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PLAZA CATALUÑALas Ramblas son, sin duda, la principal calle de Barcelona en cuanto a animación se refiere. Desde Plaza de Cataluña hasta el Mirador de Colón, la vida fluye en esta arteria que da la sensación de ser un río de gente que desemboca en el Mediterráneo.
Esta calle está compuesta por cinco tramos, por eso se habla de las ramblas, en plural.
Son míticos los puestos de flores y los kioskos donde se puede comprar la prensa del día según sale de las imprentas, con el papel aún caliente. Artistas callejeros, vendedores ambulantes, locales de fast food, tiendas de souvenirs, puestos de pájaros, esculturas humanas, y turistas, muchos turistas.
Si comenzamos nuestro recorrido en la Plaza de Cataluña, el primer tramo que encontramos es la Rambla de Canaletas, donde está la famosa fuente que le da nombre, donde según la leyenda el viajero que bebe allí siempre vuelve a la ciudad. También es el lugar donde los aficionados del Barcelona celebran los triunfos de su equipo.
A unos pasos de la fuente, en la calle Talleres, está situada la Coctelería Boadas, un clásico de la ciudad al ser el primer establecimiento que sirvió combinados de bebidas alcohólicas.
La siguiente rambla, Rambla de los Estudios, es donde quizá se concentre la mayor variedad de prensa de la ciudad: en los kioskos es posible encontrar casi cualquier publicación, nacional o internacional.
En tercer lugar nos encontramos con la Rambla de las Flores. La más espectacular de las cinco y que debe su nombre a los puestos de flores que pueblan el asfalto y que dan color a la calle. En esta rambla es donde nos encontramos el famoso mercado de Sant Josep, más conocido como Mercado de la Boquería, el Palacio de la Virreina o la Casa dels Paraigües, antigua tienda de paraguas donde nos encontramos un dragón (véase foto) en la fachada que se ha convertido en una de las fotografías típicas de las Ramblas.
Tras nuestra visita al mercado, nos adentramos en la Rambla de Capuchinos, donde nos esperan el Teatro de la Ópera o Liceu (reformado tras el incendio que lo asoló hace unos años) y el Palau Güell, casa de Eugeni Güell, que fue mecenas de Gaudí, al que encargó entre otras obras míticas el famoso Park Güell. En esta Rambla conviene desviarse un poco y acercarse a la Plaza Real, junto a la calle Ferrán, con sus palmeras y su Fuente de las Tres Gracias. Son famosos los pórticos que dan cobijo a numerosos locales con terraza. Es imprescindible acercarse hasta el pasaje Bacardí, en la parte sur de la plaza, uno de los rincones más románticos de la ciudad.
Volvemos a las Ramblas. El último tramo de esta calle es la Rambla de Santa Mónica, muy cerca del mar, donde hay mayor concentración de artistas callejeros, sobre todo pintores y caricaturistas. Los fines de semana se monta allí un mercadillo de artesanía. La sede de la Universidad Pompeu Fabra, el frontón Colón o el Museo de Cera son algunos de los clásicos que nos podemos encontrar en esta parte de Las Ramblas.
Al final del paseo se encuentra el Mirador de Colón, construído con motivo de la Exposición Universal de 1888, al que se puede subir en ascensor para tener una de las mejores vistas del puerto y de la ciudad, las Atarazanas y el Museo Marítimo (muy recomendable).
Desde 1994 podemos hablar de un sexto tramo, la Rambla del Mar: al cruzar el paseo de Colón, una pasarela de madera ondulada nos lleva, pasando sobre el agua, hasta el comienzo del Muelle de España. Esta sexta rambla acaba en un gran centro comercial, el Maremàgnum, suspendido sobre el Mediterráneo.
Hay tres paradas de metro en las Ramblas: Plaza de Cataluña, Liceu y Drassanes. La primera nos deja junto a la Rambla de Canaletes, la segunda en mitad de la calle y la tercera casi en el mar.














