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CÓRDOBA EN 48 HORAS | COMER EN CÓRDOBA | RUTA EXPRESS

Por la mañana...

1. PUENTE ROMANO. Esta es nuestra primera parada del día y tenemos suerte: el puente está recién restaurado, con una reforma que ha intentado devolverle un aspecto lo más parecido posible al original. Esta maravilla arquitectónica debe su nombre a la época de dominación romana en Córdoba, y fue el único puente con el que contó la ciudad durante veinte siglos. El puente sobrevuela el Guadalquivir uniendo la zona del Campo de la Verdad con el casco histórico. A mitad del puente se eleva la imagen de San Rafael, a cuyos pies siempre hay flores y velas encendidas, y ante la que muchos cordobeses se quitan el sombrero o dicen una breve oración.

En el extremo sur del puente romano se alza la Torre de la Calahorra, mientras que en el extremo opuesto, el visitante encuentra la Puerta del Puente, también llamada Arco del Triunfo, que da paso al Barrio de la Catedral. Allí está nuestra siguiente parada.

2. LA MEZQUITA. Todo lo que digamos sobre este monumento se quedará corto. La Mezquita de Córdoba es una de las joyas de Andalucía, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y la mayor mezquita durante siglos sólo superada por la Meca. Pasear por sus instalaciones es como volver al pasado, al tiempo de los califas. La mañana se nos irá entre el patio de los naranjos, admirando los arcos bicolor que simulan palmeras... una buena opción es solicitar que un guía nos lleve por el templo explicándonos su fascinante historia, para sacarle todo el jugo a esta maravilla cordobesa.

Sin darnos cuenta se nos habrá hecho la hora de comer, así que lo mejor será dirgirnos a alguno de los restaurantes para probar las delicias locales, donde el salmorejo y las berenjenas fritas tienen un papel protagonista. Otra pista: junto a la Mezquita está el Bar Santos, del que se rumorea que sirve la mejor tortilla de patata de la ciudad.

Por la tarde...

3. LA JUDERÍA. Alrededor de la Mezquita se extiende el barrio más popular de Córdoba: la Judería, un laberinto de callejas estrechas, rincones y plazuelas. Quizás el lugar más pintoresco del barrio sea la Calleja de las Flores, un callejón estrecho y lleno de geranios que termina en una pequeña plaza donde se agolpan los turistas para sacar fotografías llenas de encanto, en las que se ve al fondo la silueta de la torre de la Catedral. Lo mejor es dejarse llevar, caminar por las calles adoquinadas y dejarse invadir por el silencio de siglos, descubriendo plazas como la de Maimónides, donde se encuentra el Museo Taurino, tras el cual nos encontramos con el Zoco Municipal, un recinto donde en talleres de diversa índole, artesanos fabrican ante los ojos de los espectadores sus productos.

A muy pocos metros de allí, en la Calle Judíos, está la Sinagoga: un autentica joya entre los monumentos de la ciudad: una de las tres que hoy quedan en España y única en Andalucía. Si seguimos por esta calle, terminamos la ruta en la Puerta de Almodóvar que antiguamente daba acceso al barrio de los judíos, junto a la muralla.

4. PLAZA DE LA CORREDERA. Al lado del Ayuntamiento nos encontramos con la menos andaluza de las plazas de la ciudad, y que curiosamente es la más famosa de Córdoba. Es la única plaza cuadrada de Andalucía (podríamos situarla en la línea de plazas mayores como las de Salamanca o Madrid). Actualmente es uno de los lugares de esparcimiento favoritos de los cordobeses, pero en tiempos fue escenario de ejecuciones o corridas de toros. Es el sitio perfecto para tomarnos una caña junto a sus soportales y ver pasar la vida cordobesa.

5. PLAZUELAS Y CALLEJAS. Sin duda, una de las mejores cosas que podemos hacer en nuestra escapada a la ciudad de los califas es dejarnos llevar y perdernos por sus callejuelas, por sus pequeñas plazas llenas de encanto. No podemos perdernos la Plaza del Potro, que debe su nombre al potrillo que corona una fuente renacentista, en la que antiguamente había muchas posadas, en una de las cuales se hospedó Miguel de Cervantes en su estancia en la ciudad.

Tampoco debe faltar en nuestra ruta la Plaza de Capuchinos, una de las más bellas de Córdoba, en cuyo centro se halla el famoso Cristo de los Faroles, debido a los faroles que iluminan la imagen de noche. Si atravesamos un callejón iremos a parar a la Cuesta de Bailío, que nos lleva al Barrio de Santa Marina, o barrio de los toreros, por su tradición taurina. No en vano en la cercana plaza de los Condes de Priego se encuentra el monumento a Manolete.

Bueno, para un día no ha estado mal. Ahora llega la hora de reponer fuerzas en una de las múltiples tabernas de la ciudad. ¿Quieres saber dónde comer en Córdoba?

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