Trujillo, tierra de conquistadores

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Trujillo

Si Trujillo está considerada ciudad de conquistadores, no cabe duda que también es el mejor lugar para conquistar el corazón del viajero que se decida a realizar una escapada hasta este encantadora localidad extremeña.

La belleza de esta antigua ciudad señorial, que aspira con buenas razones a conseguir el título de Patrimonio de la Humanidad, es el mejor escenario para una escapada romántica: desde sus preciosas calles medievales, que vieron nacer a Francisco Pizarro o a Francisco de Orellana, hasta el entorno natural que rodea a la ciudad convierten a Trujillo en un lugar perfecto para disfrutar de una escapada de fin de semana.

Trujillo es una  ciudad para recorrer a pie, con tranquilidad y descubriendo poco a poco todos sus secretos: desde la Plaza Mayor, donde la imponente estatua ecuestre de Francisco Pizarro da la bienvenida a los visitantes, comienza un fascinante recorrido que nos llevará a contemplar preciosos y antiguos palacios, algunos de los cuales se pueden visitar mientras que otros se han convertido en hoteles exclusivos y restaurantes de lujo. En la Plaza Mayor nos encontramos con una de las maravillas arquitectónicas de la ciudad: el Palacio de los Duques de San Carlos. El casco antiguo de Trujillo se conoce como La Villa, y a cada paso que damos sus callejuelas empedradas, que ascienden hacia el Castillo medieval, nos van descubriendo casonas, conventos e iglesias que nos harán sentir de lleno el espíritu de tiempos pasados.

Además de su Plaza Mayor, en Trujillo hay varias visitas imprescindibles, como la Iglesia de Santa María La Mayor, situada en la plaza del mismo nombre, en pleno centro histórico. O el  Castillo, la fortaleza que desde el punto más alto de Trujillo, domina el horizonte extremeño. O la Puerta de Santiago, que da paso a la zona amurallada de Trujillo, situada junto a la iglesia del mismo nombre.

Si Trujillo es una ciudad con encanto, sus alrededores también consiguen dejar una impronta indeleble en nuestra retina. Merece la pena salir al campo a disfrutar de entornos como el Parque Natural de Monfragüe, o desplazarse los apenas cincuenta kilómetros que separan a la villa de la capital, Cáceres, para admirar la belleza de una de las ciudades medievales más impresionantes del mundo.

COMER EN TRUJILLO

Sin embargo, Trujillo nos ofrece suficientes encantos como para quedarnos allí el tiempo que haga falta. Y sin duda alguna uno de ellos es la gastronomía cacereña. Las migas, la caldereta, el ajoblanco, las setas… Manjares de primer orden que se degustan mejor que en ningún otro lugar en los restaurantes de la ciudad.

En plena Plaza Mayor podemos acudir a uno de los restaurantes más famosos de Extremadura: El Mesón Casa La Troya (Plaza Mayor, 10), que ocupa un edificio del siglo XVI. Si la contundencia de sus entrantes y de sus menús suele dejar boquiabiertos a los comensales, las fotografías de las paredes, con todo un despliegue de famosos, no se quedan atrás. Sin embargo, si lo que buscamos es compartir una velada romántica en un entorno especial, lugares como La Sonata (Ballesteros, 10) y la Posada Dos Orillas (Cambrones, 6) nos proporcionarán ese toque especial que buscamos. La Posada dos Orillas, ubicada en un palacio del siglo XVI, cuenta con una bonita terraza a la sombra de las torres de la iglesia y también es un hotel con un punto de exclusividad.

DORMIR EN TRUJILLO

En nuestra escapada a Trujillo tenemos la opción de escoger hoteles muy especiales para alojarnos; tan especiales, que es posible que no queramos salir de la habitación. Por ejemplo, el Parador de Trujillo, ubicado en el antiguo monasterio de Santa Clara, o el Hotel Izan Trujillo (también un convento), con un claustro precioso, una bonita piscina y habitaciones de auténtico lujo.

Y para sentirnos como auténticos conquistadores y vivir nuestro pequeño viaje de la forma más especial, podemos alojarnos en el Hotel Casa de Orellana (Calle de las Palomas, 5-7), en plena la Villa Medieval. Este hotel, decorado por el prestigioso interiorista Duarte Pinto Coelho, fue la casa natal del afamado conquistador. Sus cinco habitaciones exclusivas están decoradas de formas distintas y llevan nombres de descubridores.

ESTE LUGAR PERTENECE A NUESTRA SELECCIÓN DE ESCAPADAS ROMÁNTICAS
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