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CUENCA EN UN DÍA | CUENCA EN DOS DÍAS

Morteruelo, zarajos y migas. Pero también buenas tapas, caldereta de cordero y exquisitos asados. Y por supuesto, los vinos de Cuenca, de gran calidad y prestigio. En la bella ciudad de las casas colgadas, comer es todo un placer; los buenos restaurantes se distribuyen por toda la ciudad. A su excelente oferta gastronómica se le une el encanto de comer o cenar en edificios antiguos e históricos, llenos de arte y de solera. Aquí tenéis unas cuantas recomendaciones, para todos los gustos y paladares.
CLÁSICOS. Uno de los lugares más conocidos y prestigiosos para comer en Cuenca, tanto por su ubicación como por su carta, es el Mesón Casas Colgadas (Canónigos, s/n). Este establecimiento tiene a gala ser el primer restaurante en el que pararon a comer los Príncipes de Asturias tras su boda. De eso ya han pasado algunos años y hay quien cree que los precios y el nombre del establecimiento no se corresponden con la oferta culinaria. Opiniones aparte, el restaurante ofrece cocina clásica "de pastores" convenientemente actualizada: morteruelo, ajoarriero, asados, gazpacho pastor.
Otro de los clásicos de la ciudad es sin duda el Restaurante Convento de San Pablo, actual Parador de Cuenca. Buena cocina clásica, con ingredientes de primera aunque poca innovación; el entorno es maravilloso y también el edificio que lo alberga. Los precios, más bien altos.
ESPECIALES. En pleno centro histórico, la Posada de San José (Julián Romero, 4) es un lugar que merece la pena visitar y disfrutar de su restaurante. El edificio es del siglo XVII, y hoy cuenta con magníficas vistas desde su posada y un jardín precioso donde se puede comer o cenar. Atención a los platos de setas (sobre todo boletus) en temporada. Otra opción interesante es el Restaurante Marlo, (Colon, 41), un establecimiento muy cuidado con decoración clásica castellana. La materia prima de calidad es la base de la carta, con un toque de autor. Una recomendación: los troncos de carne roja de buey sobre jabugo con salsa de queso manchego.
DE TAPAS. Comer o cenar de tapas en Cuenca es siempre una excelente idea. Esta tradición nos permite conocer distintos lugares y ambientes, y probar las especialidades de cada uno. En la ciudad podemos acudir a La Ponderosa (San Francisco, 20), donde la cocina es de especial calidad, así como la carta de vinos. Los precios no son precisamente baratos, pero la excelencia de las tapas y raciones (y de la carta) compensa la diferencia. La Bodeguilla de Basilio (Calle del Agua) es otro lugar de referencia; un diminuto local famoso por sus pinchos y la generosidad de las raciones. Y para tomar buenas raciones en un local diferente, de ambiente joven y chic, podemos ir a El Quinto Pecado (Alférez Rubianes, 8). Las tapas son abundantes, ricas y económicas, y por este motivo el local suele estar hasta la bandera.
COMIDA RÁPIDA. Si lo que nos apetece es una hamburguesa como debe ser (nada de cadenas americanas de comida rápida), podemos acercarnos a Saleros (Julio Larrañaga, 4), donde además de cocina típica y tradicional a buenos precios las hamburguesas son variadas, de calidad y muy generosas. El restaurante está especializado en arroces. Y para degustar una buena pizza, aquí van dos sugerencias: Sotanillo (Avda. Castilla-La Mancha, 1) y El Cortijo (Dulcinea, 7).


