Gràcia, metrópolis de barrio

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Por Gràcia nos referimos a la Vila,  población independiente, obrera y artesana, anarquista y rebelde engullida por Barcelona a finales del siglo XIX. En la actualidad, la Vila de Gràcia mantiene intacta su fisionomía, identidad y encanto como pueblecito catalán metropolitano, y es uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad.

Gràcia nació extramuros de la Barcelona condal en un terreno en pendiente atravesado de norte a sur por torrentes y rieras, y por donde la pasaba la antigua vía romana a Sant Cugat (hoy Gran de Gràcia) y la vía a las Galias (Travessera de Gràcia).

Durante siglos Gràcia sólo fue un arrabal de huertos, masías y lecherías donde se establecieron conventos que no podían hacerlo en el centro medieval.

Con la explosión industrial del siglo XIX, el barrio vivió su desarrollo urbanístico y se reorganizó en 83 parcelas atravesada por calles y plazas rectangulares que centralizaban su actividad. Así se ha mantenido hasta hoy.

Para conocer Gràcia, proponemos dos itinerarios dividiendo el barrio por la calle Torrent de L’Olla, que cruza Gràcia de norte a sur: Este de L’Olla y Oeste de L’Olla, ambos con plazas emblemáticas, calles estrechas, edificios burgueses y tiendas y restaurantes para cualquier gusto y paladar.

OESTE DE L'OLLA: EDÉN MODERNISTA

La calle Córcega separa Gràcia de L’Eixample y desde 1924 Els Jardinets marcan la frontera entre Paseo de Gràcia y Gran de Gràcia, la calle mayor y comercial del barrio.

En el límite entre ambas está la Casa Fuster (Paseo de Gràcia, 132), mansión de piedra y mármol de Domènech i Montaner con sus llamativas arcadas, galerías y pináculos de la terraza. Actualmente es un hotel de lujo con un salón vienés en el vestíbulo donde se ofrecen conciertos de jazz. Mientras subes la calle, observa los portales y mira las fachadas y vidrieras de las casas de ambos lados: todo un espectáculo gratuito.

Gran de Gràcia está plagada de tiendas de moda, cafés y restaurantes; pero para comprar viandas hay que ir al Mercat de la Llibertat (calle Cigne), restaurado siguiendo su origen industrial con modernas paradas dentro. Antes de llegar al Metro Fontana, está la Rambla del Prat: primigenio bosque que se urbanizó a finales del XIX como avenida modernista. Contó con los primeros comercios de Gràcia, edificios residenciales como las Casas Joan Fatjó (número 21) y el antiguo Teatro Bosque, actualmente cine multisalas.

Casa VicensSin embargo la atracción modernista es la cercana Casa Vicens (Carolines 24), villa de veraneo en las entonces afueras de Barcelona diseñada por Gaudí. Es un espectacular edificio de inspiración árabe en ladrillo rojo con baldosas de colores en homenaje a su propietario, fabricante de azulejos.

La verja es una obra maestra del hierro forjado que imita hojas de palma y de lo poco que pueden fotografiar los turistas pues es propiedad privada.

A tres zancadas nos ponemos en la Plaça Lesseps y en la Iglesia de la Virgen de Gràcia fundada en 1626 por los carmelitas descalzos de Sant Josep que le da nombre al barrio. En esta plaza están las modernistas Casas Ramos, tres edificios unidos por la misma fachada color vainilla que Almodóvar eligió para rodar algunos interiores de Todo sobre mi madre.

De vuelta por Gran de Gràcia, paséate por la peatonal calle Asturias y haz una ruta de tapeo empezando en el bar-terraza del Teatre Lliure (Montseny 47), siguiendo en el Sol Solet, bar añejo de la Plaça del Sol, de cemento y con parking subterráneo (antiguo refugio antiaéreo de la Guerra Civil) frecuentada por diversas tribus urbanas. Para acabar comiendo en alguna terraza de los restaurantes de la Plaça de la Vila (Amélie, Bo y Candanchú) frente a la azulada Casa de la Vila y Torre del Reloj,  símbolo de las luchas sociales de los graciens, que es como se conoce a los habitantes del barrio.

ESTE DE L'OLLA: LAS PLAZAS DE LAS MIL GRACIAS

Desde el sureste de Torrent de L’Olla entramos en las calles más caló de Gràcia donde la comunidad gitana lleva viviendo casi 200 años con figuras de renombre como El Pescaílla (nacido en la calle Fraternitat) o Gato Pérez, con una plaza en Josep Torres y una placa conmemorativa en la antigua chimenea de la desaparecida fábrica Puigmartí, en la Plaça Romaní (calle Siracusa).

La vecina plaza del Raspall y las calles Tordera, Llibertat y Progrès son también territorio flamenco donde es habitual cruzarte con gitanos hablando un perfecto catalán.   

Para la Gràcia obrera se construyó el Mercado de la Abacería en Puigmartí, sobre los terrenos de la antigua fábrica del mismo nombre. De la Gràcia revolucionaria queda la Plaça Revolució (de Septiembre de 1868, La Gloriosa) entre la calle Terol y Ramón y Cajal. En esta calle está La Nena, local habitual para la merendola con niños. En esta la plaza nace la calle Verdi, famosa por su cine, tiendas y galerías.

Iglesia de Sant JoanSubiendo a la izquierda queda la Plaça del Diamant, que sirvió de escenario y título a la novela homónima de Mercè Rodoreda. La rodean las calles Topaci, Rubí, Perla, Esmeralda (hoy calle Asturias) y L’Or en recuerdo a las antiguas parcelas de Josep Rosell, comerciante de piedras preciosas.

A la derecha de Verdi está la Plaça de la Virreina donde vivió varios años la viuda del Virrey del Perú, Manuel Amat, en una torre desaparecida. Es uno de los puntos estratégicos de las Fiestas de Gràcia que se celebran entre el 15 y 22 de agosto con un gran gentío y ambientazo. Preside la plaza la Iglesia de Sant Joan rodeada de bares con terraza donde deriva la calle Torrijos conocida por el cine Verdi Park. 

Las plazas más meridionales son Plaça del Nord y Plaça Rovira i Trias donde puedes coger el microbús urbano 116 y subir hasta el Parque Güell y el barrio de La Salut. De bajada acabas en la Plaça Joanic que es el límite geográfico entre La Villa y Gràcia Nova - Guinardó.

COMER EN EL BÁRRIO DE GRÀCIA

La oferta gastronómica es amplísima con veteranos del buen tapeo como el Roure (Lluís Antúnez, 7), uno de los bares de tapas más famosos de Barcelona, o la Bodega Quimet Bodega Quimet (Vic, 23), todo un clásico del tapeo barcelonés.

La cocina oriental tiene gran presencia con japoneses como Wasabi (Torrent de L’Olla, 8) o Kibuka (Goya, 9). Cerca de los cines, hay varios locales de cocina libanesa, siria o indonesia como Gado Gado (Carrer de l’Or, 21).

Para tomarse un buen vino, D.O. y A Casa Portuguesa (en el 36 y 58 de la calle Verdi, respectivamente) o el Café Pagès (Torrent de L’Olla, 27). Para cenar con amigos el Salambó (Torrijos, 51) y con la familia La Tarantella (Fraternitat, 37).

Da Greco (Passeig de Gràcia, 116) es un italiano romántico mientras que El Tossal y Cal Boter (en el 12 y 62 de la calle Tordera, respectivamente) son ideales para carnívoros.

Y para sibaritas, el menú degustación de Con Gracia (Martínez de la Rosa, 8).

DORMIR EN EL BARRIO DE GRÀCIA

La mejor opción para integrarnos completamente en el barrio de Gràcia es dormir en alguno de sus apartamentos independientes, que no tienen nada que envidiar al mejor hotel y cuentan con una excelente ubicación y equipamiento.

¿Alojamientos? BWH Gracia (San Salvador, 20-26) cerca de Lesseps, Gracia Bas Apartments (Pere Serafi, 1) cerca de Plaça del Sol o Bonavista Apartments (Bonavista, 4) al lado de Jardinets y Paseo de Gràcia.

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