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Tras desayunar apaciblemente en cualquiera de los bares o terrazas que salpican las calles de Cagliari y disfrutar de la estupenda repostería de la isla (atención a los hojaldres, fantásticos) con un delicioso capuccino o caffé latte, podemos seguir nuestra ruta por la ciudad visitando la espectacular excavación arqueológica situada bajo la iglesia de Santa Eulalia, y la sobrecogedora cripta de la iglesia del Santo Sepulcro; también podemos hacer una visita al mayor mercado cubierto de Europa, y disfrutar de la costa y las playas que rodean a la ciudad.
Por la mañana...
EXCAVACIONES ROMANAS, CRIPTAS Y SANTUARIOS. El barrio de Marina está plagado de iglesias para visitar, que se encuentran cada una muy cerca de las demás. Si queremos reducir nuestra visita a las más interesantes, sin lugar a dudas no podemos perdernos la Iglesia de Santa Eulalia. Y no sólo por la iglesia en sí, sino porque unas excavaciones realizadas tras unas obras que pretendían sanear las humedades de la sacristía llevaron al descubrimiento de una impresionante ciudad romana (actual Área Arqueológica) bajo la iglesia actual. Sobre esta ciudad se erigió una basílica paleocristiana, y encima de ésta, la actual iglesia.
El acceso a las excavaciones se encuentra en un lateral del templo y la entrada es independiente, con tarifas aparte. Pero merece la pena con creces: es posible recorrer las excavaciones a través de pasarelas suspendidas y contemplar los pozos de agua (uno de ellos tan profundo que no se ve el fondo), los restos de muros, las grandes columnas, las vías, el alcantarillado y muchas muestras de los objetos encontrados en la zona. A la entrada se le facilita al visitante una guía impresa en español que va explicando todas las zonas. Es una visita imprescindible e impresionante que no hay que perderse.
Otra opción para los amantes de los lugares más misteriosos y tétricos es visitar la Iglesia del Santo Sepulcro y acceder a su cripta. Se trata de un pequeño recinto subterráneo, cuyo techo está decorado con un peculiar “graffiti” antiguo que representa a la Muerte triunfante: un esqueleto sonriente con túnica y guadaña, más bien esbozado con pintura negra que pintado, y que preside el sobrecogedor lugar. Y para quienes les gusten las iglesias antiguas, el Santuario de Nuestra Señora de Bonaria es un conjunto de gran belleza, tanto artística como paisajística. Se encuentra en el extremo este de la ciudad, lindando con el mar, y es el santuario mariano más importante de Italia. Cuenta con una iglesia del siglo XIV, una imponente talla de madera y una preciosa ubicación, sobre un cerro frente al Mediterráneo.
MERCADO DE SAN BENEDETTO. Visitar los mercados de las ciudades, especialmente los más bulliciosos y animados, es siempre una excelente idea. Para acudir al Mercado Cívico de San Benedetto hay que desplazarse un poco del centro de la ciudad (se encuentra en el barrio del mismo nombre, hacia el este), pero merece la pena. Se trata del mercado cubierto más grande de Europa, con alrededor de 8.000 metros cuadrados de superficie divididos en dos plantas. La planta baja está íntegramente dedicada a pescados y mariscos, siendo un auténtico espectáculo en cuanto a colorido, variedad y ambiente. La superior se dedica a frutas, verduras, carnes, dulces y otros productos típicos, entre los que en otoño destacan las setas. Los vendedores vociferando precios, los clientes escogiendo productos, las conversaciones… Todo se aúna para generar un ambiente único, que revela parte del auténtico sabor de Cerdeña. Eso sí, no hay que olvidar que los domingos está cerrado y que sólo abre hasta las dos del mediodía.
LA SELLA DEL DIAVOLO Y CALA MOSCA. La ciudad de Cagliari disfruta de una ubicación natural excepcional, en una de las bahías más bellas que se puedan imaginar (conocida como Golfo de los Ángeles) y flanqueada por zonas naturales y paisajísticas del mayor interés. Si miramos al mar desde la ciudad, a mano izquierda descubriremos un promontorio con una curiosa hendidura en forma de semicírculo. Es la llamada Sella del Diavolo, o “Silla (de montar) del Diablo”, cuyo nombre proviene de una antigua leyenda. Al parecer, Dios quería ofrecer a los ángeles un lugar perfecto para vivir en la tierra, pero el diablo se encargaba constantemente de estropear todos los que escogían. Al final los ángeles localizaron Cagliari y allí se establecieron; esto enfureció al diablo, que emprendió una batalla contra ellos. Lucifer perdió la batalla y fue derribado sobre el monte, cayendo sentado sobre él y realizando así la peculiar muesca. En la base del promontorio se encuentra una bonita cala llamada Cala Mosca, cuyo mayor inconveniente es la gran afluencia de bañistas cagliaritanos que la frecuentan. Aún así, sus aguas de color turquesa y su recóndito emplazamiento bien merecen la pena una visita. Desde ella es posible realizar una ruta senderista hasta la Sella del Diavolo, que nos mostrará un hermoso paisaje y unas vistas insuperables del Golfo, Cala Figuera, la playa del Poetto y el Faro de Cala Mosca.
MARINA PICCOLA Y POETTO. A la izquierda de Cala Mosca comienza una de las playas más extensas y espectaculares de Italia, y de todo el Mediterráneo. Se trata de la Playa del Poetto, la playa de Cagliari por excelencia, que se extiende por la costa a lo largo de más de ocho kilómetros. De arena blanca y finísima, y aguas transparentes y tranquilas, es la playa más visitada durante el verano por los habitantes de la ciudad; de hecho, también se la conoce como “playa de los cien mil”, ya que se dice que en verano acuden a ella cien mil bañistas cagliaritanos…. Aunque junto a la capital la afluencia de personas es grande, la enorme extensión de arena proporciona espacio de sobra para turistas y sardos.
Al comienzo de la playa, junto a la Sella del Diavolo, se encuentra la Marina Piccola, un pequeño y encantador puerto deportivo donde se detienen los barcos que se encuentran en tránsito. Dispone de un precioso paseo marítimo con un mirador desde el que contemplar las aguas más azules y transparentes que se puedan imaginar. Mirando la playa del Poetto desde Cagliari hacia su extremo final, situado en Quartu Santa Elena, veremos que a la izquierda (en el interior) descansa un gran lago: es el Parque Natural Regional de las Salinas de Molentargius, que dejaremos para nuestro recorrido vespertino.
Por la tarde...
Saliendo del casco urbano de la ciudad, los alrededores de Cagliari bullen de belleza e interés para los viajeros. A un tiro de piedra encontramos el Parque Natural de Montelargius y los majestuosos flamencos que lo habitan, para delicia de los observadores; testimonios paleolíticos típicos de Cerdeña, únicos en el mundo; y auténticos oasis en plena naturaleza...
PARQUE NATURAL DE MOLENTARGIUS-SALINE. Este precioso parque regional se extiende por gran parte del territorio de Cagliari, abarcando la ciudad y otras localidades cercanas como Quartu S. Elena, Selargius y Quartucciu. Su centro de interés lo constituyen dos extensiones de agua dulce ubicadas junto a la playa del Poetto, y separadas de ésta por una franja de tierra por la que discurre la carretera, el paseo y un carril para bicicletas. Si desde el coche o la bici es posible vislumbrar a los tranquilos y bellos flamencos paseando por la superficie del agua, para contemplarlos también se puede acceder a los puntos de observación a través de pasarelas de madera convenientemente adaptadas que cruzan el Parque. En su territorio hay varios recorridos para caminar, andar en bici e incluso montar a caballo, una experiencia inigualable. Además de flamencos, en el Parque de Molentargius también se puede admirar la presencia de las gazas reales y una atractiva flora endémica. Este hermoso parque también acoge láminas de agua marinas combinadas con cañaverales, pasarelas, agua dulce y un centro de interpretación.
NURAGHES. Los nuraghes o nuraghi (en italiano) son construcciones megalíticas de tiempos prehistóricos. Se trata de grandes torres realizadas en piedra, que en Cerdeña alcanzan la cifra de más de siete mil. Aunque se trata de una construcción típica sarda, se han encontrado torres similares en otros países. Cerca de Cagliari se pueden contemplar algunos ejemplos; por ejemplo, en la localidad de Is Concas, cerca de Quartu S. Elena, hay una “tumba de gigantes”, un sepulcro nurághico monumental que conserva muchas de sus partes. En Settimo San Pietro, a pocos kilómetros de la capital, se encuentra la Colina de Cùccuru Nuraxi, donde hay un importante templo-santuario nurághico con un pozo.
RUTAS Y ALREDEDORES. Lo cierto es que en dos días es complicado poder visitar todo lo que Cagliari y sus alrededores ofrecen. Muchos viajeros optan por tomar el autobús turístico que recorre la ciudad, llega a la playa del Poetto y ofrece una panorámica del Parque de Molentargius. Una de las excursiones más atractivas es el crucero que lleva a los viajeros a pasar el día recorriendo el mar camino a Cabo Carbonara, punta ubicada en el sudeste de Cerdeña y que cuenta con playas y calas espectaculares; entre otras, las de la reserva marina integral de Villasimius. El crucero sale por la mañana temprano de la estación marítima situada en la Via Roma, y regresa por la tarde, con comida a bordo. Se recomienda no olvidarse el bañador…
En el caso de que se disponga de coche, es recomendable acudir a visitar el Oasis de Gutturu Manu, cerca de Assemini (a 10 kilómetros de Cagliari). Pasando las Salinas de Santa GIlla y accediendo por una carretera que lleva a la fábrica química Enichem, se gira después hacia las montañas para cruzar una preciosa carretera llena de vegetación. El destino es la Fuente de Fanèbas, un magnífico manantial donde las ruinas de un poblado paleolítico situado entre el encinar se mezclan con el agua transparente de una pequeña laguna. Lejos de masificación y de turismo convencional, es el lugar perfecto para disfrutar de la historia y la naturaleza.



