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CUENCA EN 1 DÍA | SEGUNDO DÍA EN CUENCA | COMER EN CUENCA
Cuando el viajero llega a Cuenca por carretera, ha de detenerse a coger aire ante la vista que ofrece la ciudad. Su casco antiguo, situado entre el río Júcar y el Huécar; sus puentes y la mágica iluminación que muestra al atardecer, ofrecen un espectáculo digno de admiración. Y es que no es de extrañar que Cuenca sea una de las pocas ciudades españolas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco: su enorme belleza, su antigüedad y su especial idiosincrasia la convierten en el destino ideal para los viajeros que busquen algo diferente y especial. Cuenca es, además, el destino perfecto para una escapada relámpago por su pequeño tamaño y su accesibilidad.
Recorrer las calles del centro histórico, cruzando de vez en cuando sus puentes y descubriendo poco a poco los rincones más hermosos es todo un placer, que hará que nos olvidemos de la rutina para escapar a un auténtico paraíso cercano. Es la ciudad idónea para recorrerla a pie: a todas partes se llega rápido y bien, y de continuo encontramos estupendos museos, edificios de interés, vistas de quitar el hipo y todo tipo de mesones, tascas y bares donde la excelencia de la gastronomía conquense se combina con la hospitalidad de los ciudadanos. Y con los estupendos precios.
Así que vamos a escaparnos a Cuenca para descubrir todo lo que tiene para ofrecernos. Recorreremos sus calles, cruzaremos sus puentes, descubriremos sus rincones, nos extasiaremos con sus panorámicas y degustaremos la mejor cocina manchega. Quizás dos días no sean suficientes para empaparnos de todo, ya que la provincia de Cuenca tiene muchos otros lugares de excepcional interés no muy lejos de la capital. Desde la famosa Ciudad Encantada, llena de formaciones pétreas que parecen sacadas de un sueño surrealista; hasta las espectaculares hoces (cañones) del río Cuervo, un paraje natural de particular belleza, Cuenca es una tierra para descubrir, admirar y amar.



