La Barceloneta, el barrio marinero

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La Barceloneta

La Barceloneta es el barrio marinero de Barcelona y uno de los lugares con más solera de la capital condal. Hasta allí llegan barceloneses y guiris para tostarse frente a las aguas del Mediterráneo, para degustar un buen arroz o simplemente para darse una vuelta por las callejas de este crisol donde convive lo castizo junto a lo vanguardista.

UN POCO DE HISTORIA

El barrio de la Barceloneta fue proyectado en el siglo XVIII para dar cobijo a los habitantes del barrio de La Ribera, cuyas casas fueron demolidas para la construcción del Parque de la Ciudadela.

Los Juegos Olímpicos de 1992 y la cercanía al Puerto Olímpico ayudaron a darle un lavado de imagen a la Barceloneta, que pasó de ser un barrio decadente a convertirse en una de las zonas de moda de la nueva Barcelona.

EL VIEJO BARRIO

Uno de los grandes encantos de la Barceloneta es ese aire de viejo barrio marinero que destilan sus calles impregnadas de salitre. A pesar de que la especulación ha entrado a saco en la zona, devorando viviendas y negocios, si callejeamos por el corazón del barrio aún nos encontraremos con abuelitas tomando el fresco, vecinosMercado de la Barceloneta que se llaman por su nombre y bares que han decidido sobrevivir allí contra viento y marea.

Para captar la esencia del barrio es obligatorio un paseo por el Carrer de la Maquinista, donde se dan cita alguno de los bares míticos, como La Bombeta o Can Ramonet, o el Carrer Sant Carles, donde destaca el edificio modernista que albergaba la Cooperativa La Fraternitat. También merece la pena acudir a la Plaza de la Barceloneta para visitar la barroca Iglesia de Sant Miquel del Port, a cuya espalda se encuentra el remozado Mercat de la Barceloneta, uno de los mercados más antiguos de Barcelona que es famoso por la calidad de sus pescados y mariscos.

Tampoco podemos perdernos la Torre del Rellotge, situada en el moll de l'Escar, antiguo faro del muelle. Muy cerca de allí, en el moll Nou se encuentra la Torre de Sant Sebastià, una de las torres que sirven de soporte al Transbordador Aeri de Montjuïc, el famoso teleférico que sobrevuela Barcelona conectando el puerto con la montaña de Montjuïc.

Edificios como La Casa del Porró (Sant Carles, 6) son un buen ejemplo del barroco neoclásico que tenían en mente los ingenieros que levantaron el barrio en 1753 en unos arenales ganados al mar. Pero, sin duda, el legado arquitectónico más duradero del barrio son los llamados quarts de casa, los pisos de apenas 32 metros cuadrados típicos de la Barceloneta.

Un par de notas culturales: los más cinéfilos deben saber que en la Barceloneta se encuentra el Hospital del Mar (Passeig Marítim de la Barceloneta, 25), donde Pedro Almodóvar rodó algunas escenas de Todo sobre mi madre. Tampoco debemos dejar de pasar por Negra y Criminal (Sal, 5), la primera librería del país que se especializó en el género negro. Conviene dejarse caer por allí los sábados a mediodía, momento en que agasajan a los clientes con vino y mejillones.

Para finalizar nuestro recorrido por el barrio podemos acercarnos hasta el Museu d'Història de Catalunya (Plaça de Pau Vila, 3), ubicado en el antiguo edificio del Palau del Mar, un centro orientado a explicar de forma entendible la historia y los orígenes de Cataluña.

LA NUEVA BARCELONETA

La playa de la Barceloneta está acotada por tres iconos de la nueva arquitectura barcelonesa. A un lado se encuentra el W Barcelona que, con su silueta de vela hinchada por el viento, se ha convertido en uno de los edificios más representativos de la ciudad. Al otro lado están la Torre Mapfre y el Hotel Arts, que para muchos es el más exlusivo de Barcelona.

Hotel W BarcelonaEntre el edificio del hotel y la playa se encuentra el Pez Dorado, una monumental escultura metálica del arquitecto Frank Gehry que recuerda la forma de un pez cuyas escamas adquieren un color dorado cuando en ellas inciden los rayos del sol.

Y si hablamos de esculturas no podemos dejar de nombrar L'Estel Ferit (La estrella herida), una obra de Rebecca Horn que se ha convertido en todo un símbolo de la Barceloneta. Se trata de cuatro cubos de acero y cristal apilados en desorden. Por eso la escultura es conocida popularmente como Los Cubos. La artista quiso inmortalizar los míticos chiringuitos que poblaban la línea marítima de la Barceloneta: unas barracas deterioradas pero llenas de encanto que pasaron a mejor vida con la remodelación de la ciudad antes de los Juegos Olímpicos.

Aunque no se encuentre propiamente en el barrio, los amantes del diseño no pueden dejar de visitar La Gamba, una escultura de Javier Mariscal (el creador del famoso Cobi, la mascota de Barcelona 92) que se encuentra en el Moll de Fusta, muy cerca de la parada de metro de Barceloneta.

COMER EN LA BARCELONETA

Antes de nada, el aperitivo. Y nada mejor para tomar un vermú que el caótico Bar Leo (Sant Carles, 34), un templo dedicado al cantaor Bambino. Otra opción es pasarse por L'Electricitat (Sant Carles, 15), bar de los de toda la vida, y pedir una tapita de anchoas, una bomba o una ensaladilla rusa.

Muchos de los que se acercan hasta el barrio lo hacen con una idea fija: comer paella. La Barceloneta está repleta de restaurantes y chiringuitos donde el arroz es el ingrediente estrella. Eso sí, no intentes buscar ese sitio secreto donde no van los turistas, porque hace décadas que no existe un sitio así en el barrio.

Lo más parecido podría ser Xiringo (Sant Carles, 23), cuyo arroz ahumado con pulpo tiene fama en toda la ciudad, o Cal Maño (Baluard, 12), una de las mejores opciones para comer pescado fresco a precios razonables. El Racó del Mariner (Moll dels Pescadors, s/n) está situado dentro del muelle, y para entrar hay que identificarse a la policía portuaria, pero su morralla frita bien vale el esfuerzo.

En Barraca (Passeig Marítim de la Barceloneta, 1), la arrocería del chef Xavier Pellicer (reconocido con dos estrellas Michelin en su etapa en Can Fabes) Restaurante Barracapodemos degustar un arroz en condiciones mientras vemos el mar.

Y si lo que queremos es acudir a uno de los sitios míticos de la Barceloneta, nada mejor que el Cheriff (Ginebra, 15), todo un clásico en el barrio. Para muchos, las paellas del Cheriff son las mejores de toda Barcelona.

Y si nos apetece tomar algo en un chiringuito de diseño, Pez Vela (Passeig del Mare Nostrum, 19 - 21) puede ser una buena opción, con una terraza frente al mar y una carta donde los arroces y las recetas mediterránea son protagonistas.

Otra opción a la hora de reponer fuerzas es la de internarnos en el barrio e ir recalando en los diferentes bares y tascas de toda la vida. En ningún paseo gastronómico por la Barceloneta debería faltar una visita a La Cova Fumada, todo un clásico en la ciudad pues allí se inventaron las famosas bombas de patata, un plato que también sirven en La Bombeta (Plaça de la Maquinista, 3). Tampoco deberíamos dejar de acudir a El Vaso de Oro (Balboa, 6), un bar famoso por la calidad de su cerveza artesanal, y a Bitácora (Balboa, 6), una tasquita con una terraza interior ideal para degustar sus famosas bravas con una cerveza bien fría.

HOTELES EN LA BARCELONETA

Si queremos darnos un capricho podemos reservar en el W Barcelona, nuevo icono arquitectónico de la ciudad, o en el Hotel Arts, el hotel más exclusivo de la ciudad. En ambos casos, imprescindible pedir una habitación mirando al mar.

Dado que dentro del barrio no hay espacio para construir grandes hoteles, en los últimos años han proliferado los edificios de apartamentos por días, una solución perfecta viajes en grupo. Los apartamentos de Whotells Barcelona son de los más demandados, por lo que conviene reservar con tiempo.

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