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Ruta Express por Dublín

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DUBLÍN EN UN DÍA | DUBLÍN EN DOS DÍAS | COMER EN DUBLÍN

Si estás de paso y desafortunadamente sólo tienes unas horas para visitar Dublín, te mostramos una ruta express para que vuelvas a casa con la sensación de que sólo James Joyce conoce la ciudad mejor que tú.

1. UNA PINTA DE GUINNESS, PLEASE
Estamos en Irlanda así que lo primero es lo primero: entramos en un pub, nos mezclamos con la clientela, pedimos una pinta de Guinness y contemplamos cómo la tira el camarero. Para rizar el rizo, podríamos bebérnosla en The Brazen Head (Lower Bridge Street, 20), el que oficialmente es el pub más antiguo de de Dublín..

2. CRUZAR EL HA'PENNY BRIDGE
El puente más famoso de Dublín es tan encantador que podríamos pasarnos el día cruzándolo de un lado al otro. Es el lugar perfecto para ver anochecer sobre el río Liffey.

3. COMER FISH & CHIPS
Ningún plato es tan simple y tan famoso como el famoso pescado con patatas, que ha alimentado a generaciones enteras de irlandeses. Además, especialemente en invierno, tener un cartucho de fish & chips en las manos ayuda a entrar en calor. Los mejores sitios para tomar este manjar de pobres son Leo Burdock's (Werburgh Street, 2) y Beshoff's (Upper O'Connell Street, 6).

4. MOLLY MALONE
Una leyenda urbana afirma que nadie pasar por Dublín sin hacerse una foto junto a la irlandesa más célebre. Y nosotros no vamos a ser menos. La estatua de Molly Malone, con su carro de pescado y su generoso escote, nos espera en pleno centro de la ciudad, entre el Trinity College y Grafton Street.

5. TOMAR UN TÉ EN BEWLEY'S
No podemos irnos de Dublín sin tomar un té en su local más famoso, Bewley's Coffee and Tea Company (Grafton Street, 78/79). Este salón de té, es parte del alma de los dublineses. Además de reponer fuerzas, podremos comprar algún souvenir de calidad, en forma de taza de porcelana, por ejemplo.

6. ESCUCHAR A LOS MÚSICOS CALLEJEROS
Sobre todo en Grafton Street abundan los artistas callejeros (buskers), entre los que destacan sobremanera los músicos, que a veces congregan a tanta gente a su alrededor que resulta difícil verlos. Muchos de ellos son realmente artistas, verdaderos músicos que disfrutan llevando su arte a la calle. Las canciones de U2 y las tonadas tradicionales irlandesas, están en el top de la lista de éxitos callejeros.

7. TEMPLE BAR
Nadie debe marcharse de Dublín sin pasear por su barrio más bohemio y marchoso. Repleto de tiendas, pubs, galerías de arte y restaurantes, Temple Bar es el corazón del ocio en la ciudad, el SoHO dublinés. En las calles de este barrio, comenzaron a tocar U2. Cuenta la historia que el grupo siempre tocaba frente al mismo pub, y que los clientes se agolpaban en la puerta para disfrutar de su música. El dueño del bar, harto de que la multitud se congregara en la calle dificultando la entrada al local, intentó echar al grupo. Bono, el cantante, le respondió que algún día, cuando fuera famoso, compraría el pub y echaría al dueño de allí. En realidad se quedo corto, porque no compró sólo el pub, sino el edificio entero que hoy alberga The Clarence Hotel.

8. ST. STEPHEN'S GREEN
Al final de Grafton Street se encuentra el parque con más encanto de la ciudad, lleno de rincones donde perderse. Fue un lugar de acceso privado en sus inicios, hasta que Arthur Guinness (cuánto bien hizo este hombre) se plantó y ordenó que el parque se abriera para el público en general. El lago del parque está alimentado por las aguas que le llegan del Grand Canal de Portbello. Este sitio tiene un montón de historias, como la de los miembros del IRA que se hicieron fuertes en él durante el alzamiento de Pascua, en 1916. No debió de sentarle muy bien al ejército británico, pues a su vez tomaron el lujoso Hotel Shelbourne, desde donde dispararon a los insurgentes. Pero lo más curioso de todo es que, durante la refriega, se acordó un alto el fuego para que el cuidador del parque pudiera pasar y alimentar a los patos.

9. TRINITY COLLEGE
No, no estamos en un escenario de Harry Potter, sino en una de las más antiguas y prestigiosas universidades de Europa. En su interior estamos a salvo del ruido de la gran ciudad, y parece que el tiempo se detuviera. La Biblioteca del Trinity College guarda una de las joyas de Irlanda, The Book of Kells, un manuscrito realizado por monjes celtas alrededor del año 800.

10. GOODBYE, JAMES
Nuestra última visita en esta escapada exprés, no podía ser otra. El viajero mirará por última vez el horizonte sobre el río Liffey, y encaminará sus pasos hacia O'Connell Street, desde donde salen los autobuses hacia el aeropuerto. Pasará junto al famoso Spire, ese cono de 120 metros de altura que tiene divida a la ciudad; verá las columnas picadas por las balas en el GPO (General Post Office), la central de correos donde se atrincheró Michael Collins, y llegará hasta su destino: en North Earl Street, una bocacalle de O'Connell, se encuentra el busto de James Joyce, el mejor cronista de Dublín y su ciudadano más famoso. Le daremos un abrazo (cuidado con no hacernos daño, al fin y al cabo es de bronce) y le prometeremos volver cuanto antes. Es probable que no nos responda. James fue siempre un tipo muy tímido.

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