dotó de una impresionante decoración barroca que amuebla las suntuosas dependencias y salas de ceremonia. Como la Great Gallery de 44 metros de longitud, en la que se conservan 96 retratos de los miembros de la dinastía, muebles y tapices de época, que actualmente la Reina Isabel II utiliza en sus recepciones oficiales en Escocia.
NEW TOWN, LA CIUDAD NUEVA. La zona neoclásica surgió por la necesidad de espacio para las clases burguesas y mercantes, pues la Old Town estaba superpoblada por las clases más humildes. Fue diseñada por el arquitecto James Craig en 1767 en un simple proyecto de tres calles paralelas con una plaza a cada extremidad conectadas entre sí por calles perpendiculares.
La calle principal iba a ser George Street, en línea recta desde el norte de Old Town y en paralelo, Queen Street (donde está The National Portrait Gallery) y Princes Street considerada una de las calles más bellas del mundo. Es la calle principal de moda y compras en Edimburgo (House of Fraser, Marks & Spencer, centro comercial de St James), aunque quedan pocos edificios georgianos.
Para amantes de la arquitectura es recomendable visitar Georgian House (Charlotte Square, 7), mansión georgiana de cinco plantas construida en 1796 que conserva los muebles y ajuares de las clases adineradas de la época. Disfrutarás de su atmósfera neoclásica dando paseos tranquilos por Dean Villane, Queen Street Gardens, o más al sur por Dean Bridge y Ann Street, con casitas de campo y jardines a cada lado.
El distrito de New Town, al igual que el de Old town, fue nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
PUERTO DE LEITH. Hacia el norte a lo largo del Firth of Forth, está el puerto de Edimburgo, en origen un pueblo pesquero independiente que fue anexionado a la ciudad en 1920 y los muelles mantienen su propia identidad con sus antiguas fábricas y barracas. Actualmente la zona se ha rehabilitado con hoteles de diseño, restaurantes y bares, expandiéndose a todo lo largo de la costa, ya que este puerto tiene mucha actividad con numerosos cruceros hacia Noruega, Suecia, Dinamarca, Alemania y Holanda.
Su mayor atractivo turístico es el Britannia, el real yate privado donde la Reina Isabel II se reunía con mandatarios mundiales entre los años 50 y los 80. Está anclado al lado del Ocean Terminal Shopping Center con tiendas, cines, y restaurantes. Es una zona trendy de Edimburgo, que sirvió de escenario para la película Trainspotting.
MIRADORES DE EDIMBURGO. Una de las mejores cosas que podemos traernos de Edimburgo son sus vistas. Para ello, nada mejor que asomarnos a alguno de sus miradores, como el de Calton Hill, una colina de casi 100 metros con una panorámica espectacular de la ciudad y donde se ubican varios monumentos como el Monumento a Nelson, una torre con escalera de caracol de 143 peldaños construida a principios del siglo XIX para conmemorar la victoria de Trafalgar y donde se instaló en 1852 la bola del tiempo para calcular la hora aunque no se veía los días de niebla; un templete griego que recuerda a los caídos en las guerras napoleónicas; el monumento neoclásico de Dougald Steward y dos observatorios. El mejor momento es al anochecer cuando puedes ser testigo del encendido de la ciudad.
Otro lugar para disfrutar de buenas vistas es el Monumento a Scott, inaugurado en 1846. Se trata de una construcción de 61 metros de altura situada en Princes Street y dedicada al escritor escocés Sir Walter Scott. Su enorme aguja gótica tiene cuatro niveles y 287 escalones de caracol que a medida que se sube se van estrechando e inclinando. El esfuerzo de la subida merece la pena por las vistas del centro de la ciudad. En el exterior, la aguja está decorada con la imagen de sus 64 personajes principales de los libros de Scott, como Ivanhoe o Rob Roy. En la base, hay una estatua de Sir Walter Scott en mármol blanco que contrasta con la oscuridad del resto del monumento.
Por último está Arthur's Seat, el pico más alto de las siete colinas que pueblan Holyrood Park, una extensión de 260 hectáreas con siete colinas junto al Palacio de Holyroodhouse. Con sus 251 metros de altura, este antiguo volcán extinto es el punto más alto de Edimburgo.
Su original nombre, la silla de Arturo, proviene de una leyenda que cuenta que el rey Arturo solía subir a esta colina para meditar. Otra leyenda afirma que en 1128 el rey David I fue derribado del caballo por un ciervo cuando estaba cazando. De pronto apareció en sus manos una cruz que alejó al animal y en agradecimiento, el rey fundó la abadía de Holy Cross. Lo más posible es que el nombre provenga de Archer’s Seat (la silla del arquero), un punto estratégico en la defensa de la ciudad en la Edad Media. En la subida se pueden ver las ruinas de St. Anthony’s Chapel y tres pequeños lagos. Se recomienda tomarse la escalada con calma y dosificar las fuerzas y el aliento.
COMER EN EDIMBURGO. Grassmarket (antiguo mercado de ganado en el siglo XV, y lugar de ejercuciones públicas detrás del castillo) es una de las zonas de ocio más conocidas del Old Town con cantidad de restaurantes de cocina internacional y pubs de cocina tradicional, así como terrazas y hoteles abarrotados de gente.
Disfruta de un sunday lunch en White Hart Inn (Grassmarket, 34) el pub más antiguo de Edimburgo del año 1700. Un pub con leyenda propia es Greyfriars Bobby Bar (Candlemaker Row, 34). Debe su nombre a Bobby, un skye terrier fiel amigo de John Gray, un policia que murió de tuberculosis en 1858 enterrado en el Cementerio Greyfriars. Bobby no se movió de su tumba en 14 años y cuando falleció en 1872 fue enterrado junto a él. Una estatua delante de este pub lo recuerda, aunque es un reclamo turístico pues el perro no tiene nada que ver con el establecimiento. No muy lejos está Elephant House (George IV Bridge, 21), una moderna y acogedora cafetería donde J.K. Rowling escribió el primer libro de la saga de Harry Potter.
En Leith hay una zona de restaurantes y pubs a orillas del recoleto río, Water of Leith, que se conoce como The Shore. Muy recomendable el Cafe Bistro Water of Leith (Coburg St, 52) con platos de excelente cocina fusión anglofrancesa, a precio razonable respecto a la calidad. Para una cena degustación inolvidable, Castle Terrace (Castle Terrace, 33-35) y para comida escocesa en el centro de la ciudad, Dubh Prais (High Street, 123B) famoso por sus haggis, así que hay que reservar con antelación.
DORMIR EN EDIMBURGO. Edimburgo ofrece un gran número de hoteles de excelente calidad pero a precio muy elevado. Una opción más económica pero sin renunciar a ciertos lujos es Fountain Court-Stewart Apartments en el centro de la ciudad con habitaciones muy modernas a un precio razonable, o Fraser Suites Edinburgh (St. Giles Street, 12-26) con una ubicación privilegiada en una casa elegantemente rehabilitada del siglo XVIII.
Otros establecimientos céntricos y bien equipados son The Rutland Hotel (Rutland Street, 1-3) con amplísmas habitaciones y jacuzzi, y Hotel Missoni Edinburgh (George IV Bridge,1) un original hotel boutique de diseño colorista con alta tecnología en las habitaciones (Bang & Olufsen, Nespresso...) y un servicio impecable en su restaurante y bar de cócteles.