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¿Dónde comer en Dublín?

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Escapada a Dublín

¿Qué es un menú de siete platos para un irlandés? Una patata y un pack de seis latas de Guinness. Este famoso chiste refleja el estereotipo de la gastronomía irlandesa, pero no te dejes engañar: en Dublín, como en todas las grandes ciudades, es posible comer bien, barato y variado. Es falsa la idea de que en Irlanda sólo se comen salchichas, hamburguesas y fish & chips. Sólo hay que ir a los sitios adecuados. De hecho, en Dublín han sido pioneros en incluir productos orgánicos en sus menús.

Para empezar, conviene dar un repaso a los platos de comida típica irlandesa más habituales en los menús, porque los veremos por todos los sitios. Y los probaremos.

PLATOS TÍPICOS. El plato más famoso de irlanda es sin lugar a dudas el Irish Stew (estofado irlandés), a base de cordero y patatas (existe una versión llamada Guinness Stew, con cerveza negra). También es muy popular el Shepherd's Pie (empanada del pastor), elaborado con carne de cordero picada y recubierta de puré de patata y queso. El Boxty es un pastel de patata que se suele acompañar con verduras y carne, mientras que el Colcannon es un plato que se come mucho en el día de Saint Patrick, hecho con puré de patatas, col, mantequilla y pimienta.

En Dublín es muy habitual comer en los pubs, pues casi todos tienen menú del día, y habitualemente suele servirse alguno de los platos que acabamos de ver. Los pubs son la opción más económica si queremos comer bien sin acercarnos a las deprimentes cadenas de fast food. Así que si nos decidimos por comer en un pub, nada mejor que acompañar la comida con una cerveza del país. Por tanto, es importante diferenciar las clases de cerveza que podemos encontrar allí.

CERVEZAS. La más famosa, Stout, es la cerveza negra, elaborada con malta tostada, muy cremosa (Guinness es el clásico ejemplo de stout, aunque Murphy's es también muy popular). La lager es la cerveza dorada y suave que podemos encontrar en casi todo el planeta (Carlsberg, Heineken, Budweiser), mientras que la Ale es una cerveza de fermentación alta y mayor contenido alcohólico que la lager, y es conocida como cerveza tostada (Kilkenny es una de las más famosas). Además, sobre todo en los meses cálidos, en Irlanda suele beberse mucha sidra (Cider), siendo Bulmer's la marca más popular. Si la cerveza es de barril, se le llama draught. A tener en cuenta: muchos locales y restaurantes de Dublín cuentan con menús llamados

EARLY BIRD. Muchos locales y restaurantes ofrecen un menú conocido como Early bird, bastante más barato de lo normal por servirse un buen rato antes de la hora de la cena. Es una buena opción por si vamos justos de presupuesto.

1. COMER EN UN PUB
Ya hemos adelantado que una opción muy recomendable es comer el menú del día en un pub. De esta manera nos mezclaremos con la clientela habitual, probaremos alguno de los platos tradicionales irlandeses y la cuenta no nos dejará temblando. En muchos pubs tienen platos similares, de hecho la comida que se sirve en estos locales tiene un nombre: pub grub. Normalmente podremos elegir entre varias sopas del día (suelen ser cremosas), varios tipos de sandwich, bangers & mash (salchichas con puré de patata), hamburguesas, fish & chips y platos de cuchara irlandeses.

También es muy común que los pubs tengan colgado el cartel de All-day breakfast, lo que quiere decir que durante todo el día podremos pedir el típico desayuno irlandés aunque no sea hora de desayunar. Suele consistir en un plato con huevos revueltos, bacon, black pudding (una especie de morcilla), salchichas, tomate, judías estofadas (baked beans), torta de patata (hash browns) o puré y champiñones. Ahí queda eso.

Para ir sobre seguro podemos ir al Bruxelles (Harry Street, 7), al ladito de Grafton Street, en pleno centro. Muy cerca de allí está el Café en Seine (Dawson Street, 40), donde además de comer bien podremos admirar uno de los locales más alucinantes de Dublín. Y a dos pasos nos encontramos con Davy Byrnes (Duke Street, 21), popularizado por el mismísimo James Joyce, donde podremos tomar un delicioso Irish Stew (su especialidad), unas magníficas ostras o salmón fresco.

Cerca de St. Stephen's Green tenemos The Hairy Lemon (Stephen Street, 41), que además de ofrecer un buen menú, formó parte de la película The Commitments, de Alan Parker.

En Irlanda, como en Inglaterra, se han puesto de moda los gastropubs, a medio camino entre el pub tradicional y el restaurante. Si queremos comer en un gastropub aquí van un buen ejemplos: The Exchequer Pub ( Exchequer Street Dublin, 3-5), con una decoración moderna y cálida, donde podremos degustar platos como la ensalada templada de codorniz con rábanos, espárragos, naranja y salsa de mostaza violeta o vieiras al horno con morcilla y costra de hierbas, cebolleta y queso Gleba Brethan.

¿Otra recomendación? Bull and Castle (Lord Edward Street, 5/7), donde si bien la comida no eleva la creatividad al cubo (de hecho se aproxima al pub grub), tienen una carne más que excelente, pues el local pertenece a un grupo de restauración especializado precisamente en eso, en ofrecer a distintos restaurantes la mejor carne irlandesa, criada en el condado de Offaly, en pleno corazón de la isla.

Además, Bull and Castle tiene una carta casi inabarcable de cervezas, incluyendo marcas locales elaboradas en destilerías artesanales. Para quienes pensaban que en Dublín sólo era posible beber Guinness.

2. RECOMENDACIONES PARA COMER BIEN Y A BUEN PRECIO
Sin lugar a dudas, uno de nuestros sitios favoritos para comer bien en Dublín es The Winding Stair (Ormond Quay, 40). Por varios motivos. The Winding Stair (literalmente, la escalera tortuosa) está situada sobre una librería de viejo (abierta al público), donde ofrece una comida tradicional irlandesa con un toque creativo, usando productos de temporada, en un ambiente encantador. Y a precios contenidos para lo que es Dublín. El restaurante es miembro de Good Food Ireland, organización que se dedica a llevar alimentos orgánicos y de producción reducida, a las mesas de los locales dublineses.

En The Winding Stair podemos degustar platos como el cerdo relleno de ruibarbo, con cubos de patata asada, acompañado de una ensalada de frijoles con salsa agria de pera. O la pierna de cordero lechal cortar con patatas hasselback, cebolla crujiente y puré de chirivías y salvia. Ahí queda eso.

Pero además de la comida (excelente), el gran atractivo de The Winding Stair son sus vistas. El restaurante se encuentra justo enfrente del Ha' Penny Bridge, a orillas del río Liffey, así que mientras comemos podremos disfrutar de una magnífica panorámica del puente, del río y de la vida de la ciudad. Si sólo tuviéramos que elegir un restaurante en Dublín, sería éste.

A dos pasos, cruzando el Ha'Penny Bridge, llegaremos hasta Temple Bar, donde está otro de nuestros locales favoritos: Elephant & Castle (Temple Bar, 18). Es el sitio perfecto para un buen brunch en Dublín (disponen de un menú especial). En Elephant & Castle veremos pasar la vida a través de sus cristaleras mientras degustamos, por ejemplo, de unas gambas a la plancha con vinagreta de lima y jengibre, espinacas y cous-cous. Un clásico.

Si estamos cansados de carne y patatas, podemos acudir a Cornucopia (Wicklow Street, 19/20), muy cerca del Trinity College, donde podremos tomar algunos de los mejores platos vegetarianos de Dublín. Como los canelones de espinacas y avellanas, con tomate y aceite de albahaca. O su famoso 'Spaaokopita': pasta filo rellena de espinacas con ajo y crema de queso feta, pasada por sartén, con ensalada de avellanas, patatas y alubias.

3. LOS MEJORES RESTAURANTES DE DUBLÍN (Y LOS MÁS CAROS)
En Dublín podemos comer de auténtico lujo si tiramos de cartera. Quizás el mejor restaurante de la ciudad sea Patrick Guilbaud (Upper Merrion Street, 21), como atestiguan sus dos estrellas Michelín. Espectacularmente bueno y caro.

Otra magnífica opción si queremos comer de lujo es Chapter One (Parnell Square, 18/19). Con ese nombre (significa Primer Capítulo) no es de extrañar que el restaurante esté situado en los bajos del Dublin Writers Museum (Museo de los Escritores). ¿Alguna de sus creaciones? Pato ahumado con su gelatina sobre turba, con crema de foie y almendras tostadas.

En la lista de la élite gastronómica dublinesa no puede faltar Thornton's (St. Stephen's Green, 128), situado en el primer piso del lujoso hotel The Fitzwilliam. Decoración moderna para un local que ofrece un menú degustación espectacular. Tienen carta para vegetarianos.

Para finalizar nuestra ronda por alguno de los restaurantes más exclusivos de Dublín, nos detendremos en L'Ecrivain (Lower Baggot Street, 109A), cerca de Merrion Square, que ofrece cocina francesa moderna. Situado en un antiguo almacén de tres plantas, en L'Ecrivain además de comer a la carta podremos optar por alguno de sus menús diarios, bastante más asequibles.

4. SITIOS ESPECIALES
En Dublín hay sitios donde se puede comer muy bien y que además ofrecen un extra. El mejor ejemplo es The Guinness Store House (St. James's Gate), en cuyo interior está su famoso Brewery Bar. El restaurante de la fábrica Guinness ofrece platos típicos irlandeses, siendo la cerveza Guinness el ingrediente común a todos ellos. Es un lugar perfecto para probar la cocina clásica del país. Un consejo: al pagar la entrada a la fábrica tenemos derecho a una pinta de cerveza, así que no nos abalancemos sobre el primer grifo de Guinness que veamos, porque es posible disfrutar de nuestra cerveza gratis a la hora de la comida.

Los fans de U2 llegan a Dublín buscando el rastro que la banda irlandesa ha dejado por la ciudad. Así que puede ser una magnífica opción reponer fuerzas en The Tea Room (Wellington Quay, 6-8), situado en la planta baja de The Clarence, el hotel propiedad de Bono y The Edge, los dos integrantes más famosos de U2. Frente al río Liffey, junto a Temple Bar, podremos disfrutar de buena comida a precios razonables en el hotel en cuya azotea U2 grabó la versión de 'Beautiful Day' para Top of the Pops. ç

Si hablamos de sitios donde comer y 'algo más' no podemos dejar de nombrar a Bewley's, posiblemente el lugar más mítico de la ciudad. Su nombre completo es Bewley's Coffee and Tea Company (Grafton Street, 78/79), situado en pleno corazón comercial de la ciudad. Lo que empezó siendo un negocio que importaba el té directamente desde China, ahora es un imperio. El local es la definición perfecta de salón de té, con madera, sillones de cuero y mesas de mármol. Además de poder degustar cientos de clases de tés exóticos, cafés tostados artesanalmente, bollería y tartas con ingredientes orgánicos, tendremos la oportunidad de entrar en la historia de Dublín, porque Bewley's es más que un local, es parte del alma de los dublineses. Tanto es así, que cuando el local cerró por reformas, se crearon plataformas ciudadanas para que volviera a abrir sus puertas.

Fallon & Byrne (Exchequer Street, 11-17), un emporio gastronómico dedicado al slow food, a los alimentos orgánicos y a las delicatessen. Además de comprar todo tipo de alimentos y bebidas (tienen una imponente bodega) podremos disfrutar de su restaurante, donde sólo usan ingredientes de calidad contrastada. En su carta figuran sugerencias como el salmón al horno con judías verdes, brandada de cangrejo y pétalos de tomate. O los canelones con aguacate, mantequilla de soja, menta y ragú de espinacas especiadas. O simplemente meternos entre pecho y espalda media docena de ostras. Si vamos con prisa, compraremos uno de sus bocadillos gourmet para llevar y a seguir pateando Dublín. Fallon & Byrne es visita obligada para los sibaritas y gastrónomos.

Si nos apetece probar el famoso marisco irlandés, nada mejor que acudir The Lobster Pot (Ballsbridge Terrace, 9) situado a las afueras de la ciudad, en el barrio de Ballsbridge. Pero que no cunda el pánico, se puede ir caminando tranquilamente. En The Lobster Pot encontraremos los pescados y mariscos más frescos de la ciudad (atención a su langosta Thermidor y las coquilles Saint Jacques), ya sea a la plancha o cocinados de mil maneras. El local es de una elegancia un tanto decadente, pero merece la pena darse una vuelta para comer buen marisco a precios razonables.

Hablando de sitios especiales, los amantes del deporte tienen una cita obligada con The Woolshed (Parnell Street), un pub australiano, de dimensiones colosales, especializado en ofrecer todo tipo de retransmisiones deportivas, desde el clásico fútbol hasta la Fórmula 1. El local cuenta con múltiples pantallas gigantes frente a las que hay incluso gradas (como en los campos de fútbol), donde los aficionados se sienta a beber cerveza y contemplar su deporte favorito. Además, en cada pantalla se ofrece un partido o un deporte distinto, normalmente los partidos importantes se ofrecen en las pantallas gigantes mientras que los minoritarios los echan en pantallas más pequeñas.

Es habitual que los turistas que llegan a Dublín, se pasen por The Woolshed si su visita coincide con alguna competición importante (en los partidos entre Barça y Real Madrid, el local se llena de españoles). Lo habitual en The Woolshed es ir con amigos y pedir una pitcher, jarra gigante de cerveza Foster's (no olvidemos que estamos un un pub australiano) y un combo de la casa, una bandeja mastodóntica con todo tipo de delicias grasientas: aritos de cebolla, alitas de pollo, salchicas, patatas fritas... el sueño de cualquier hombre.

Para finalizar nuestro repaso a los sitios especiales de Dublín donde poder comer, hemos de reseñar Queen of Tarts (Cork Hill, 4), muy cerca del Castillo de Dublín, donde acaba Dame Street. Los más avispados ya habrán adivinado de que se trata de una pastelería, que casualmente elabora las mejores tartas de Dublín, recomendadas hasta en el mismísimo New York Times. Podemos revolotear frente a su escaparate para ver si somos capaces de irnos de allí con las manos vacías. Además, en su carta tienen sopas, sandwiches y tartas saladas, por si nos apetece reponer fuerzas. Disponen también de pan sin gluten. El local es cosy, como dirían los irlandeses, es decir, muy mono y acogedor, perfecto para dejarnos caer a media tarde y tomarnos una taza de té acompañada de uno de sus maravillosos pasteles. El paraíso de los golosos.

5. COMIDA INTERNACIONAL
Dublín es una ciudad de lo más cosmopolita, por lo que no es de extrañar que haya muchos (y buenos) locales de comida internacional. Los más numerosos son los restaurantes italianos, entre los que destacamos The Italian Corner (Wellington Quay, 23-24), junto al río, y Dunne & Crescenzi (South Frederick Street, 14-16) cuyos propietarios (irlandesa ella, italiano él) utilizan ingredientes de primera calidad, orgánicos en su mayoría.

La gastronomía francesa cuenta también con una amplia tradición de locales en Dublín. Nos quedamos con Les Frères Jacques (Dame Street, 74), un café muy agradable, de administración familiar, que ofrece sencilla cocina clásica francesa, Su especialidad es el pescado fresco y el mariscos como especialidad. Si nos gusta este tipo de comida, es una buena idea dejarse caer por L'Gueuleton (Fade Street, 1), un local encantador con mucho ladrillo visto, mucha madera y muy buen gusto en la decoración, a medio camino entre el rústico y el bohemian chic. Auténticas recetas francesas.

La cocina asiática también tiene bastante peso específico en Dublín. Si queremos comer bien y pasamos de la decoración, debemos acudir a sitios como Sichuan House (Parnell Street, 100), un local en el que no entraríamos ni a la fuerza viendo su fachada, pero que sirve la mejor comida china de Dublín. Tal cual. Prueba de ello es que siempre está lleno, y que la comunidad china de la ciudad come allí. En Sichuan House sucede lo mismo que en otros restaurantes parecidos (nos acordamos de El Chino del parking de Plaza de España, en Madrid): la comida es condenadamente buena y tan auténtica que ni nos acordamos de que el lugar es tirando a cutre.

El fenómeno del sushi no ha pasado de largo por Dublín. Y el mejor local para tomarlo es sin duda Yamamori Sushi (Lower Ormond Quay, 38/39), en la zona de Temple Bar. Además de sushi, en la carta disponen de un montón de especialidades japonesas en su carta.

Otra buena opción es acercarnos hasta Gospoda Polska (Capel Street, 15), un soplo de aire fresco para esta calle, repleta de sex-shops y tiendas cutres. Este elegante restaurante polaco está de moda en Dublín por la calidad de sus platos: chuletas de cerdo al estilo campestre, pastel de patata, cuencos de sopa tan consistente que se puede cortar con cuhillo... y todo regado por la maravillosa (y desconocida) cerveza polaca.

Los españoles nostálgicos de su tierra pueden acudir a Salamanca (St. Andrew's Street), en pleno corazón de la ciudad, a dos pasos del Trinity College. Un restaurante español que se ha ganado el cariño de los dublineses por su buen hacer. De hecho, ha ganado el premio de mejor sitio de tapas en 2010.

6. COMER BARATO EN DUBLÍN
Son muchos los viajeros que buscan sitios buenos, bonitos y baratos para comer en su escapada a Dublín. Pues bien, para eso estamos.

¿Hay algo más típico y barato que una ración de fish & chips? Además, es un plato que tenemos que probar sí o sí, un clásico de la gastronomía irlandesa.

Los dublineses tienen el corazón dividido a la hora de decidir dónde se comen las mejores fish & chips de Dublín. Hay muchos que dicen que son las de Leo Burdock's (Werburgh Street, 2), un sitio mítico donde los haya, muy cerquita de Christ Church, una de las dos catedrales de la ciudad. El menú es sencillo: pescado rebozado con patatas fritas de corte muy grueso, un poco de sal y vinagre. Tienen otras cosas en su carta, pero aquí se viene a comer fish & chips, y punto.

Muchos otros piensan que las mejores fish & chips de Dublín están en Beshoff's (Upper O'Connell Street, 6), local abierto por el ucraniano Ivan Beshoff, que fue quien realmente popularizó este plato en Dublín a principios del siglo XX.

Si estamos por Temple Bar, un sitio donde podemos comer barato y bien es el legendario The Bad Ass Café (Crown Alley, 9/11), a medio camino entre restaurante y cafetería. Hamburguesas, ensaladas, sandwiches, sopas... todo muy rico y asequible. The Bad Ass Café es un sitio peculiar. Allí trabajó de camarera Sinéad O'Connor, y cuando pedimos la cuenta, el ticket aparece en nuestra mesa en un cubo de latón impulsado por un sistema de cuerdas y poleas.

En pleno centro tenemos Lemon Crepe & Coffee Co. (St. William Street, 66), donde, como su propio nombre indica, se dedican a hacer crepes. Que de hecho, son los mejores de Dublín. Los hay dulces y salados, y con recetas que van de lo clásico a lo imposible. Prueba de ello es el Tequila Lemon Suzzette, a base de limón, azúcar, mantequilla y tequila. Toma ya. Lemon es un sitio perfecto para comer bien, diferente, y pagar poco.

Muy poca gente sabe que podemos comer en el Trinity College como si fuéramos unos estudiantes más. O profesores, depende de la edad. Si tenemos previsto visitar el Trinity y no queremos gastar mucho en la comida, podemos aprovechar la hora del almuerzo para pasarnos por el comedor universitario, en el edificio que hay junto a la capilla. Además, es curisoso colarse en ese ambiente como de Harry Potter, con mucha madera antigua, mesas corridas y retratos de antepasados colgando de las paredes. Simplemente tenemos que coger una bandeja y pasar por el self-service, al final del cual pagaremos. Y pagaremos poco, pues estamos en una universidad.

En una lista de lugares donde comer bien y barato, no podemos dejar de hablar del Epicurean Food Hall (Lower Liffey Street), una torre de babel gastronómica compuesta por multitud de pequeños locales donde podremos encontrar delicatessen, vinos, productos frescos... así como una representación de restaurantes de todo el mundo: chinos, hindúes, italianos... Sólo tenemos que pedir nuestros platos y tomarlos en el comedor común central.

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