Barcelona, guía para un fin de semana

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Escapadas a Barcelona

Cuentan los viejos del lugar que pasear por Barcelona sin tropezar es difícil. Sus fachadas y edificios piden a gritos que el visitante alce la vista y se olvide del suelo. No es de extrañar que Barcelona sea la ciudad española que más visitantes atrae, con el espíritu de Gaudí sobrevolando la ciudad. Iglesias góticas y edificios inteligentes se mezclan en esta ciudad que desde hace años atrae las miradas de todo el mundo. Si quieres saber qué ver y hacer (y dónde comer) durante tu escapada a Barcelona, has llegado al lugar indicado.

EL CORAZÓN DE LA CIUDAD

Para tomarle el pulso a la ciudad nada mejor que comenzar por su arteria más vital: las Ramblas. Desde la Plaza de Cataluña bajaremos entre puestos de flores hasta el monumento a Colón, junto al mar, con alguna parada intermedia: hay que beber en la Fuente de Canaletas (donde celebra sus victorias el Barça) para, según la tradición, volver a Barcelona; imprescindible también darse una vuelta por el Mercado de la Boquería, paraíso de los sentidos, donde se vende cualquier alimento que uno pueda imaginar. Si la hora del almuerzo nos pilla en el bar Pinotxo, mejor que mejor.

Plaza RealSin darnos cuenta llegamos frente al Gran Teatro del Liceo, una de las grandes óperas europeas, reconstruído después del incendio que lo destruyó en 1994. Nos desviamos un poco del torrente urbano que baja por Las Ramblas para internarnos en la calle Ferran y así entrar a la Plaza Real, la única porticada de la ciudad. Podremos ver que estamos en el centro turístico de la ciudad dado el número de curiosos que andan despistados cámara en ristre. Desde aquí ya se huele el mar.

Así que seguimos bajando, dejando atrás el Palacio Güell y las Reales Atarazanas, hasta llegar al Monumento a Colón, uno de los símbolos de la ciudad nacido al calor de la Exposición Universal de 1888 y que contiene un ascensor en su interior. Si subimos, obtendremos una de las mejores vistas de la ciudad, con el mar a nuestros pies.

BARCELONA GÓTICA

El barrio gótico de la ciudad queda al este de Las Ramblas (según se baja, a la izquierda) y alberga algunas de las joyas más visitadas de la ciudad. Lo mejor es callejear, ir descubiendo sus callejuelas y plazas llenas de encanto, como la del Pí o la de Felipe Neri. En el centro del barrio se alza majestuosa la Catedral, muy cerca de la plaza del Ayuntamiento y de la Plaza del Rey, donde se encuentra el Museo de la Ciudad.

Si cruzamos la Vía Laietana llegaremos al Palau de la Música, encajonado en la calle Sant Pere Més Alt, cerca de la parada de metro de Urquinaona. Bajaremos hasta el mar, pero deteniéndonos antes frente al Mercado de Santa Caterina para deleitarnos con su cubierta multicolor (obra del fallecido arquitecto Enric Miralles), uno de los símbolos de la nueva Barcelona.

Sin darnos cuenta hemos llegado al barrio del Born, quizá el más castizo de la ciudad (con permiso del Raval). Este barrio, deshauciado hace unos años, se ha convertido en una zona bohemia, poblada de restaurantes y cafés. Vale la pena sentarse un rato en cualquier terraza del Paseo del Born para ver pasar a la gente. Obligada la visita a la archiconocida Catedral de Santa María del Mar o al Museo Picasso, a dos pasos de allí.

Si nos sobra un poco de tiempo antes de comer podemos dar un paseo por el Parque de la Ciudadela, uno de los pulmones de la ciudad, y volver hacia el centro dejando atrás la fachada de la mítica Estación de Francia, la entrada al barrio marinero de La Barceloneta.

EL BARRIO MARINERO

Sería un pecado visitar Barcelona y no acercarse a sus playas y a sus chiringuitos. Sin duda, la joya del litoral barcelonés, es La Barceloneta, barrio humilde de pescadores y marineros, callejuelas con casas bajas donde abundan bares y restaurantes especializados en pescado y mariscos.

BarcelonetaPodemos pasear hacia el Puerto Olímpico, para disfrutar de la nueva Barcelona, o en sentido contrario, hacia el Port Vell (puerto viejo), donde nos aguarda el Maremagnum, a los pies del monumento a Colón, un centro comercial rodeado de agua. Otra opción es parar a tomar algo en el cercano Palau del Mar, antiguos almacenes generales del comercio convertidos hoy en centro de ocio gastronómico, que alberga el Museo de Historia de Cataluña (plaza de Pau Vila, 3).

MODERNA Y MODERNISTA

Los amantes del modernismo no pueden dejar de acudir a la parte alta de Barcelona y visitar el Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau (metro Guinardó): es una maravilla pasear por sus jardines, admirar sus 16 pabellones unidos por sus casi dos kilómetros de pasadizos. El hospital es casi una ciudad y está considerado como uno de los mejores cojuntos modernistas del mundo.

Tras nuestra primera parada nos encaminaremos hacia la Avenida Diagonal, y llegaremos a uno de los iconos de Barcelona: la Sagrada Familia, catedral inacabada de Antonio Gaudí y principal reclamo de la ciudad. No hay nada que no se haya dicho de esta maravilla arquitectónica. Lo mejor es plantarse ante ella y disfrutarla.

Seguiremos después bajando por la Avenida Diagonal hasta la llamada Casa de les Punxes (Diagonal, 416), edificio de aspecto medieval que no desentonaría en una película de princesas de Walt Disney, con seis torres coronadas por agujas cónicas.

Estamos a dos pasos del Paseo de Gracia, una de las calles más caras de España, flanqueada por farolas y bancos modernistas, y donde se encuentran dos de las creaciones más famosas de Gaudí: la Casa Milá, conocida popularmente como La Pedrera, y la Casa Batlló, en la acera de enfrente. Si callejeamos por los alrededores (Rambla de Cataluña, calle Valencia, calle Aragón) y miramos los comercios nos daremos cuenta de por qué esta es una de las zonas más exclusivas del país. Por allí está la Fundación Tàpies, templo del arte contemporáneo.

UN PARQUE DE CUENTO

Si la Sagrada Familia es la obra más conocida de Gaudí, quizás el Park Güell sea la preferida de muchos de sus admiradores, que se alejan del centro para visitar el lugar, que parece salido de un cuento, desde donde se tienen las mejores vistas de Barcelona, con el mediterráneo al fondo.

Park Güell La famosa salamandra de trencadís (mosaico realizado con fragmentos cerámicos) nos da la bienvenida en la escalinata de entrada al parque, donde nos espera la Sala Hipóstila, los viaductos, el calvario o la plaza, con sus bancos de colores y su impresionante panorámica de la ciudad.

Así que bien en metro (paradas de Vallcarca o Lesseps), en autobús (línea 24) o dándonos un paseo, llegaremos hasta las escaleras mecánicas que nos llevan hasta el parque, uno de los lugares más visitados de Barcelona, donde podemos estar un rato o pasarnos la mañana entera, porque el sitio lo merece.

ARTE EN LA MONTAÑA

Una de las zonas más impresionantes de Barcelona es Montjuic, centinela del puerto y de la ciudad. Si vamos a la Plaza de España y traspasamos las torres venecianas junto al Palacio de Congresos de la ciudad, iremos subiendo la escalinata hasta llegar al Palau Nacional, edificio emblemático de la Exposición Internacional de 1929, actual sede del MNAC (Museo Nacional de Arte de Cataluña).

Montjuic bien podría llamarse la montaña del arte. En pocos cientos de metros conviven el citado MNAC, la Fundación Miró, el pabellón Mies van der Rohe y el espacio CaixaForum.

La montaña de Montjuic es un pulmón verde y parece ajena a la velocidad de Barcelona, por eso es un lugar que los barceloneses eligen para ir a pasear en familia o hacer deporte intentando respirar aire puro.

EL RAVAL

Es tal vez el barrio más castizo de Barcelona, el más canalla, el que durante muchos años fue lugar prohibido para muchos y lugar de diversión para otros. Lo que antiguamente era conocido como barrio chino, hoy, después de una profunda transformación, es uno de los lugares predilectos de los jóvenes barceloneses.

Como ha sucedido en muchas zonas de otras tantas ciudades, El Raval ha vuelto a cobrar vida gracias a la numerosa comunidad de inmigrantes que, con sus comercios y restaurantes, han dado color al barrio. Es un espectáculo recorrer sus calles donde conviven edificios destartalados junto a restaurantes de diseño. El Raval Además, el tener cerca varias de las facultades de la Universidad de Barcelona, proporciona al lugar una corriente contínua de jóvenes que mochila en ristre se acercan hasta las cafeterías o locales de ocio de la zona.

Algunos de los más concurridos son el famoso MACBA (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona; Hospital, 56) o el CCCB (Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona; Montalegre, 5). En lugares como El Raval lo mejor es andar sin rumbo fijo, dejarse llevar y descubrir cada rincón por uno mismo.

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