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Cáceres en dos días: día 2

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Escapada a Cáceres

Por la mañana...

Cáceres es una ciudad llena de arte e historia, y no sólo en sus calles y edificios: también en sus museos. Quizás uno de los más populares sea el Museo Provincial, ubicado en la Casa de las Veletas; el motivo, el fantástico Aljibe o Cisterna árabe que conserva en su interior.

Se trata de una amplia estancia sustentada por arcos de piedra, con el suelo cubierto de agua y que es tan antiguo como fascinante. Entrar en el Aljibe es como retroceder en el tiempo, o como entrar en la famosa y terrorífica secuencia del pozo de la película El Espinazo del Diablo, de Guillermo del Toro.

Del siglo XIII, es de época almohade y está construido con materiales procedentes de construcciones en ruinas romanas y visigodas. Aprovechando la visita al Aljibe también podemos recorrer el Museo Provincial, que ocupa la Casa de las Veletas y la Casa de los Caballos, con una estupenda colección dedicada a la arqueología, la etnografía y las artes plásticas. El arte de vanguardia tiene un importante lugar en la ciudad, que cuenta con el estupendo Centro de Artes Visuales Helga de Alvear y también con los fondos de arte contemporáneo del mencionado Museo Provincial, además de varias galerías y salas de exposiciones.

Como sabemos que muchos viajeros prefieren pasar su ocio al aire libre y curiosear por la ciudad, para aquéllos a quienes los museos no les llamen demasiado la atención hay muchas otras opciones para disfrutar de la mañana. Si nuestra estancia coincide con el fin de semana, podemos aprovechar la mañana del domingo para dar una vuelta por el Rastro de Cáceres, en plena plaza mayor, y buscar chollos, gangas y curiosidades en sus muchos puestos mientras disfrutamos del ambiente de la plaza y de sus animados bares. Entre semana también se abre un mercadillo; concretamente se instala los miércoles en la Ronda de la Pizarra y cuenta con casi quinientos puestos con productos de alimentación, ropa, bisutería y mucho más.

La mañana en Cáceres da para mucho, sobre todo si el viajero ha sido prudente en su tapear nocturno y ha procurado levantarse temprano para disfrutar a tope de su segundo día en la ciudad. En Cáceres nos encontramos con una verdadera curiosidad: una cueva urbana, la única de Europa junto con otra que se encuentra en la localidad francesa de Niza. Se trata de la Cueva de Maltravieso, situada en la Avenida de Cervantes y que está rodeada por el Parque de Maltravieso y el Centro de Interpretación. Actualmente las pinturas rupestres de la cueva (que son la muestra de arte más antigua de Extremadura) se encuentran en proceso de recuperación y nos se pueden visitar, el Centro en sí ofrece una visita de 30 minutos de duración en la que se describe la cueva y su historia, además de sumergir a los visitantes en una reproducción fiel de las tétricas cavernas donde habitaban los hombres prehistóricos.

Los alrededores de la ciudad están plagados de cuevas y formaciones kársticas que forman parte de la zona conocida como el Calerizo de Cáceres. La Cueva de Santa Ana y la del Conejar forman parte de este complejo, situado a 12 kilómetros de la ciudad y en el cual se han encontrado antiquísimos vestigios de la presencia humana.

Y si nos interesa la arqueología, nada mejor que acudir a visitar el emplazamiento conocido como Cáceres el Viejo, ubicado a unos kilómetros de la capital en dirección Torrejón el Rubio. Se trata de un importante yacimiento de época romana que algunos expertos identifican la original Castra Cecilia (en principio, el origen de la ciudad de Cáceres), aunque esto es algo que no está verificado al cien por cien.

En el yacimiento se han encontrado muchísimos restos, lo que da fe de su importancia, y a día de hoy se conservan la muralla original y el doble foso. El Centro de Interpretación muestra el proceso de las excavaciones y cómo era la vida de un soldado romano, con proyecciones y maquetas.

Por la tarde...

Una buena forma de evitar que lo más interesante de Cáceres se nos escape, y además poder recorrer los puntos más importantes de la ciudad cómodamente, es montar en el autobús turístico, cuyo servicio se ha reanudado en junio del 2011. El autobús no se centra solamente en la ciudad, sino que parte de la Plaza Mayor para llegar hasta el Santuario de la Virgen de la Montaña, con paradas en el Mirador de San Marquino o el Museo Pedrilla, permitiendo a los viajeros bajarse en determinados puntos y volver a montar sin coste adicional.

Si la ciudad de Cáceres tiene tanto que ver y que vivir que dos días se nos quedan muy cortos, siendo más que probable que tengamos que regresar para disfrutar del todo de esta preciosa localidad, sus alrededores dan ya para unas vacaciones completas. Para empezar podemos dirigirnos a Trujillo, población que se encuentra a unos pocos kilómetros de la capital en dirección Madrid. De origen romano y con numerosos restos visigóticos, fueron los árabes los que hicieron florecer a la villa.

Cuna de conquistadores (Francisco Pizarro, conquistador de Perú, era oriundo de Trujillo y en la plaza se levanta su famosa estatua ecuestre), los indianos que retornaron de las Américas la poblaron de preciosos edificios señoriales que la han convertido en una de las ciudades más hermosas de Extremadura. Y ya que estamos en Trujillo, se impone comer en el famoso restaurante Casa La Troya y comprobar en persona por qué es uno de los establecimientos de referencia en Extremadura. Otra ciudad de referencia es sin duda Mérida, la antigua Emerita Augusta de los romanos, cuyo patrimonio arqueológico surge por cualquier rincón de la ciudad, siendo su anfiteatro y los restos de la antigua ciudad motivo más que suficiente para visitarla y hacer un completo recorrido por ella.

En la localidad de Guadalupe nos encontramos con el famoso Monasterio de Guadalupe, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1993. Fundado en el siglo XIV, fue testigo de acontecimientos cruciales en la historia de España, como el descubrimiento de América o la expulsión de los musulmanes de la Península. Otro monasterio que merece la pena conocer es el de Yuste, ubicado en la localidad de Cuacos de Yuste y que debe su fama sobre todo a que en él murió el emperador Carlos V (tras retirarse del gobierno y dedicarse a la vida contemplativa) y que data de principios del siglo XV. El emperador se retiró para vivir una "vida monástica y de pobreza."

Eso sí, con las casi setenta personas de su séquito que le acompañaban y para las cuales hubo que reformar el Monasterio, ampliando las dependencias originales. La belleza del conjunto, sobre todo de la Iglesia y el Claustro góticos, son de por sí más que merecedoras de una visita.

Para quienes busquen naturaleza, sin duda un lugar que se impone visitar es el Valle del Jerte, famoso sobre todo por el increíble espectáculo que ofrece la floración de los cerezos durante la primavera. También merece la pena desplazarse para conocer con tranquilidad la Comarca de la Vera, situada junto a la Sierra de Gredos y su espectacular Circo Glaciar. Además, Cáceres disfruta de otros magníficos espacios naturales para visitar, como por ejemplo el Parque de Monfragüe o el Valle del Tiétar, que asombrarán a los viajeros con su verdor y su fauna y flora autóctonas. En resumen, Cáceres es una ciudad que enamora y engancha, y que puede ser el punto de referencia perfecto para unas vacaciones de campo, historia, gastronomía y diversión en plena Extremadura.

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